Reflexiones sobre la violencia delincuencial y cómo enfrentarla


Si queremos combatir con éxito la delincuencia debemos de diseñar una estrategia efectiva e integral. Debemos de tomar en cuenta que llevará tiempo y tendrá costos. Debemos diseñarla en fases, con objetivos claramente definidos. Debemos de incorporar a todos los actores sociales y económicos afectados por la delincuencia. Tenemos que hacer conciencia que el éxito depende de todos, que por tanto, todos debemos de contribuir y que las acciones individuales o de pequeños sectores no resuelven el problema.

El actual problema delincuencial se comenzó a agravar unos meses después de firmada la paz en enero de 1992. En el acto solemne de la instalación de la Comisión Nacional para la Consolidación de la Paz (COPAZ), se escucharon las primeras voces que nos alertaron sobre este problema y hablaron de la necesidad de combatirlo. Lamentablemente, en ese momento, nadie escuchó. Dejamos que la violencia delincuencial se convirtiera en el monstruo que ahora tenemos y que amenaza con devorar la sociedad entera.

Se ha dicho hasta la saciedad que la delincuencia no surgió hace unos meses, tenemos infinidad de diagnóstico para entenderla, hay diversas estrategias que se implementaron a lo largo de todos estos años. Pero los resultados son pírricos. La delincuencia creció ante la mirada de todos. Los planes del pasado como Mano dura, Súper mano dura, Mano amiga y la Tregua entre Pandillas fueron fracasando uno a uno y la violencia delincuencial salía fortalecida de cada uno de estos.

Varios son los factores que incidieron en los fracasos, desde planes que se diseñaron con un fin estrictamente publicitario, sin sustento real; hasta planes que buscaban resultados rápidos como bajar homicidios a cualquier costo. Ningún plan fue integral, en ninguno se solicitó realmente la contribución ciudadana, todos se hicieron desde la perspectiva de un partido en el gobierno con la oposición de los demás. Ninguno tomó en cuenta las causas estructurales que generan violencia. Incluso hubo planes que se ocultaron a la ciudadanía y no se tiene información fidedigna de cuál fue el involucramiento real del Estado.

Es necesario tener en cuenta que cada plan anti-delincuencial enfrentaba distintas formas de oposición y de boicot. Por una parte, la oposición política lo criticaba y condicionaba su apoyo, en varios casos con razón, debido al desconocimiento por la forma inconsulta en que se diseñaban los planes; en otros casos para sacarle provecho político a la operación gubernamental, también consideraban que todo lo bueno que haga el gobierno es malo para la oposición política.

Por otra parte se enfrentaba la oposición de sectores económicos que se benefician en forma directa o indirecta del auge delincuencial, el ejemplo más notorio en este caso lo constituyen las empresas que brindan seguridad privada o que venden armas o tecnología para la protección.

Como se puede concluir, cada plan anti-delincuencial estaba rodeado de un entorno que conspiraba para su fracaso. Como consecuencia, del fracaso de cada plan, los grupos delincuenciales resultaban fortalecidos. Así fueron tomando, de hecho el control de nuestra sociedad. Ahora para enfrentar la delincuencia con éxito es necesario tomar en cuenta esta experiencia básica. De allí el párrafo inicial de esta reflexión, que reseña las características generales que una estrategia exitosa debe contener.

Todo parece indicar que por primera vez se está construyendo el plan y las condiciones de entorno para enfrentar este problema con éxito. El avance ha sido lento pero sostenido. Para la ciudadanía, cuya desesperación ya llegó al límite, siente que va demasiado despacio y con justísima razón señalan grandes dudas.

Todavía  es poco comprensible la lógica de lo que se ha comenzado a hacer. Además los sectores que por diversas razones e intereses se oponen en forma sistemática a esto, tienen la delantera debido a su poder, que ahora es mayor que antes. La escalada de asesinatos, que en las últimas semanas han constituido nuevos record de violencia, parecieran indicar que la delincuencia está ganando la batalla, porque nadie se pone a pensar, que los pandilleros diezmándose entre ellos no constituye una forma de fortalecerse.

Por ello es necesario darle más celeridad a la implementación de los planes. Esta semana, la noticia de que el lunes 4 de mayo fue un día muy violento y la venida de Giuliani con sus propuestas, van poniendo poco a poco este tema en su verdadera dimensión y complejidad. Se están creando las condiciones favorables de entorno y plan. Como dicen algunos: los astros podrían estarse alineando en nuestro favor. Ojalá que ahora, no perdamos esta oportunidad.

Ayutuxtepeque, jueves, 07 de mayo de 2015.

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