El pecado de Cuba

Una amiga recientemente viajó a Cuba, en plan puramente turístico, aprovechándo el hecho de que su esposo tenia que ir a la isla asistiendo a un congreso médico, pero que les dejaría tiempo suficiente antes y despues del evento para conocer de cerca y con pausa la isla además de descansar.

Me cuenta que iba con mucho morbo por las ideas preconcebidas que llevaba de Cuba, producto de años y años de refuerzo mediático de que la isla es prácticamente el infierno en la tierra y que los cubanos son una especie de sub-especie primitiva y salvaje digna de la compasión mundial por tener como dirigente al demonio en persona.

Pero venía con los ojos abiertos, asombrada de no ver a un solo indigente, y eso que se alojó en una zona bastante popular de la Habana con una familia que les alquiló una pieza y los orientó durante su estancia en la isla.

Se asombró del nivel cultural y académico que los cubanos poseen, a pesar de las condiciones de precariedad, casi todos tienen títulos universitarios y muestran una cultura y capacidad de análisis muy superior al del ciudadano medio de cualquier otra ciudad latinoamericana o europea.

Venía maravillada de la sensación de seguridad que sentía al caminar por las viejas e iluminadas calles de la Habana nocturna, sin que por un instante sintiera el temor de ser asaltados o atacados por nadie.

Me comentó además que su visión sobre la isla ha cambiado totalmente y aunque está conciente de que existe una carencia generalizada de objetos y productos que nosotros consideramos cotidianos y comunes, que en su mayor parte los cubanos pasan una vida estática sin mayores aspiraciones personales que cumplir, no se vén los abyectos cuadros de miseria que vivimos en nuestros paises de «Renta media» con PIBs casi de primer mundo, con flujo constante de dólares, con grandes mega construcciones modernas y alucinantes centros comerciales.

El gran pecado de Cuba ha sido disminiur la brecha entre los que mas tienen y los que no poseen nada, es cierto que en Cuba hay quienes gozan de privilegios y lujos que el resto de la población no puede ni podrá permitirse, pero es mas cierto que la educación, cultura y una subsistencia digna la tienen asegurada para la mayoría absoluta de la población, ellos desconocen lo que es el desempleo, la miseria, el hambre, el abandono, la carencia de medicinas, la falta de alimentos, la violencia social, la inseguridad, el asedio de las maras, el azote del narcotráfico, las desigualdades sociales extremas.

El gran pecado de Cuba ha sido aplicar mejor el cristianismo que los paises que se autonombran como Cristianos y omitir las nefastas palabras que supuestamente jesucristo pronunciara respecto a los pobres, en el episidio del lavado de los pies por María Magdalena narrado en los evangelios, palabras que han servido a generaciones de oligargas para justificar las grandes desigualdades sociales a lo largo de siglos en la cultura occidental.

El gran pecado de Cuba es creer que otro mundo mejor es posible y luchar por alcanzarlo a costa del sacrificio generalizado en un modelo imperfecto y plagado de errores pero que si se mira desde la óptica humanística e incluso cristiana, es moralmente mas correcto que el capitalismo salvaje que crea tanta miseria.

Para nosotros, miembros de clases medias con acceso a posibilidades de vivir tranquilamente sin las graves necesidades de subsistencia que adolecen nuestros desposeídos, seguramente será mejor vivir «libres de ese pecado cubano», pero ¿Nos podremos llamar Cristianos, sabiendo que existe un mundo ateo con una moralidad social muy por encima de la nuestra.?
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Una amiga recientemente viajó a Cuba, en plan puramente turístico, aprovechándo el hecho de que su esposo tenia que ir a la isla asistiendo a un congreso médico, pero que les dejaría tiempo suficiente antes y despues del evento para conocer de cerca y con pausa la isla además de descansar.

Me cuenta que iba con mucho morbo por las ideas preconcebidas que llevaba de Cuba, producto de años y años de refuerzo mediático de que la isla es prácticamente el infierno en la tierra y que los cubanos son una especie de sub-especie primitiva y salvaje digna de la compasión mundial por tener como dirigente al demonio en persona.

Pero venía con los ojos abiertos, asombrada de no ver a un solo indigente, y eso que se alojó en una zona bastante popular de la Habana con una familia que les alquiló una pieza y los orientó durante su estancia en la isla.

Se asombró del nivel cultural y académico que los cubanos poseen, a pesar de las condiciones de precariedad, casi todos tienen títulos universitarios y muestran una cultura y capacidad de análisis muy superior al del ciudadano medio de cualquier otra ciudad latinoamericana o europea.

Venía maravillada de la sensación de seguridad que sentía al caminar por las viejas e iluminadas calles de la Habana nocturna, sin que por un instante sintiera el temor de ser asaltados o atacados por nadie.

Me comentó además que su visión sobre la isla ha cambiado totalmente y aunque está conciente de que existe una carencia generalizada de objetos y productos que nosotros consideramos cotidianos y comunes, que en su mayor parte los cubanos pasan una vida estática sin mayores aspiraciones personales que cumplir, no se vén los abyectos cuadros de miseria que vivimos en nuestros paises de «Renta media» con PIBs casi de primer mundo, con flujo constante de dólares, con grandes mega construcciones modernas y alucinantes centros comerciales.

El gran pecado de Cuba ha sido disminiur la brecha entre los que mas tienen y los que no poseen nada, es cierto que en Cuba hay quienes gozan de privilegios y lujos que el resto de la población no puede ni podrá permitirse, pero es mas cierto que la educación, cultura y una subsistencia digna la tienen asegurada para la mayoría absoluta de la población, ellos desconocen lo que es el desempleo, la miseria, el hambre, el abandono, la carencia de medicinas, la falta de alimentos, la violencia social, la inseguridad, el asedio de las maras, el azote del narcotráfico, las desigualdades sociales extremas.

El gran pecado de Cuba ha sido aplicar mejor el cristianismo que los paises que se autonombran como Cristianos y omitir las nefastas palabras que supuestamente jesucristo pronunciara respecto a los pobres, en el episidio del lavado de los pies por María Magdalena narrado en los evangelios, palabras que han servido a generaciones de oligargas para justificar las grandes desigualdades sociales a lo largo de siglos en la cultura occidental.

El gran pecado de Cuba es creer que otro mundo mejor es posible y luchar por alcanzarlo a costa del sacrificio generalizado en un modelo imperfecto y plagado de errores pero que si se mira desde la óptica humanística e incluso cristiana, es moralmente mas correcto que el capitalismo salvaje que crea tanta miseria.

Para nosotros, miembros de clases medias con acceso a posibilidades de vivir tranquilamente sin las graves necesidades de subsistencia que adolecen nuestros desposeídos, seguramente será mejor vivir «libres de ese pecado cubano», pero ¿Nos podremos llamar Cristianos, sabiendo que existe un mundo ateo con una moralidad social muy por encima de la nuestra.?
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