Sobre las próximas elecciones. Una visión general.

Estas próximas elecciones presidenciales a celebrarse el 03 de febrero próximo tendrán una serie de características que las diferenciarán de las anteriores. Estas nuevas características estarán determinadas, por una parte, por la profunda crisis del sistema de partidos y por la otra, el fenómeno emergente de una nueva fuerza política.

La crisis del sistema de partidos pareciera irreversible. Han perdido la confianza de enormes contingentes de población, sin que se vean posibilidades de recuperarla antes del próximo evento electoral. La corrupción, el abandono de sus promesas, el enriquecimiento individual, la falta de sensibilidad social, el uso patrimonialista del Estado, son solo algunos de los aspectos más relevantes que la determinan.

Esta crisis se expresa de forma contundente en cada encuesta que se ha publicado durante los últimos dos años. En cada una crece la desconfianza hacia ellos, el gobierno baja su puntaje de calificación favorable y el número de personas que dice que votará por ellos decrece en forma constante.

ARENA y el FMLN han venido disminuyendo su caudal de potenciales votantes desde la recién pasada elección de alcaldes y diputados de marzo del 2018. Ya en esta elección se experimentó una dramática e inesperada caída (al menos para sus dirigentes) del FMLN que le produjo la reducción de su fracción legislativa, que pasó de 31 diputados a solo 23, además de las alcaldías perdidas, incluyendo la de la capital San Salvador.

ARENA bajó un poco su caudal de votación, pero la disminución de votantes en las urnas, el aumento del voto nulo y la caída del FMLN, tuvo un efecto favorable para ellos, que les permitió obtener más diputados. ARENA no creció pero sacó provecho de fenómenos externos para sacar la ventaja que ahora ostenta.

Pero en una elección presidencial las cosas son diferentes. En ellas solo hay un ganador y todas las encuestas indican que no serán ninguno de los dos mayoritarios. Se podrá discutir la posibilidad de una segunda vuelta, pero no se puede discutir quien será el ganador de la próxima elección.

Desde 1994, se instaló el actual sistema de los dos partidos políticos mayoritarios: ARENA y FMLN. Alternándose primero y segundo lugar, ellos han sido los dominantes a lo largo de cinco elecciones presidenciales y de nueve elecciones de diputados y concejos municipales, que se han desarrollado desde ese año.

Ahora, todo indica que las cosas van a cambiar. La nueva fuerza política liderada por Nayib Bukele, que participa bajo la bandera modificada del partido GANA, en alianza con Nuevas Ideas y Cambio Democrático se perfilan como la opción ganadora, sin que se vean posibilidades de que esa situación se modifique.

El desprestigio y la pérdida de credibilidad a lo largo de los últimos 25 años, que ambas fuerzas han venido acumulando, les pasará una dolorosa factura el próximo 03 de febrero. La ciudadanía les cobrará la inmensa corrupción, el que no hayan sido capaces de resolver los graves problemas que nos aquejan y que por la falta de soluciones se hayan agravado tanto. Les cobrará el que se hayan enriquecido con los fondos públicos, todos sus engaños y mentiras en las elecciones. Una inmensa mayoría de la ciudadanía está harta de ellos, y ve en el liderazgo de Nayib la única posibilidad de iniciar un camino de soluciones.

Esto es lo que vuelve irreversible e inevitable lo que sucederá el día de las próximas elecciones presidenciales.

Ayutuxtepeque, 10 de octubre de 2018.

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