Tojeira: Lo que no conviene frente a la violencia

Lo que no conviene frente a la violencia
José María Tojeira, director de Pastoral Universitaria

16 abril 2015
Enviado por BetotroniK
Fuente: http://www.diariocolatino.com/lo-que-no-conviene-frente-a-la-violencia/

http://www.uca.edu.sv/noticias/texto-3594  
Lo que no conviene en la lucha contra la violencia es exacerbarla. Nadie puede decir que no sea un problema muy grave en El Salvador, pero gritar, animar a destruir a los violentos, insistir en la mano dura no sirve más que para aumentar el temor y las reacciones irracionales.
Que aparezcan ahora viejos militares diciendo lo que hay que hacer desde posturas represivas es una vergüenza, dado que fracasaron con la fuerza bruta en su tiempo de guerra civil y han quedado además marcados como violadores de derechos humanos.
Los militares no son especialistas en la lucha contra el crimen. Y cuando se meten, generalmente estropean las cosas, aunque pueda haber excepciones. Hemos visto cómo se han ido aumentando las penas y cómo al mismo tiempo se ha ido incrementando el nivel de violencia. Endurecer penas, manos o medidas de cualquier especie solo acaba dañando a la población si a la vez no se abren oportunidades de trabajo o se ofrecen expectativas de mejora del nivel de vida.
Quienes optan por la mano dura no se dan cuenta de que quieren arreglar la casa comenzando por el tejado, cuando lo que está mal son los cimientos. La mezcla explosiva de pobreza, bajos niveles educativos, alta densidad de población, notables e hirientes desigualdades, corrupción, impunidad, debilidad de las instituciones de persecución del delito y justicia no se soluciona con mano dura. El único camino es comenzar pacientemente a desinstalar esos cimientos e invertir en la gente y en el fortalecimiento de las instituciones tanto de justicia como económicas y sociales. El griterío vengativo y violento contra los criminales puede en algunos momentos servir de desahogo, pero en general contribuye solamente a crispar más el ambiente, a tensionar a las personas, a introducir el miedo y la desconfianza dentro de la convivencia.
Discutir sobre la violencia sin tocar las fuertes injusticias existentes, la desigualdad rampante y las debilidades institucionales es simple y sencillamente perder el tiempo. La violencia delictiva es un fenómeno social, y como tal tiene que tratarse. Querer responderlo solo o principalmente con violencia, no arregla nada. Lo único que hace es mostrar con mayor claridad lo enferma que está la sociedad donde se produce la violencia. Porque las sociedades que solo saben acudir a la ley del más fuerte para resolver sus conflictos están enfermas y condenadas al fracaso.
Tampoco sirve politizar en exceso las situaciones. La violencia es un problema de todos y entre todos deben buscarse las soluciones. Cuando se ha generalizado y es grave, cualquier partido que llegue al poder deberá pedir el respaldo de los demás si quiere arreglar el problema. Negarle la ayuda hoy a un partido porque si fracasa el mío podrá vencer en el futuro, es asegurarse la misma negativa a colaborar en el siguiente período. En algún momento hay que romper esa costumbre de buscar siempre la oposición ciega en temas estructurales por miedo a que si las cosas salen bien, cobre prestigio quien las realiza.
La empresa privada, a la que tanto le gusta opinar, confundiendo muchas veces su interés gremial con los intereses nacionales, debería escuchar con más sensibilidad y atención la voz de los pobres. Y sobre todo contemplar su responsabilidad, como grupo de fuerte liderazgo social, de impulsar la universalización de derechos básicos. Una empresa privada y unos ricos que se conforman con redes de protección social deficientes, estratificadas e inequitativas, no universales e incluso de escasa cobertura, son en definitiva cómplices tanto del subdesarrollo como de la violencia. Lo mismo que los periodistas que se resisten —a veces por miedo a los dueños de los medios de comunicación— a tocar estos mismos temas.
La violencia imperante no se puede separar ni de la cultura ni de la injusticia social. Siglos de violencia y de resolver los problemas a través de la ley del más fuerte marcan una tendencia casi instintiva en muchos a responder a la violencia con violencia. Aunque cuando se quiere aparentar sabiduría o civilización se repiten frases como aquella que hay que buscar más la fuerza de la razón que la razón de la fuerza, en tiempo de crisis se recurre con mucha más facilidad al grito. Y normalmente con una enorme hipocresía: vayamos a la guerra contra el crimen, dicen algunos, pero que vayan otros.
Echar a pelear a los pobres entre sí es muy fácil cuando se tiene dinero, se vive en residenciales bien vigiladas y seguras, y se goza de guardaespaldas. Pero no resuelve los problemas. Al revés, los multiplica. Buscar acuerdos nacionales de desarrollo; implementar programas —como ya algunas empresas lo están haciendo— de inversión y trabajo juvenil; ampliar la cobertura nacional del bachillerato, técnico o académico, hasta universalizarlo; apoyar más decididamente tanto la seguridad y la capacidad de investigar como la formación y las prestaciones de la Policía; hacer una revisión y evaluación a fondo de nuestro sistema de justicia son medidas mucho más eficaces que las penas duras, que los gritos de guerra o los análisis estúpidos diciendo cómo desde la estrategia militar se puede derrotar al crimen.

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4 comments for “Tojeira: Lo que no conviene frente a la violencia

  1. Rentel
    22/04/2015 at 9:08 am

    Siempre me ha gustado leer los editoriales del padre Tojeira; pero insistir en que la violencia es producto de desigualdades sociales, de falta de oportunidades, de marginación, etc. está un poco fuera de la realidad.
    ¿Quién en su sano juicio creerá que el hecho de que un joven de 14 años “orgullosamente” se integre a una pandilla, es por marginación?.
    ¿Quién le dará empleo a un tipo, que además de no saber hacer nada, tiene tatuajes hasta debajo de la lengua?. Además, de quitarle la oportunidad al joven correcto que se “despestaña” estudiando.
    Es que los delincuentes jamás trabajarían por un salario mínimo si es mas fácil robarle la cartera con el salario de una quincena a su víctima.
    También, no es cierto que la delincuencia es exclusividad de los estratos mas bajos de la sociedad; basta conocer todos los ladrones de cuello blanco que han sido parte de 20 años de corrupción en los gobiernos de ARENA. ¿Habrá sido por “marginación y falta de oportunidades”?
    Tal vez el padre Tojeira, alguna vez se refiera al enorme trasiego de drogas en el país; el cual va de mayorista a minorista, de distribuidor y consumidor. Todo esto se hace a través de los delincuentes; de ahí que uno tiene dudas de a quién o a quiénes les conviene que haya grupos criminales en el país.
    Además de todo esto, somos un país transculturizado que importamos las costumbres aplicadas en otros países; lamentablemente, no son las cosas buenas.

  2. Rentel
    22/04/2015 at 9:14 am

    Algo que olvidé mencionar es que, diferente a la guerra entre FFAA y FMLN en la cual la sociedad estaba dividida; en el caso de la “guerra” contra la delincuencia, todo el gabinete de seguridad (Ejército y PNC) tienen el respaldo abrumador de la mayoría de la población. Eso es innegable, basta hacer una encuesta para darnos cuenta de esa realidad.

  3. pacohuezo
    22/04/2015 at 7:04 pm

    Con mucho respeto, cuanta razón tiene padre, pero las causas de esto de sobra las sabemos todos pero el Paisito y su gobierno este, ni los anteriores y quiza ni el que vendrá podrán o tendrán la voluntad de cambiar las causas estructurales de estos problemas por que siempre alegaran que no hay dinero para invertir pero si para que los funcionarios se den vida de millonarios y burlen las instituciones y la ley con total impunidad como vimos antes y lo estamos viendo y viviendo ahora y cuando esto pasa Padre no queda otro camino que darle razón a la fuerza mientras se logra darle fuerza a la razón y lo otro las pandillas no nacieron en el Paisito pero si encontraron las condiciones para desarrollarse pero por que no sucede igual en otros Países del área si tenemos casi las mismas condiciones socioeconomicas? la diferencia que aquí hay mucha impunidad y esta como toda la corrupción baja en cascada y siempre el de abajo es el que las paga, ademas las pandillas han sido utilizadas políticamente y ese es mal de origen. Las soluciones que usted propone pueden ser efectivas a largo plazo pero mientras tanto necesitamos soluciones inmediatas y esas no las veo por ningun lado ni en la retorica de nuestros brillantes analistas ni en las vacas sagradas del consejo de seguridad mucho menos en las propuestas de nuestras brillantes autoridades de seguridad.

  4. mateo
    24/04/2015 at 1:35 pm

    Estoy muy de acuerdo con todo lo que Ud. dice, lo que no tenemos es el factor tiempo para esperar (suponiendo que a partir de hoy empecemos a cambiar todo aquello necesario para situaciones a futuro) a que todo eso de frutos, de ponernos a esperar, le estariamos entregando el pais a la delincuencia en bandeja de plata. Desgraciadamente, a estas alturas, es necesario detener ese avance a como de lugar y lo mas pronto posible, habiendo logrado eso, podremos dedicarnos a ejercer presion para que los cambios que Ud. menciona se lleven a cabo. Los medios amarillistas colaboran a mantener un ambiente de panico, en eso, hasta cierto punto le doy la razon al gobierno. Por otro lado, debemos mostrarnos como un frente unido ante el abate de las pandillas, por el momento presentamos un frente desorganizado ante el enemigo, el gobierno y sus fuerzas de seguridad no pueden ni deben estar divulgando sus planes de accion con detalles y fechas, suficiente perjuicio causan los infiltrados a la PCN que alertan a las pandillas en cuanto a operativos y movimientos. Las pandillas, han declarado una especie de guerra al estar aniquilando policias ya sea en el ejercicio de su labor o atacandolos en sus viviendas, se han definido como enemigos y deben asumir las consecuencias, ya se esta viendo cierto temor en las filas pandilleras, como el supuesto comunicado en el que reduciran los homicidio en honor a San Romero, tambien se han ido a Honduras alrededor de 15 cabecillas, ya vieron que no es lo mismo llamarla que verla venir. Todos los sectores sociales debemos apoyar lo que hace el gobierno aunque no estemos de acuerdo, de no hacerlo seguiremos representando un frente debil y dividido, a ventaja del enemigo.

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