De maras, violencia, crimen y malas políticas

En estos días la violencia homicida se ha recrudecido a niveles inéditos en el país y se puede afirmar que mas del 90 por ciento de dichos crímenes están relacionados con las pandillas o maras que como un cáncer se han enquistado en nuestra sociedad.

En este blog hemos venido hablando del fenómeno de las maras casi desde que iniciamos, criticando el abordaje que los gobiernos de ARENA dieron al problema desde sus inicios a mediados de los años noventa luego de finalizado el conflicto armado.

En el año 2006 nuestro amigo Jjmar escribió: http://hunna.org/las-maras-en-el-salvador-un-doble-poder/

Hace algunos años, cuando mencionábamos Las Maras, nos referíamos a pandillas juveniles que operaban en algunos barrios de la capital y otras ciudades de importancia poblacional. En esos días no se les veía como estructuras de delincuencia organizada, aunque se señalaba el riesgo de que pronto se estuvieran conectando con el crimen organizado.

En esos días surgieron las primeras voces de alarma. Se desarrollaron importantes estudios donde se demostraba, que si este problema no se atendía a tiempo, se volvería mas complejo y difícil de enfrentar.

Según el Periódico digital “El Faro. Net”, el fenómeno de las Maras está bastante estudiado en El Salvador. Incluso, se señala, que es casi el único tema que se ha abordado con seriedad en cuanto a la amplia temática de problemas que enfrenta la juventud salvadoreña.

Pero lamentablemente nunca se tomaron las medidas necesarias para enfrentarlo y buscarle rutas de solución. Muchas propuestas se hicieron, pero ninguna se implementó. Muchos pequeños, pero valiosos esfuerzos de desarrollaron, sin apoyo de las autoridades gubernamentales. Solo pequeñas ayudas internacionales, muchas veces a través de las iglesias, acompañaron estos esfuerzos.

Como siempre nos pasa, ahora el problema se vuelto incontrolable. Las Maras pasaron de ser, organizaciones de pandillas juveniles, que cometían actos delincuenciales menores, para convertirse en la columna vertebral del fenómeno delincuencial del país.

Destacaba que las maras habían ido evolucionando de pandillas juveniles o “miseria organizada” como les llamó una vez Joaquin Villalobos,  a verdaderas estructuras criminales, que manejan territorios, ejercen extorsión impunemente y son capaces de paralizar la actividad económica con una simple orden de “toque de queda”.

El problema no es nuevo, pero en esos años de plenos gobiernos de ARENA, el tema no era relevante para los noticieros salvadoreños como La Prensa Gráfica o el Diario de Hoy, Tele Corporación Salvadoreña (Canales 2,4,6), etc., las cifras de muertos se mantenían entre 12 a 14 asesinatos diarios, pero eso no era noticia, porque el gobierno representaba los intereses de unos pocos, entre los cuales estaban los dueños de estos medios, quienes crearon las bases de la exclusión social y la precarización de los trabajadores al seguir al pie de la letra las políticas neoliberales de una economía que hizo crecer la pobreza enriqueciendo a unos pocos pero empobreciendo a la mayoría, hasta el punto de miseria y de ahí, dar el paso a la delincuencia es hasta lógico.

Las maras no son mas pandillas juveniles llenas de niños, usan niños como sicarios, palabreros, mensajeros y cara visible de la mara, por que la ley en cierta medida los protege, pero estos niños crecen sin valores morales de ningún tipo y cuando asuman el control serán aún mas crueles y sanguinarios que los actuales líderes.

Ya no es posible resolver el problema a través de la prevención, eso no se hizo a tiempo y aplicarlo ahora no podrá dar los frutos esperados porque algunos sectores de la sociedad ya asimilaron a la mara como parte de ellos y los ingresos que mueven por medio de las extorsiones, drogas o prostitución, les permiten “pagar” muy bien la protección de la misma sociedad, un joven en busca de empleo, difícilmente encuentra trabajo que no sea de obrero, oficios varios o ayudante del ayudante, ganando en muchos casos medio salario mínimo o apenas el mínimo en las empresas, mientras que la mara les puede proporcionar eso y más en 15 días o incluso en una semana, simplemente sirviéndoles como vigía, mensajero o mula.

La Policía Nacional Civil está sobrepasada, ganan mal, no tienen equipo ni protección legal o física, jueces y abogados son muy propensos a la corrupción o al miedo por amenazas, ya no se diga los testigos.

Las maras están lanzando mensaje político con esta escalada de violencia, quieren obligar a que el gobierno negocie con ellos, pero no se debe negociar con criminales, o el único tema en discusión con ellos sería el desmantelamiento de la mara como entidad, cualquier otra cosa será una muestra de aceptación y conceder que las maras casi tienen estatus de beligerancia.

El reto que tiene el nuevo gobierno es enorme, por un lado a la derecha le favorece grandemente la escalada de violencia por el desprestigio que ocasiona, por el otro los líderes de maras encarcelados quieren más privilegios dentro de sus prisiones y los mareros activos quieren demostrar su poder ante una autoridad disminuida, para poder afianzar sus territorios y delinquir impunemente, por lo tanto toda acción del gobierno debe tener componentes integrales de combate al crimen sin permitir impunidad, propuestas de desarrollo en las zonas mas invadidas por las maras, salarios dignos para los trabajadores, pero ya sabemos lo que la ANEP piensa al respecto de acortar la brecha salarial, y dotar a la PNC de buen equipo para su protección integral y mejoras salariales por su labor.

Apuestas fuertes pero efectivas a la educación, salud pública y seguridad pública harán que el problema vaya disminuyendo, pero se deben enfocar recursos en los que trabajan en el campo, se gastó mucho y se sigue gastando mucho en personal administrativo que gana los mejores sueldos y asiste a cursos en el extranjero, becas y otros estudios que no se reflejan en ningún lado, ya que los que asisten a dichos eventos, únicamente lo ponen en sus currículos pero no generan acciones concretas de lo aprendido ni replican el conocimiento que sería lo mínimo para que justifiquen dichos viajes.

El tema de seguridad sigue siendo un buen generador de ventajas políticas para ARENA, por lo cual tanto la prensa nacional alineada a la derecha, como sus “tanques de pensamiento”, seguirán fustigando, denunciando e incluso en algunos casos provocando la inseguridad, para sacar raja política.

Realmente en el tema de seguridad pública, el gobierno de Funes no lo hizo bien, quizá mejor que los de ARENA pero a todas luces no fue suficiente ni efectivo, esperemos que este gobierno tenga mas aciertos que el anterior.

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