¿Que son las PsyOps? (Operaciones sicológicas)

Fuente: Voltairenet.org

Ted Cruz PsyOp

por Thierry Meyssan

Por primera vez en la Historia, un equipo especializado en operaciones de guerra sicológica trata de fabricar un candidato a la elección presidencial estadounidense para instalarlo en la Casa Blanca. De llegar a concretarse, la victoria de ese candidato demostraría que es posible falsificar el proceso electoral.

Copiado por José Guerrero

Las PsyOpsoperaciones sicológicas»), están consideradas comúnmente como «artimañas de guerra», como el clásico Caballo de Troya. Bajo la influencia del general Edward Lansdale, Estados Unidos dotó a sus fuerzas armadas y a la CIA de unidades especializadas en guerra sicológica, utilizadas primeramente en Filipinas –a inicios de los años 1950–, así como en Vietnam y contra Cuba, antes de pasar a ser de uso permanente [1].

Las operaciones sicológicas son mucho más complejas que las operaciones de propaganda, que no buscan otra cosa que deformar la percepción de la realidad. Por ejemplo, en 2011, durante la guerra contra Siria, la propaganda atlantista consistía en convencer a la población de que el presidente Assad iba a huir del país, como había hecho el presidente Ben Alí en Túnez. El objetivo era que los sirios creyeran que el surgimiento de un nuevo régimen era inevitable. Pero al año siguiente, en 2012, una operación sicológica preveía suplantar la televisión nacional siria con la transmisión de falsos programas –supuestamente de los canales sirios– que pondrían en escena la caída de la República Árabe Siria, de manera que la población creyera que todo había terminado y que era inútil toda resistencia [2].

Exactamente de la misma manera que hoy existen ejércitos de mercenarios –como Blackwater-Academi, DynCorp y CACI– también existen ahora compañías privadas especializadas en la realización de operaciones sicológicas, como la británica SCL (Strategic Communications Laboratories) y su filial estadounidense Cambridge Analytica. Rodeadas del mayor secreto, esas compañías privadas ayudan a la CIA en la organización de «revoluciones de colores» y ahora están trabajando incluso en la manipulación de los electores. Desde 2005, han venido participando en la exposición británica Defense Systems & Equipment International (DSEi) y venden sus servicios al mejor postor [3]. En el caso de Siria, SCL trabajó en Líbano a principios de 2011 estudiando allí las posibilidades de manipular cada una de las comunidades que componen su población.

Operaciones sicológicas y electores

En las sociedades modernas, las autoridades políticas se designan por vía electoral. Esto puede ir desde una opción simple –según sus cualidades personales– entre varios candidatos preseleccionados hasta la designación de personalidades portadoras de un proyecto político determinado. En todos los casos, los candidatos tienen que recurrir al apoyo de militantes o de empleados para poder llevar a cabo su campaña. Se sabe que el vencedor es casi siempre el candidato que logra reunir la mayor cantidad de militantes. Por consiguiente, resulta conveniente no sólo fabricar un candidato sino también un partido o un movimiento para respaldarlo.

Pero, hoy en día, los electores son cada vez menos propensos a inscribirse en una organización y los empleados cuestan caro. Así que a SLC se le ocurrió una idea: utilizar las técnicas de manipulación del comportamiento para fabricar un partido que llevará al poder a su cliente. Los sicólogos de SLC determinaron el perfil típico del militante sincero y manipulable, recolectaron datos sobre la población que iba a ser blanco de su acción, analizaron quién correspondía a su perfil típico y determinaron también los mensajes más eficaces para convencerlos de que debían apoyar a su cliente.

Por primera vez, todo eso acaba de hacerse a gran escala… en Estados Unidos y con Ted Cruz.

El eslógan de campaña de Ted Cruz, «TrusTed», es un juego de palabras que significa «Ted, el hombre en quien se puede confiar».

El financiamiento de la operación

Robert Mercer, uno de los 10 principales donantes de la vida pública estadounidense, ha pagado indirectamente más de 15 millones de dólares a SCL-Cambridge Analytica para que se encargue de la campaña de Ted Cruz [4].

Inventor de un programa informático de reconocimiento vocal, Robert Mercer es actualmente el patrón de Renaissance, una firma de inversiones considerada entre las más eficaces del mundo. Entre 1989 y 2006, su célebre fondo Medaillon obtuvo como promedio un 35% de ganancias anuales gracias a la creación de un sistema de evasión fiscal para sus clientes [5].

Robert Mercer nunca se ha expresado públicamente sobre sus opiniones políticas y los comentaristas estadounidenses ni siquiera saben bien cómo clasificar a este «republicano». Se desconocen, por ejemplo, sus posiciones sobre problemas sociales como el derecho al aborto o el matrimonio entre personas de un mismo sexo. Lo único que se sabe es que no cree que el cambio climático sea consecuencia de la actividad humana. En todo caso, Mercer combate claramente a Hillary Clinton y a su amigo Donald Trump y es cercano a John Bolton.

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Fuente: Bloomberg

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Fuente: The Guardian

Cómo cocinar bacón sobre el cañón de su fusil.

La compilación de datos personales

Para seleccionar a los ciudadanos con inclinación a convertirse en militantes, SCL/Cambridge Analytica reunió en secreto datos personales sobre millones de electores [6].

El doctor Aleksandr Kogan compró los datos de Amazon, el gigante de ventas online en Estados Unidos y posteriormente pagó alrededor de 1 dólar adicional por cada cliente para que se enviara a estos últimos un cuestionario a través de Mechanical Turk (MTurk). Al aceptar identificarse vía Facebook, el internauta permitía que MTurk tuviera acceso a sus datos personales, y MTurk cruzaba dichos datos con los de Amazon y los transmitía a SCL a través de la empresa de Kogan, Global Science Research (GSR). Aunque el Dr. Kogan aseguró al Guardian que su trabajo sólo tenía fines de investigación científica y que trabajaba únicamente con datos anónimos, el hecho es que esos datos están hoy en manos de SCL [7].

En pocos meses, SCL ya disponía de una base de datos detallada sobre más de 40 millones de electores estadounidenses, datos compilados a espaldas de esas personas.

En 2008, la Corte Internacional de Justicia decidió obligar a Estados Unidos a revisar el juicio contra un mexicano que había sido condenado a muerte sin haber recibido asistencia jurídica consular. Pero el entonces Sollicitor General de Texas argumentó ante la Corte Suprema de Estados Unidos que un Estado estadounidense no estaba obligado a obedecer el veredicto de ninguna Corte extranjera mientras el tratado firmado por Washington (o sea, por el gobierno federal) no fuese transcrito en derecho interno. La Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor de ese argumento, Estados Unidos denunció el protocolo adicional de la Convención de Viena y el mexicano condenado fue ejecutado.

La interpretación de los datos personales

Cambridge Analytica procedió entonces a evaluar cada perfil según el método designado por sus siglas en inglés como OCEAN, o sea:

clip_image006 «Apertura», o sea «Opennes» (apreciación del arte, de la emoción, de la aventura, de las ideas poco comunes, curiosidad e imaginación del individuo);
clip_image006[1] «Grado de atención y detenimiento», o sea «Conscientiousness» (autodisciplina, respeto por las obligaciones, organización más que espontaneidad, nivel de orientación hacia objetivos determinados);
clip_image006[2] «Extraversión» (energía, emociones positivas, tendencia a buscar el estímulo y la compañía de los demás, es o no un individuo decidido);
clip_image006[3] «Agreabilidad» (tendencia a ser compasivo y cooperativo más que suspicaz y antagónico hacia los demás);
clip_image006[4] «Neuroticismo» (tendencia a sufrir fácilmente emociones desagradables como cólera, inquietud o depresión, es o no vulnerable).

Utilizando las 240 preguntas de los tests NEO PI-R (Neuroticism-Extraversion-Openness Personality Inventory-Revised), se logró establecer un gráfico de personalidad de cada sujeto.

Sobre esa base, SCL identificó a los individuos que serían militantes sinceros y manipulables. Después procedió a elaborar argumentos personalizados para convencer a cada uno de ellos.

Es posible pensar que estos estudios de personalidades realizados a espaldas de los sujetos podrían resultar demasiado aproximativos. Pero…

Jurista brillante, Td Cruz defendió el monumento de los Diez Mandamientos instalado en el Capitolio del Estado de Texas. Redactó el documento de los fiscales generales de 31 Estados donde se afirma que una prohibición de las armas cortas violaría el derecho a portar armas garantizado por la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense. También defendió que en las escuelas públicas se recite el Juramento de Fidelidad a la bandera de Estados Unidos, una «Nación bajo Dios».

El candidato Ted Cruz

El candidato que se quiere llevar a la Casa Blanca, Ted Cruz, es un excelente jurista, brillante orador y polemista que ha defendido con éxito varios casos ante la Corte Suprema de Estados Unidos. Más que un conservador, es un libertariano.

Su padre, el pastor evangélico Rafael Cruz es un emigrado cubano que predica el mandato que Dios extendió a los hombres de fe para que gobiernen «América». Asegura que cuando llegue el fin del mundo –que según él no tardará mucho– Dios dará a los justos las riquezas de los malos [8].

La esposa de Ted, Heidi Cruz, fue directora de Sudamérica en el Consejo de Seguridad Nacional, en tiempos de Condoleezza Rice, antes de pasar a ser vicepresidenta de Goldman Sachs a cargo de las fortunas de los clientes del suroeste de Estados Unidos [9].

Al inicio de la campaña presidencial, Ted Cruz disponía de pocas opiniones favorables y la prensa se refería a su personalidad como muy poco empática. Sin embargo, gracias a la ayuda de SCL/Cambridge Analytica, se rodeó rápidamente de un amplio grupo de apoyo y ganó las primarias del Partido Republicano en el Estado de Iowa.

En 1988, Ted Cruz enunciaba su ideal en la vida: «Controlar el mundo. La dominación mundial, controlarlo todo, ser rico, poderoso y todo eso.»

La posible llegada de Ted Cruz a la Casa Blanca demostraría que es posible manipular una campaña electoral recurriendo a las técnicas de las operaciones sicológicas.

Thierry Meyssan

 

[1] Edward Lansdale’s Cold War, Jonathan Nashel, university of Massachusetts Press, 2005.

[2] «La OTAN prepara la mayor operación de intoxicación de la Historia», por Thierry Meyssan, Komsomolskaya Pravda (Rusia), Red Voltaire, 12 de junio de 2012. «Inminente operación de guerra sicológica de la OTAN contra Siria», Red Voltaire, 21 de julio de 2012.

[3] “You Can’t Handle the Truth. Psy-ops propaganda goes mainstream”, por Sharon Weinberger, Slate, septiembre de 2005.

[4] “The Man Who Out-Koched the Kochs”, por Annie Linskey, Bloomberg, 23 de octubre de 2014.

[5] “Renaissance Avoided More Than $6 Billion Tax, Report Says”, por Zachary R. Mider, Bloomberg, 22 de julio de 2014.

[6] “Cruz partners with donor’s ’psychographic’ firm. The GOP candidate’s campaign is working closely with a data company owned by Cruz’s biggest donor”, por Kenneth P. Vogel y Tarini Parti, Politico, 7 de julio de 2015. “Cruz-Connected Data Miner Aims to Get Inside U.S. Voters’ Heads”, por Sasha Issenberg, Bloomberg, 12 de noviembre de 2015. “Cruz campaign credits psychological data and analytics for its rising success”, por Tom Hamburger, The Washington Post, 13 de diciembre de 2015.

[7] “Ted Cruz sing firm that harvested data on millions of unwitting Facebook users”, por Harry Davies, The Guardian, 11 de diciembre de 2015.

[8] “Ted Cruz’s Father Fires Up Campaign Rhetoric. Rafael Cruz’s Bible-laced speeches appeal to conservatives, but could alienate swing voters”, por Janet Hook, Wall Street Journal, 21 de junio de 2015. “Ted Cruz’s dad is even more frightening than Ted Cruz”, por Robert Leonard, Salon, 24 de septiembre de 2015.

[9] “Heidi Nelson Cruz, Ted’s Wife: 5 Fast Facts You Need to Know”, por Tom Cleary, Heavy, 23 de marzo de 2015. “Heidi Nelson Cruz: A Political Spouse Making Sacrifices and Courting Donors”, por Steve Eder y Matt Flegenheimer, The New York Times, 18 de enero de 2016.

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