Una mirada en el tiempo

Por: Francisco Quintanilla

La categoría de tiempo ineludiblemente siempre está vinculada con la categoría de espacio; con frecuencia cuando se nos pregunta, por ejemplo, si tenemos tiempo de atender a alguien, respondemos, vamos a ver si tengo espacio para poder atenderlo. Esto innegablemente alude, a la imposibilidad de la existencia del espacio sin el tiempo, y el tiempo sin el espacio.

No se puede hablar, al menos en lo que respecta al tiempo humano, sin el espacio humano, y este último sin el primero.

El quehacer humano individual y/o grupal ocurre simultáneamente en un espacio y en un tiempo determinado. Por lo que el transcurrir del ser humano como tal, como de su quehacer individual o grupal ocurre en el transcurrir de un tiempo y en un espacio determinado.

Realizar una mirada en el tiempo implica, necesariamente realizar dicha mirada también en y hacia un espacio concreto que transcurre hacia el infinito, donde pasado, presente y futuro constituyen naturalmente un sólo proceso, que el ser humano ha dividido en su intento de medir, comprender, procesar y sistematizar los contenidos del tiempo en un determinado espacio.

Realizar una mirada hacia el pasado, hacia atrás, aun en el último segundo de vida de algún ser humano en particular, desuyo, necesariamente también es una mirada hacia el futuro.

Una mirada hacia el pasado siempre es una mirada hacia el futuro, porque el ser humano, por muy egoísta o individualista que sea, como buen prototipo de una sociedad capitalista, es por naturaleza social, por lo tanto, los resultados de lo que ha sido su quehacer, siempre para bien o para mal son y se han constituido en un legado para las generaciones futuras.

Un mirar hacia atrás, implica un reconocer y evaluar consciente los aciertos y errores que se han cometido como ser individual o como miembro de un grupo social, organización, partido político o sociedad.

Entonces, al mirar hacia atrás, conlleva una evaluación del quehacer individual y/o grupal, para retomar lo positivo y cuestionar y desechar los errores cometidos, para tratar de enmendarlos en el quehacer futuro. Es un reconocerse así mismo, como sujeto individual o grupal.

En este proceso de reconocerse así mismo individual o grupalmente, como palabras del filósofo Xavier Zubiri, dado que la vida es de opciones, hay por lo menos dos opciones: reconocer los errores cometidos en el pasado y enmendarlos en el futuro o no reconocerlos y seguirlos cometiendo; detectar los aciertos y valorar cuanto de ellos se pueden seguir realización con nuestras acciones futuras o no reconocer ni rescatar el carácter liberador de estos aciertos en el momento actual y futuro de su quehacer dentro de la sociedad.

Todo ser humano individual o grupal, por naturaleza al ser además de social también es un ser temporal e histórico, tiende de vez en cuando a realizar una mirada valorativa sistemática o no, hacia el pasado con miras hacia su realización en el futuro.

Estas cualidades de social y temporal e histórico, propias de todo ser humano, deben de cuajar, aún más, en la conciencia de aquellos sujetos individuales y grupales, que se han hecho, por lo menos, verbalmente llamar revolucionarios, socialistas o marxistas, para que realicen y desarrollen una mirada crítica y creativa hacia su pasado.

Crítica, para que sin ningún o el menor fanatismo posible, sean capaces de reconocer los gravísimos errores cometidos que los llevó poco a poco a alejarse de las montañas populares que les habían dado horizonte, fundamento y sustento revolucionario, como también detectar los aciertos revolucionarios que les habían granjeado su aceptación en el seno de las mayorías populares, convirtiéndose en esperanza de que la justicia social algún día seria una realidad.

Creativa, porque a partir del reconocimiento de los errores y aciertos, asuman las organizaciones sociales, comunitarias, religiosas y comprometidas con el cambio social, económico y político, la capacidad, sin ningún pasionismo o fanatismo, de la creación de un nuevo sujeto revolucionario de la historia; sujeto que necesariamente tiene y debe surgir de las entrañas de las mayorías excluidas y marginadas de los beneficios económicos, políticos, sociales, culturales y ecológicos.

Desde los presupuestos del materialismo histórico y dialéctico, para que lo nuevo surja, lo viejo tiene que desaparecer, para que el nuevo sujeto revolucionario de la historia surja y se desarrolle, el antiguo sujeto tiene que dar paso al nuevo sujeto de la historia, sobre la base de la crítica y de la creación revolucionaria.

De no asumir este reto y responsabilidad histórica, el desencanto y decepción producido por el antiguo sujeto que fue revolucionario por momentos y reaccionario en otros largos momentos de la historia, seguirá siendo aprovechado por el máximo artista de las redes sociales, quien sigue mediante el arte de la sugestión y el engaño, poniendo al servicio de sus intereses, el accionar de una buena porción del pueblo salvadoreño.

Una mirada hacia el pasado, para todos aquellos que todavía no se les ha apagado la luz de la esperanza revolucionaria, es un reencuentro con las aspiraciones, con las convicciones de que algún día la luz se impondrá sobre la oscuridad, la justicia social sobre la injusticia, la libertad sobre la esclavitud y la opresión, la verdad estructural sobre la mentira social. Esta tarea, es cada vez más difícil de emprender frente a un pueblo que despertando ante el desencanto de falsos revolucionarios, se volvió a dormir ante el encanto de un falso profeta. Sin embargo, esta tarea es necesaria asumir y cargar con ella, con el objetivo de contribuir a la formación de un auténtico sujeto revolucionario de la historia.

El sujeto individual o grupal que tiene miedo de realizar una mirada y lectura crítica de su pasado, es porque se resiste dejar el confort con que el gran capital lo derrotó y lo adsorbió, se niega, en otras palabras, a asumir el futuro, sino como sujeto revolucionario de la historia, al menos como posibilitador del mismo; se resiste a morir, para dar paso al nacimiento de un nuevo instrumento de lucha revolucionaria.

24/08/2020

 

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