¿Cuál economía es la que hay que salvar? #CoronavirusSV #AlertaCOVID19SV

¡Sálvenmeeee!

En medio de la crisis mundial causada por la pandemia del CODVID-19 se alzan voces que piden no paralizar la economía, algunos usando argumentos lógicos y aparentemente aceptables y otros acercándose a extremos malthusianos como el vicegobernador del Estado de Texas en EEUU, Dan Patrick, quien casi al inicio de la crisis dijo en una entrevista en el canal Fox News, que los abuelos de ese país deberían aceptar su muerte a fin de salvar la economía para sus nietos.
Y como él hay quienes piensan, como el ministro de Finanzas de Japón, Aso Taro que la alta mortalidad causada por la pandemia entre la gente de edad avanzada ayudará a la salvación de los sistemas de pensiones que hoy se consideraban a punto de colapsar.
Como resultado, países que no «cerraron» la economía como los Estados Unidos, tienen un alto grado de infectados y muertos por el virus, en el caso del poderoso país norteamericano, tiene más de ochocientos mil infectados, cuatro veces más que el segundo lugar, España y tiene casi cincuenta mil fallecidos a causa del virus, el doble del segundo lugar, Italia.
Si el estado de Nueva York fuera un país, estaría en cuarto lugar en el mundo, pero solo es un estado más de la USA, lo que dice mucho de su sistema de salud que digan lo que digan es privado.
Por otro lado, las voces que claman por preservar la salud de la población a costa de la misma economía están en franca lucha contra los grupos empresariales de sus respectivos países, entre esos el presidente Nayib Bukele quien desde el principio decretó cuarentena obligatoria y cierre de la mayor parte de empresas que no sean parte de la cadena alimenticia, de abastecimientos, de servicios básicos y transporte o de insumos de lucha contra la enfermedad.
Esto abre amargos debates entre quienes defienden «la Economía» y quienes «defienden la vida», otros argumentan que no debe existir tal dicotomía, pues una está amarrada a la otra.
Pero el problema de fondo y que nadie quiere hablar o analizar es, ¿Qué economía es la que hay que salvar?, la de los gigantes financieros que hicieron colapsar al mundo con la crisis Subprime, el de los gigantescos oligopolios de bienes de consumo que solo producen desechos tóxicos, el de los privatizadores de todo, salud, educación, agua, energía, que sangran y pauperizan al pueblo que necesita de todos estos servicios.

¡No queremos un estado fiscalizador!

Casi el ochenta por ciento de nuestra población pertenece al sector informal, es decir que no es parte de las empresas legalmente establecidas y no cotizan seguro social ni esquemas de previsión social (AFP), no pagan renta y no gozan de prestaciones sociales, más que las básicas.
Dependen exclusivamente de lo que venden día a día bajo el famoso y coloquial esquema de «Coyol quebrado, Coyol comido», por lo que parar su actividad económica no es ninguna opción.
Existe un gran número de microempresas que también navegan en la informalidad fiscal, por lo que no les ofrecen a sus empleados ninguna prestación laboral y viven de la misma forma que el trabajador informal individual, es decir, de lo que venden día a día.
Nadie tiene cultura ni tradición de ahorro, nuestro sistema económico se encarga de mantenernos dentro de la sociedad de consumo que no deja lugar a la previsión ni al ahorro, el dinero debe ser gastado para que circule, debemos comprar, usar, desechar y volver a comprar, el teléfono viejo ya no nos sirve porque la cámara no tiene los 20 Mpx del nuevo, ni sus 5 cámaras, el auto debe ser cambiado cada dos años, es importante tener saldo para Whatsapp aunque no tengamos para comer saludablemente, almorzamos papas fritas con queso y una coca cola, pero tenemos saldo para el teléfono.
Toda esta necesidad de consumo exacerbado creada e impuesta a nuestro pueblo a merced de su poca educación y cultura mató cualquier idea de prevención y ahorro, por esta razón la mayor parte de los que pertenecen al subempleo o a las micro, pequeñas y medianas empresas carecen de una reserva de efectivo capaz de hacer frente al paro económico más allá de un mes.
Cuando el presidente dijo a los empresarios durante una de las primeras cadenas nacionales de radio y televisión, «ustedes han acumulado capital para varias vidas», pensaba en los grandes empresarios del país, pero ellos no contratan ni al diez por ciento de los salvadoreños, la maquinaria económica cuzcatleca se mueve a merced de las PYMES y las micros y ellos no pueden parar.
El famoso bono de trecientos dólares no fue distribuido a la gente que de verdad lo necesitaba, la metodología basada en los subsidios de gas y electricidad no aplica para el verdadero mapa de pobreza del país y si se tiene ese mapa de pobreza, pero el gobierno desmanteló la estructura técnica que lo manejaba.

¡A mi! ¡A mí!

Por otro lado, las PYMES no soportarán más allá del mes de Abril sin operar, muchas han «suspendido» labores, dejando de pagar a sus empleados o laborando cuando pueden y pagando casi por obra a la gente, pero aun las que han podido enviar a cuarentena a sus empleados, hablan de cerrar o suspender operaciones a partir de mayo.
Las diversas gremiales empresariales están negociando fuertemente con el gobierno regresar a la actividad productiva, y mucha de la gente que apoya el discurso en extremo populista del presidente, de que primero es la salud, verán un giro de tuerca en sus convicciones políticas cuando comiencen a ser despedidos o suspendidos de sus labores y no tengan cómo sobrevivir, si como se espera no hayan ahorrado nada en estos días.
Definitivamente no se puede reiniciar la actividad económica tal cual estaba antes del paro por la cuarentena sería una total estupidez, pero si se debería ir gradualmente permitiendo cierta actividad disminuida, por ejemplo al cuarenta o al treinta por ciento, tratando de privilegiar el teletrabajo en aquellas tareas en las que sea factible, considerando extremas medidas de limpieza y desinfección tanto en las áreas cercanas, vehículos, transporte colectivo, como dentro de las empresas, desinfección al entrar, chequeos de temperatura, protección exterior, separación física, nula interacción social, uso de tecnologías de comunicación a distancia.
Japón es un ejemplo de país que no ha paralizado, esencialmente porque su constitución no permite estados de sitios o de excepción, legado de la segunda guerra mundial, pero su cultura de higiene y reserva o distanciamiento físico facilitan la aplicación de medidas, no obstante tiene una de las poblaciones más viejas del mundo, este día ocupan la vigésimo cuarta posición en casos con casi doce mil casos y trecientos muertos, pero mantienen medidas no coercitivas solo por convicción de su pueblo, mientras vemos los desastres que ocurren en Estados Unidos, Italia y España.
Se debe regresar a trabajar bajo estricto control del estado, creo que este es el punto más importante, el esquema neoliberal ha sido el principal asesino de la gente en esta crisis, la debilitación premeditada y sistemática de los gobiernos o del estado en general ha llevado a que los sistemas de salud incluso de países del primer mundo colapsen, imaginen al nuestro que ya está colapsado.
Y hoy como bien dijo Pepe Mujica en una entrevista hecha recientemente por la cadena española, La Sexta, «No sé para qué mierda hay un puñado de viejos que siguen queriendo más y más plata. ¿Por qué no dejan de joder?, si se van a morir como cualquier hijo de vecino». Y «el dios mercado es la religión fanática de nuestra época». No se trata de eliminar el mercado sino de someterlo a un control que considere al ser humano como base, señaló además que se «ha demostrado la cantidad de cosas superfluas que tenemos», no podemos seguir siendo una sociedad de consumo sometida por un mercado libre, esto debe acabar, debe salvarse la economía, pero no la actual, esa debe morir, habrá que replantearse modelos, quizá como el de aquel gran catedrático de la UCA, Aquiles Montoya y su Economía Solidaria, si se fijan en algunas regiones del campo el golpe de la crisis económica es menor, puesto que ellos vienen sobreviviendo paupérrimamente de lo que produce cada quien, eso donde no hay remesas claro.
Desde hace tiempo se habla de cambiar el modelo económico, ahora es cuando. Pero no desde una sesión de meras entelequias Tuiteras.

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