Pensamiento escatológico de Salvador Cayetano Carpio (Comandante Marcial). Parte III–Final

Francisco Quintanilla

 

*-Sexta tesis: Son las contradicciones internas salvadoreñas las que determinan los cambios revolucionarios y no las contradicciones externas.

Salvador Cayetano Carpio con una profunda formación marxista leninista, y por lo tanto desde la óptica de la dialéctica tenía claro que en todo proceso en general y en todo proceso revolucionario en particular existe una relación dialéctica entre las condiciones y contradicciones internas de un país y las condiciones y contradicciones externas a ese país; y que se tenía que tener la capacidad por una parte, de saber leer en cada momento histórico la relación dialéctica entre las contradicciones internas y las externas, para tomar en cada circunstancia histórica las decisiones revolucionarias más pertinentes, y por otra parte, estar claro que quien determina en primera y en última instancia los cambios revolucionarios son las contradicciones internas, para el caso del proceso revolucionario de El Salvador.

Cayetano Carpio, en este sentido estaba destacando que quienes deberían definir e impulsar la revolución y por lo tanto, las transformaciones estructurales de la sociedad salvadoreña eran los salvadoreños en general, y en particular, las clases obrera y campesina. No era ni debería ser la burguesía salvadoreña, ni mucho menos el imperio estadounidense, ni otras burguesías de otros países poderosos.

Pero que pasó; después de la firma de los llamados acuerdos de paz en El Salvador, quienes terminan imponiendo que el conflicto salvadoreño se “resolviera” no fueron las fuerzas “revolucionarias” salvadoreñas, sino las fuerzas del imperialismo estadounidense y de otras fuerzas ajenas a los intereses de las clase obrera y campesina salvadoreña, con el agravante de que esta clase, que era para Cayetano Carpio la llamada por excelencia a impulsar la revolución y la llamada a tomar y conducir el poder político y económico en El Salvador, jamás fue tomada, ni para decir si estaba de acuerdo en este proceso de diálogo y negociación, ni mucho menos para participar en la toma de decisiones en los mal llamados acuerdos de paz.

En síntesis, por lo anterior, lo más brevemente planteado, sobre la capacidad de Salvador Cayetano Carpio, el Comandante Marcial con todos sus errores y defectos, de leer en cada momento histórico la realidad y el conflicto salvadoreño y tomar las decisiones revolucionarias más adecuadas; por su temple indomable e incorruptible, de no doblegarse a los intereses de la burguesía salvadoreña y a los intereses de imperio estadounidense y de la burguesía de otros países poderosos; y de guiarse sobre todo por los intereses de la clase obrera y campesina salvadoreña, fue visto por los pequeño burgueses vestidos de revolucionarios de la Comandancia General del FMLN, como el obstáculo mayor que impedía la solución política negociada del conflicto salvadoreño, quien también impedía el desarrollo de la unidad basada en el FMLN.

Esa forma de ver y tratar al Comandante Marcial, queda evidenciado en palabras del Comandante Shafick Handal (Q.E.D.) citado por Carbonell (julio de 1994): “Después de todo con el fallecimiento de Marcial – se afirmaba- desaparecía del FMLN uno de los mayores obstáculos para la pronta solución política de la guerra y el elemento de descomposición de la unidad” (p.684).

Con estas palabras de Shafick Handal, que era no sólo una forma particular de pensar y de sentir de él, sino que era un pensamiento y un sentir común en toda la Comandancia General del FMLN, se reflejaban los propósitos nefastos que se ocultaban detrás de las acciones de esta comandancia y de algunos dirigentes de las FPL,

Cabe destacar que, por cierto, la Comandante Ana María, no compartía y no aceptaba buena cantidad de ideas de Cayetano Carpio; sin embargo, según Carbonell (julio, 1994), éste no necesitaba asesinar a la Comandante Ana María (Melida Anaya Montes) para lograr que al interior del Consejo Revolucionario de las FPL, sus tesis triunfaran. Sin embargo, Leonel González dio por sentado que Cayetano Carpio había sido el autor intelectual del cobarde asesinato de la comandante Ana María en Nicaragua.

Leonel González, como ya se dijo, hizo caso omiso de los datos dados a conocer por los órganos de justicia nicaragüense, de que no habían encontraron datos que culparan a Carpio como el autor intelectual de tal asesinato; por el contrario, vio él junto con la comandancia general del FMLN la oportunidad, sino para eliminarlo, si para expulsarlo de las FPL y del FMLN ya que, como dijo Shafick Handal, era el mayor obstáculo para que FMLN impulsara el diálogo negociación como vía principal para resolver el conflicto salvadoreño.

En un comunicado difundido varios meses después del “suicidio” de Cayetano Carpio, las FPL y la Comandancia General del FMLN, difundieron las ideas en las que además de tachar a Cayetano Carpio de haber padecido de desviaciones ideológicas, era el autor intelectual del asesinato de la comandante Ana María.

El tratamiento que le dieron al máximo exponente revolucionario histórico de las FPL, puede explicarse desde la teoría de la Rotulación de Becker, el cual citado por Martín Baró (2008) sostiene que una persona llega a ser lo que es, producto de que la sociedad lo rotula con un nombre, con una etiqueta; a tal grado que la sociedad o el grupo en el cual está inserto no sólo lo rotula como tal (para el caso como desviado ideológicamente), sino que lo percibe, lo trata y le exige que se comporte como tal. Esto fue lo que hicieron perversamente algunos dirigentes de las FPL y la comandancia general del FMLN, hasta llegar a la ignominia, al oprobio en contra del máximo fundador de las FPL. Sin embargo, Cayetano Carpio, a pesar de los defectos como toda persona puede tener, se resistió con su moral de rectitud revolucionaria, a concebirse como los demás comandantes de la alta dirigencia del FMLN y de algunos de las FPL, lo concebían.

Cienfuegos Ferman (comandante Eduardo Sancho) (2011) decía que: “En el caso de Marcial, este tenía razón en muchas cosas, pero en otras no” (numeral cuatro del capítulo uno). Sin embargo, el pensamiento de Salvador Cayetano Carpio, el gran Comandante Marcial con todos sus defectos y virtudes, con todos sus aciertos y errores, fue de alguna forma y por varias razones exigitivas históricas, sino profético, si escatológico ya que previó con mucha clarividencia de que si las FPL no se proletarizaba; es decir, que si no se convertía en un ejército o en un partido auténticamente revolucionario, que lograra integrar teoría y práctica revolucionaria, que logara integrar dinámicamente en su seno, a la clase obrera con su aliado más poderoso la clase campesina, las FPL se aburguesarían (que fue una de las críticas que le hizo al Partido Comunista Salvadoreño, cuando formó parte de él), ya que estaba constituida en su mayor parte de sectores de la clase media o pequeña burguesía.

La no observancia de esta exigencia revolucionaria de parte de los que dirigieron las FPL después de la muerte de Cayetano Carpio conllevó definitivamente a su aburguesamiento; a que no fueran capaces de ver, analizar e interpretar la realidad salvadoreña ni el conflicto salvadoreño desde los ojos de la clase obrera y campesina. Este mal se extendió también a toda la estructura del FMLN cuya dirigencia estaba integrada mayoritariamente por pequeños burgueses, que nunca fueron capaces de ver e integrar a la clase obrera y campesina como el núcleo dinámico de la revolución; siempre la vieron como un sujeto pasivo, secundario y no determinante en el proceso revolucionario salvadoreño.

En la actualidad, se están manifestando a granel las consecuencias de la no observancia de las recomendaciones dadas por Cayetano Carpio. Es evidente, que la Comandancia General del FMLN, en la actualidad la dirigencia de este partido político, utilizaron la entrega, el sacrificio, el despojo, la negación de la vida de muchos que como Cayetano Carpio murieron soñando y luchando por un mundo mejor, por un país donde el núcleo sea el bienestar del ser humano, y no la mercancía, el dinero, y la riqueza. Su aprovechamiento ha llegado a niveles de un pragmatismo recalcitrante, que en nombre de la revolución se han convertido en millonarios, en hacendados, en prominentes empresarios, en burgueses en ascenso. Por el contrario, las inmensas mayorías de este país continúan en la pobreza y en el pobreza extrema.

A estas mayorías, e incluso a los sobrevivientes, ex combatientes del FMLN, el gobierno actual en forma sonriente, y con una sonrisa llena de ironía, espera que aquellos que realmente pusieron el pecho en los frentes de batalla y que se quedaron sin nada, les hagan marchas y protestas, para exigir lo que de suyo les pertenece y se ganaron con mucho sacrificio. El gobierno actual los ve y los trata como mendigos, a quienes hay que darles una limosna para acallar sus protestas.

Este gobierno, que no se diferencia de los gobiernos de derecha, lleva en su conciencia, si es que la tiene, el pecado mortal de haber olvidado, no sólo en la memoria, sino que también en la acción, a los compas caídos en combate como a los familiares sobrevivientes de estos combatientes del FMLN.

El aburguesamiento del FMLN y de su dirigencia, previsto por Salvador Cayetano Carpio, hoy más que nunca, va teniendo cada vez una mayor vigencia. Vigencia que reclama desde los diferentes flancos de la historia revolucionaria de El Salvador un ajusticiamiento político de la dirigencia actual del FMLN.

Otra idea de Salvador Cayetano Carpio, que tiene mucho de escatológica, fue que él consideraba que las estructuras del FMLN, dirigidas por un pensamiento demócrata cristiano y social demócrata, que eran y han sido siempre enemigos acérrimos de la concepción marxista leninista, no generaban las condiciones para que el FMLN se convirtiera en un partido revolucionario verdadero, por lo que eran las FPL quienes estaban llamadas a convertirse en ese partido, en ese partido del proletariado.

La historia salvadoreña, después de los acuerdos de paz, demuestra que Cayetano Carpio tenía razón, ya que los primeros que traicionaron al FMLN como partido político fue la alta dirigencia del ERP, el cual estaba teñido de ese pensamiento demócrata cristiano y social demócrata. Así también ocurrió con algunos integrantes de la RN y de otras estructuras de este instituto político. Bueno, y la mayoría de los que se quedaron, formando parte del FMLN, se olvidaron de la razón de ser y de existir del FMLN: las mayorías populares.

Una tercera idea escatológica de Cayetano Carpio (1º abril, 1983), fue que él sostenía que la revolución salvadoreña podía terminar de dos maneras, esta guerra puede terminar con una coalición de fuerzas, de la burguesía, de la derecha incluso, y un sector de centro, es decir, una coalición lo suficientemente grande para tomar las riendas del poder, lo que significaría un modelo de sociedad y de gobierno, un modelo burgués, muy conocido por la burguesía. La segunda forma como puede terminar la revolución salvadoreña, es la toma del poder mediante las armas, donde impere un gobierno democrático revolucionario, dirigido por la clase obrera y su aliado la clase campesina.

Muchos saben, que la forma como “terminó” la revolución fue por medio del primer camino, lo cual explica, como lo explicó Cayetano Carpio, de porque tenemos el tipo de sociedad y de gobierno que tenemos: una sociedad donde predomina y sigue predominando como en antaño, la injusticia social y la corrupción, el enriquecimiento de unos a costa del sacrificio y empobrecimientos de muchos, de la inmensa mayoría. Se tiene y se ha tenido dos gobiernos mal llamados de izquierda, que en nada representan, los intereses de las mayorías empobrecidas; representan nada más los intereses de la nueva burguesía en ascenso que lucha no sólo en contra de los intereses de la burguesía tradicional y de la oligarquía, sino que como es natural históricamente en contra de los intereses de las clases trabajadoras, de las mayorías populares, que si bien es cierto ya no son las mismas ni en proporción ni en calidad como en las décadas pasadas, no por eso dejan de ser las mayorías populares.

Como puede verse, desde y bajo la situación actual de la sociedad salvadoreña, con todos sus conflictos sociales, económicos, políticos, culturales, ecológicos y sin la superación de las causas estructurales que originaron la guerra en este país, el pensamiento de Salvador Cayetano Carpio, el Comandante Marcial, sigue más vigente y pujante que nunca. Y aquellos que lo intentaron asesinar políticamente (quién sabe si lo intentaron asesinar físicamente) para apartarlo como el obstáculo mayor que impedía la consecución de sus propósitos. Y muchas cosas ocurridas en esa época apuntan a que lo utilizaron como chivo expiatorio “vinculado” con el asesinato de la Comandante Ana María. Hoy, la historia con toda su fuerza y crudeza los está comenzando a procesar y condenar ante las tribunas populares.

El tiempo y la historia que transcurre vivamente en él, no se mueve rectilíneamente, ni en una sola dirección; se mueve muchas veces en espiral; hoy esta historia y este tiempo histórico, como un bumerán regresa a aquellos que calificaron a Salvador Cayetano Carpio como sectario, como desviado ideológicamente, para marcarlos con la impronta Cayetanesca de que los realmente sectarios, los realmente desviados ideológicamente son ellos; son la burguesía en ascenso, son la dirigencia del actual FMLN; que es una imagen en espejo, una imagen invertida de lo que es un partido auténticamente revolucionario.

Son sectarios, porque por una parte, no permitieron nunca la incorporación de la clase obrera y campesina, como la clase fundamental y dinámica conductora del proceso revolucionario y de los grandes cambios revolucionarios; y segundo, porque como dirigencia no admiten ni admitían ninguna crítica fundamental, ya que al que se atreve a criticarlos, inmediatamente lo califican, lo apodan como de derecha.

Son desviados ideológicamente, porque sólo en teoría se autodenominan como marxistas, socialistas; pero su práctica no refleja nada de esta auto denominación; más bien reflejan todo lo contrario; van en contra de las mayorías populares, y sólo se acuerdan de ellas cuando necesitan de su voto y pretenden acallarlas con migajas sociales y económicas.

Morales Carbonell (julio, 1994) dice al referirse a Cayetano Carpio que:

Si algo caracterizó a Marcial fue precisamente su rectitud, su firmeza y su honestidad. Prefirió morir antes que permitir que se pusiera en duda su integridad. Con el fallecimiento de Marcial la clase obrera salvadoreña perdió, sin lugar a dudas, uno de sus más genuinos dirigentes. (p.685)

Su firmeza y rectitud y de que prefirió morir antes de que se pusiera en duda su integridad, quedan evidenciadas aparte de su práctica de toda su vida como revolucionario de pura cepa, en una de sus cartas escritas precisamente el día de su suicidio. Carta que fue interpretada por los enemigos internos de las FPL como un acto de cobardía de Marcial, Morales Carbonell la interpreta como un acto de integridad y dignidad revolucionaria de Marcial

Ante la muerte del Comandante Marcial, Harnecker citada en Morales Carbonell, hablaba sobre el trauma Marcial, el cual según el segundo: “Nunca fue ni será superado mientras no se explique lo que realmente sucedió y se deduzcan responsabilidades” (p.685). De hecho, todas las bases de las FPL en particular y del FLMN en general, así como de los familiares de los combatientes caídos de estas dos estructuras necesitan saber la verdad de todo lo sucedido alrededor de la muerte del Comandante Marcial y del asesinato de la Comandante Ana María, necesitan saber si el esfuerzo de sus hijos e hijas caídas en combate, su muerte no fue en vano, no fue utilizada para propósitos no revolucionarios.

Sobre esta situación surge una serie de preguntas que necesitan ser respondidas: ¿por qué razón la alta dirigencia de las FPL hizo caso omiso de los resultados obtenidos de los órganos de justicia nicaragüense donde no encontraron datos que involucraran al Comandante Marcial como autor intelectual del asesinato de la Comandante Ana María?, ¿por qué impidieron a toda costa que los seguidores de las ideas del Comandante Marcial le rindieran honores?, ¿por qué la dirigencia de las FPL y del FMLN ocultaron y deformaron la realidad de lo que ocurrió con el asesinato de la Comandante Ana María y del supuesto suicidio del Comandante Marcial?, ¿por qué se alegraron los comandantes del FMLN y algunos de las FPL de la muerte del Comandante Marcial?, ¿por qué según Morales Carbonell si Marcial no necesitaba mandar a asesinar a la Comandante Ana María para demostrar la veracidad de su tesis, lo culparon de ser el autor intelectual de tan horrendo crimen? ¿Habrán intervenido otras fuerzas externas a las FPL y al FMLN, tanto nacionales como internacionales, en el asesinato de la Comandante Ana María y del “suicidio” del Comandante Marcial interesadas en meter a las FPL y al FMLN en el camino del diálogo negociación?

Esas y otras preguntas, están obligas históricamente a responderlas, principalmente a sus bases la actual dirigencia del FLMN, si quiere tener más posibilidades de corregir el camino torcido que decidieron emprender en detrimento de las mayorías populares y a favor de sus intereses de ser una burguesía en ascenso.

Para terminar este documento a manera de sugerencias para las bases sobrevivientes de las FPL; a los que realmente pusieron el pecho en las trincheras de batalla, y en memoria de todos sus caídos en combate, que deberían organizarse para emprender un proceso de investigación primero sobre todo lo acaecido en torno al asesinato de la Comandante Ana María y en torno del suicidio del gran Comandante Marcial y en segundo lugar, difundir los resultados obtenidos

Su esposa Tula Alvarenga y allegados al Comandante Marcial, después de muchas gestiones lograron la repatriación de sus restos. Cada 12 de abril la tía Tulita y gente de las grandes mayorías, la clase obrera y campesinos lo saludan en el cementerio de Santa Tecla. El revolucionario que dedico 40 años de su vida (1943-1983) a la liberación de este pueblo ha dejado un legado a la juventud. Legado cuya vigencia será plena cuando las grandes mayorías, la clase obrera, los campesinos, la juventud reinicien la lucha por la liberación definitiva por la que él y muchos salvadoreños ofrendaron su vida.

Referencias

1-Baró, I.M. (2008). Acción e ideología, psicología social desde Centroamérica (13ª reimpresión). San Salvador: UCA editores.

2-Cayetano Carpio, S. (1º de abril, 1983). Discurso en ocasión del XIII aniversario de las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí (El testamento Político). Recuperado de marcialteniarazon.org/documentos-historicos/comunicados-cartas/testamento-politico

3-Cayetano Carpio, S. (12 de abril, 1983). Palabras al heroico pueblo de El Salvador, a mí querida clase obrera y a la gloriosa FPL Farabundo Martí, carta antes de suicidarse Cayetano Carpio.

4. Cienfuegos, F. (2011). Veredas de audacia. Historia del FMLN. Nicaragua: Ediciones Roque Dalton. Recuperado de

https://www.marxists.org/espanol/tematica/elsalvador/sancho/1986/dic24.htm

5-Galeas, G. y Ayala B. (2008).Grandeza y miseria en una guerrilla. Informe de una matanza. Recuperado de www.sitehostplus.com/grandeza-y-miseria-en-una-guerrilla-informe-de.una.matanza.pdf

6-Harnecker, M. (1991). Con la mirada en alto. Historia de las FPL. Recuperado de www.rebelion.org/docs/92108.pdf

7- Morales Carbonell, J. A. (Julio, 1994). El suicidio de Marcial ¿un asunto concluido?. Estudios Centroamericanos (ECA), 545 (49), 653-689.

8-Montes Brito, L. (16 de abril, 2016). Hace 33 años fue asesinada la Comandante Ana María de las FPL. Diario Latino.net. Recuperado de diariolatino.net/hace-33-anos-es-asesinada-salvajemente-la-comandante-ana-maria-de-las-fpl/

El Salvador, Centroamérica, abril de 2017.

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