Entrevista con Ricardo Poma, New York Times

Ricardo Poma Foto de La Prensa / Monica Palm Panamá

Recopilada del New York Times del Sábado 27 de febrero del 2010.
 
Por Perry GARFINKEL.
 
Traducida por: Betotronic.
 
El padre de mi padre, Bartolomé Poma, nació en Barcelona y trabajó como mecánico automotriz especializado en París a principios del Siglo XX.
 
RICARDO POMA
 
Jefe Ejecutivo del GRUPO POMA, San Salvador, El Salvador.
 
EDAD: 63 años
 
POETA FAVORITO: Rubén Darío
 
ÚLTIMO LIBRO LEÍDO: «The Millenium Trilogy» por Stieg Larsen, («La Trilogía del Milenio»).
 
Mi abuelo se mudó a El salvador en 1918 y fundó la Compañía que llamó «B. Poma Ltd». dedicada a la venta de automóviles Hudson y Essex. El gran salto se produjo cuando él adquirió y recibió los derechos de distribución de la General Motors.
 
Mi Romanticismo y mi Espiritualidad es producto de las enseñanzas de mi madre. Mi madre era  muy bohemia, mi interés por la poesía me la infundió mi abuela.
Cuando tenía 16 años, mi abuela me leía bastante poesía. Ella decía, «Apuesto que tu mamá está creyendo que andas afuera con chicas y no creería que haz estado leyendo poesía conmigo».
 
Luis, mi padre, era un trabajador estoico, modesto y muy activo, más que todo tenía un espíritu pionero. Después de hacerse cargo de los negocios de mi abuelo en los años 30. En 1952 adquirió los derechos para distribuir la marca TOYOTA. Mi padre era un excelente visionario.
 
Mi padre llevó a cabo la diversificación del GRUPO POMA. También encabezó la creación de la Fundación Salvadoreña para la Salud y Desarrollo Humano, conocida como FUSAL, yo de sido su presidente desde 1966. En la última década, FUSAL ha distribuído una cantidad de $350 millones en suministros médicos donados por instituciones norteamericanas.

Siguiendo el ejemplo y los pasos de mi padre, en 1994, inicié la fundación de la Escuela Superior de Negocios y Economía en San Salvador (ESEN), para formar a los futuros líderes, que dirigirán al país, con los más altos estándares de excelencia académica.
 
Aunque yo soy uno de cinco hermanos, todos somos y estamos muy unidos, he compartido muchas experiencias significativas habiendo crecido a la par de mi hermano mayor Roberto, ambos fuímos a universidades de los Estados Unidos; Roberto a la Universidad de Notre Dame y yo a la Universidad de Princeton. Después de graduarnos de la Universidad, ambos simultáneamente obtuvimos nuestro MBA, (N.del.T. Master in Bussines Administration, Maestría en Admimistración de Negocios), Roberto lo estudió en la Universidad de Stanford y yo lo saqué en la Universidad de Harvard.
 
Cuando nosotros regresamos a El Salvador, Roberto comenzó ejerciendo en el servicio público; y yo me incorporé a la empresa familiar. Roberto se convirtió en el Presidente de la Junta de Turismo.
 
Toda la familia estaba prosperando mucho. Recuerdo claramente un día de 1977, estábamos en un almuerzo familiar en la finca de nosotros, yo estaba sentado muy cerca de una lagunilla de agua muy clara bajo un enorme árbol. Saliendo de la nada, nuestro padre dijo: «Estamos tan felices, tan unidos, en los negocios nos está yendo exelentemente bien y El Salvador está avanzando y progresando. ¿Cuándo nos caerá el hacha?.
 
Él resultó ser profético. Unos pocos meses más tarde, mi hermano Roberto fue secuestrado por guerrilleros de la izquierda radical y exigieron un voluminoso rescate. Nosotros pagamos una sustancial suma, sin embargo, ellos no le dieron la libertad. Durante un mes pedíamos y rogábamos por su liberación. Por último, después de haber realizado una intensa búsqueda a lo largo y ancho de todo el país, lo encontramos enterrado detrás de una casa en una colina de San Salvador. Los forenses nos dijeron que había muerto dos días después de su secuestro, debido a una gran cantidad de heridas que tenía.
 
Sus seres queridos nunca nos hemos recuperado de tal experiencia; el dolor viene a ser o se convierte en algo que da forma a lo que uno es. Cada noche antes de acostarme, digo una oración pidiendo consuelo para las familias que han perdido un hijo.
 
Durante la turbulenta década de los 80, la cuál los salvadoreños la llamamos «La Década Perdida»,  tomamos la decisión de empezar un proceso de diversificación internacional de nuestros negocios. El GRUPO POMA ahora distribuye varias marcas de vehículos en seis países, tenemos nuestros propios Centros Comerciales, Edificios de Oficinas, Hoteles en once países y tenemos divisiones para la Manufactura y Asuntos Financieros.
 
A pesar de todo lo que poseemos, nunca dejaremos a El Salvador el cuál es nuestro hogar. Nosotros nunca lo haremos.
 
Yo he tenido mi propia licencia de piloto de aviación desde que tenía 21 años y vuelo a todas partes en mi avión privado, excepto a Asia y Europa, lo hago en mi Cessna Citation XLS. En éstos días, mis tres hijos y el hijo de mi hermano Roberto, a quien lo considero como si fuera mío, los cuatro trabajan en cualquiera de las cuatro divisiones del GRUPO POMA.
 
A menudo me preguntan que cómo nos hemos arreglado para llevarnos tan bien en una empresa familiar que ha durado cuatro generaciones. Una manera de hacerlo es que cenamos toda la familia unida todos los lunes por la noche en San Salvador. Existe una tan sola regla: De negocios nunca platicamos en la mesa, de lo contrario nuestras esposas se rebelan.
 
Esta entrevista fue realizada por Perry Garfinkel, del New York Times.

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