Vivimos en un país de oportunidades.

Vivimos en un país de oportunidades.

 

Cada día que pasa me convenzo mas y mas que vivimos en un país de oportunidades. Basta con salir a la calle para encontrarnos con ellas. Lo que dice la izquierda castro comunista masónica y exótica de que vivimos en un callejón sin salida es totalmente falso.

En este artículo me referiré únicamente a las múltiples oportunidades que tiene la Juventud salvadoreña.

La oportunidad de emigrar.

Cuando yo tenía doce años, ni siquiera había salido de mi ciudad natal, ahora los jovencitos de esa edad ya van de camino para el norte.

El viaje ofrece grandes oportunidades, lo hacen por tierra conociendo los hermanos países de Guatemala y de México. Lo hacen de múltiples formas, a pie en bus, en camiones de verduras. No siempre viajan por carreteras, mucho del trayecto lo hacen por veredas, teniendo la gran oportunidad de conocer la campiña, la fauna y la flora de esos países.

Incluso contratan guías turísticos, conocidos popularmente como coyotes, quienes los guían en su recorrido. Muchos deseamos la oportunidad de bañarnos en el río Grande que sirve de límite entre México y EUA, pero ellos la tienen. El viaje turístico incluye un paseo por el desierto, conociendo lo exabrupto de la naturaleza, ese viaje fortalece nuestro espíritu, nos prepara para las vicisitudes de la vida, nos enseña a ser mas disciplinados; viajar por el desierto es una gran oportunidad que tiene nuestra juventud actual, que antes estaba solo reservada a los millonarios que iban al desierto de Sahara o a conocer las pirámides de Egipto.

Todos los jóvenes que logran coronar con éxito ese viaje, llegan al país mas rico de la tierra, donde los espera un trabajo, que les permitirá mandar dólares para el sustento de sus familias en su país. Miles de jóvenes han hecho uso de esta gran oportunidad.

La oportunidad de organización en las maras.

En la mayoría de los barrios pobres de nuestro país, el joven tiene la oportunidad de organizarse libremente en las maras.

En cada barrio hay una clica que lo espera con los brazos abiertos. Además hay múltiples opciones, La Mara Salvatrucha, La Mara 18, la Mara Mao Mao, solo para mencionar algunas. Además esta organización tiene ramificaciones fraternales en otros países de Centroamérica, México y los EUA, donde existen organizaciones hermanas.

Antes, cuando yo era joven pertenecer a una institución que tuviera ramificaciones internacionales era cosa de los ricos que pertenecían a exclusivos clubes como los Rotarios, los Leones, Fraternidad Internacional de Hombres de Negocios etc. Al ingresar a las maras reciben un proceso de reeducación, donde se incorporan nuevos valores, para considerar a todos sus miembros como una gran familia, Se amplían los conocimientos lingüísticos y gesticulares, pues se aprende los códigos de lenguaje y de señas de cada Mara.

Hay mas de 17,000 jóvenes salvadoreños que han hecho uso de esta oportunidad, aunque con modestia la policía solo reconoce que hay unos 11,000.

La posibilidad de tener empleos no tradicionales.

Cuando yo era adolescente, la única oportunidad que tenía de empleo era irme de aprendiz a algún taller, donde me ponían a barrer, a hacer los mandados y a cuidarle los hijos y hasta el chucho al dueño del negocio, todo por un miserable peso a la semana. Los adolescentes y jóvenes de hoy tienen múltiples oportunidades de empleo con las que nosotros ni soñábamos. Paso a mencionar algunas.

La creación de micro empresas para vender productos en las esquinas y semáforos de San Salvador. Trabajo que se desarrolla al aire libre, con horario flexible y sueldo según la creatividad del micro empresario.

Cobro de impuestos no gubernamentales. Pequeñas empresas colectivas que se colocan en lugares solitarios de las carreteras del país, donde se cobra derecho de circulación a los autobuses y microbuses y hasta a autos particulares que hacen uso de la infraestructura vial de nuestro país. Como estos fondos no llegan al Estado, no podrán ser utilizados en corrupción.

Vendedor de químicos y estupefacientes en las escuelas y barrios populares. El crack la marihuana, la cocaína y hasta la heroína pueden ser adquiridos libremente y sin receta médica por los jóvenes, a precios de mercado y al menudeo. Se pueden adquirir excelentes productos de importación, especialmente de Colombia. Aunque hay algunos malos empresarios que adulteran el producto, bajando su calidad y el efecto; pero en estos casos la ley del mercado y la policía se encargan de este problema.

Prestación de servicios rápidos de aseo y de diversión. Estos micro empresarios también trabajan en las esquinas de los semáforos, brindan valiosos servicios a los automovilistas como la limpieza de los parabrisas y espejos laterales de los vehículos. En el campo de la diversión encontramos traga fuegos, payasos y malabaristas que desarrollan un creativo espectáculo de pocos segundos para la sana diversión de automovilistas y transeúntes. Usted puede acceder a estos servicios por unos cuantos centavos (de dólar, por supuesto).

Todo lo anterior es solo para ejemplificar las múltiples oportunidades que tiene la juventud actual en nuestro querido país de oportunidades. Con gusto recibiré comentarios donde me señalen otras oportunidades existentes que por razones de espacio y de tiempo no he podido detallar.

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