El carácter dinámico de la realidad

Tomada en toda su dimensión de totalidad, la realidad se caracteriza por ser esencialmente dinámica, este dinamismo es el que hace que la realidad este en un constante devenir o cambio.

Aristóteles en su libro sobre metafísica, nos explica en varios de sus capítulos que la realidad tiene una dimensión de acto y potencia o de potencialidad y actualidad. La potencia deviene en acto según sus posibilidades y causas, lo que sería la posibilitación y la causalidad (Zubiri).

Pero con todo esto pienso que la realidad es una experiencia de probación o de sentir entendiéndolo en el sentido de que esta se me presenta para la cual puedo estar o no preparado por mis propias capacidades de estar abierto a la realidad tal cual esta se me va presentando a lo cual Zubiri llamaría Inteligencia Sentiente.

Para todo ello hay siempre en la realidad un “hacia” y un “desde” que es lo que nos comunica la potencialidad de ser, pero el ser de la realidad en cuanto esta tiene de real, en cuanto potencia que se va desglosando de unas determinadas maneras, esto sería el acto o actualidad o mas bien en términos mas actuales en actuosidad o praxis (práctica).

Los dinamismos son siempre intrínsecos a toda realidad, están dotados de una actualización y un enfrentamiento en la manera de sentir (Mazón).

Esto es decir poseen unas características reales en sus diversas dimensiones en las que clasificamos la realidad sentiente, esto no es un mero esquematismo de la realidad, todo lo contrario la realidad es esencialmente una sustantividad, no una mera sustancia, eso lo podemos ver en el articulo en el cual hablamos de la esencia basados en la interpretación aristótelica que hace Zubiri de la realidad.

Este carácter dinámico hace que vaya decantando la realidad de la totalidad en cierta forma que por aspectos metódicos podríamos llamar procesual, del termino pro-cedere o o proceder.

En nuestro país El Salvador lo vivimos con hecho que a modo de ejemplo pondré: la pasada guerra civil (1980-1992), donde el P. Ignacio Ellacuría afirmaba en sus alocuciones en los medios de comunicación que el proceso mismo es el que arrastraba a los hombres y no los hombres al proceso.

Eso lo hacia para la comprensión global de lo que estábamos viviendo los Centromericanos. Ahora bien esto lo había tomado de Zubiri del cual era uno de sus principales colaboradores intelectuales.

Esto era en cierta forma tener una visión estructural y dinámica, una visión totalizante del filosofo o metafísico que el era, aun cuando desconocía a medias las estrategias y las tácticas de ambos bandos y de las superpotencias en conflicto, esto era porque no era propiamente un político o un militar.

En cierta ocasión le oí decir que no le gustaba la palabra táctica (tan fundamental en el arte político-militar).

Pero volviendo al tema y para ir concluyendo y sacando algunas lecciones prácticas, podemos decir que la realidad además de dinámica es temporal (temporea diría Heidegger, el Dassein), este tiene sus propias coordenadas que no nos interesa aquí tratar.

Este dinamismo es muy importante aclararlo para que sobre todo en nuestros dirigentes se comprenda la dimensión socio-histórica de este y esto aclare un poco nuestras mentes y no nos divaguemos tanto en pequeños embrollos del tipo que sean pero sobre todo prácticos o políticos.

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