Fallece ex presidente de El Salvador, Francisco Flores

En medio de gran polémica se anuncia la muerte del Ex presidente Francisco Flores, en las radios anuncian la noticia y las redes sociales se inundan con todo tipo de comentarios, desde los que lamentan la muerte de la persona, hasta los que siguen atacando sus presuntas acciones.

Toda muerte es dolorosa para sus allegados y lo menos que merece es respeto por el dolor que causa en la familia, que no necesariamente comparte todas las culpas, lo que fue y lo que hizo es sujeto de investigación y debe de alguna manera esclarecerse, pero en estos momentos se debe respetar el dolor de su familia.

Muchas cosas quedarán en la duda, algunos aseguran que su muerte no fue natural, pero eso es parte de toda nuestra idiosincracia ideológica.

Es posible que algunos respiren aliviados porque su voz ha sido silenciada para siempre, es posible que solo sean especulaciones de mentes conspiranoicas, lamentablemente todo esto es parte del circo político que nos ahoga y embrutece, logrando que muchos de nosotros olvidemos nuestra misión humanitaria.

Algunos tweets son bastante acertados en cuanto a los sentimiento que provoca su muerte, como el siguiente.

 

Pero ante todo nos queda el deber como seres humanos de solidarizarnos con el dolor que embarga a su familia y a pedir fortaleza y resignación a sus seres queridos para superar este doloroso trance.

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1 comment for “Fallece ex presidente de El Salvador, Francisco Flores

  1. nelson
    02/02/2016 at 9:56 am

    Todo lo acontecido en torno a su “muerte” y sepelio es muy extraño. primero, la noche de la supuesta muerte, la Sra. Lourdes de Flores sale bien campante, como si nada, también sus hijos, sin ese dolor que no se puiede esconder cuando has perdido un ser querido, lejos de eso, salió bien prepotente arengando un discurso político no acorde al duelo de una familia.
    Segundo, todo se decidió hacerlo en privado, nadie tuvo acceso a ver el cadáver, desde que salió del hospital hacia Montelena, el tiempo que estuvo ahí en velación, luego a la Basílica, y de nuevo a Montelena, nadie lo vió, pues sospechosamente el ataúd permaneció siempre cerrado y cubierto con la bandera de El salvador.
    tercero, la decisión de cremarlo y hacerlo lo más rápido posible, como para que no quede ningún “rastro” ni dudas de querer examinar posteriormente el cadáver, sino que cerrar por completo el capítulo de su “muerte”. Todo da a lugar a sospechar que algo se ha escondido, como por ejemplo que no murió sino que fue todo un show para escapar y vivir aislado el resto de sus días en algún lugar lejano: Japón, Islas Caimán, algún lugar paradisíaco del pacífico, gozando con todas las comodidades modernas. Todo puede ser. Con los millones que robó, todo es posible.

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