
Muchos nos quejamos del gobierno corrupto, de la policía corrupta, de los sacerdotes corruptos, de los maestros corruptos, de nuestros vecinos corruptos, etc. etc. Asumiendo poses de verdaderos fariseos, levantando el admonitorio dedo para señalar al corrupto, al ladron, al mal funcionario, al mal ciudadano que se mancha las manos de dinero mal habido, que hace uso de influencias...
































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