Sobre lo fiscal y los fideicomisos.

Nuestro país tiene un grave problema fiscal que no se ha querido enfrentar. La estructura impositiva es obsoleta, regresiva e insuficiente. De esto se habla desde hace varios años. Pero no se ha tenido la valentía de enfrentarla. Se tocan verdaderos poderes al mover una tan sola pieza del tinglado fiscal. Acá está el quid del asunto.

Por ello el endeudamiento masivo de los últimos años. Por ello la insuficiencia de recursos para enfrentar las funciones esenciales que le corresponden al Estado como tal. Por ello el reciente fideicomiso para enmascarar la deuda previsional. Por ello las medidas “creativas” del Presidente Saca en su discurso del tercer año de gobierno, donde nos habla de la creación de nuevos fideicomisos.

El problema de fondo en estos fideicomisos, no está en el hecho de que el FMLN le niegue los votos para los préstamos, tal y como lo dicen los principales voceros gubernamentales. El problema de fondo es que no tenemos, como Estado, recursos propios para atender necesidades esenciales.

Todo Estado para que sea viable necesita generar recursos básicos para sostenerse y mantener la cohesión social. Se supone que áreas como salud, educación, seguridad, son esenciales para la cohesión social básica de una nación. No tener los fondos propios para ello equivale a no tener un Estado capaz de sostener en el tiempo a la nación en su conjunto.

Por ello, como podemos ver, el problema puede ser mucho mas delicado de lo que parece a simple vista. No pretendo ser tremendista, ni apocalíptico. Pero no puedo dejar de pensar en esta ruta de futuro para mi país. Salvo que mas adelante la realidad me demuestre lo contrario.

Lo que se impone es la necesidad de una reforma fiscal integral. Esta es una demanda que la realidad nos está imponiendo desde hace varios años. Seguirla eludiendo equivale a que nos continuamos hundiendo por la vía del endeudamiento o de la insatisfacción de las necesidades sociales mas urgentes.

Entendemos que esta reforma no es fácil. Hay quien sostiene que las verdaderas revoluciones en América latina serán las fiscales. A nadie le agrada pagar impuestos. Además los sectores de poder económico sienten que son ellos los que pagan y sostienen al Estado. Aunque las cosas sean radicalmente diferentes.

Por ello, una reforma fiscal profunda e integral requiere de conversar, de condensar, de ir ganando confianzas. Requiere de gradualidad. Necesita transparencia de todos los involucrados. Pero sobre todo necesita que tengamos visión de país.

Los que pagan impuestos necesitan saber en que se gastan sus dineros. Como se gastarán los nuevos ingresos. Necesitan garantía de honestidad y eficiencia en el manejo de los recursos públicos. Esto hará que tenga sentido aportar mas. Si tengo la certeza de que mis impuestos se redituarán en seguridad, salud, educación, pesa menos pagarlos.

Pero también requiere que los que pagan los impuestos, realmente lo hagan con igual honestidad. La elusión y la evasión fiscal dañan al país. Dañan las posibilidades de los mas necesitados. Cierran las posibilidades del futuro a nuestra nación.

El tema se podrá posponer por un tiempo mas. Esto es lo que se pretende con los nuevos e ilegales fideicomisos. Pero no nos olvidemos que las deudas contraídas y las que agregaremos, tendremos que pagarlas. A mayores deudas, mayores compromisos financieros para el futuro.

Entre mas nos tardemos mas drásticas serán las medidas fiscales del futuro. No nos olvidemos que con los préstamos no solo pagamos capital, también intereses y otros servicios de la deuda. Esa es la diferencia de vivir de contado o vivir al crédito. Nosotros hemos optado por la segunda.

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