Sin semilla híbrida, El Salvador se muere de hambre.

Recién veo el periódico y me encuentro con la noticia que el gobierno prohíbe la compra de semilla híbrida para los paquetes de ayuda que planea dar a los campesinos.

Me parece que debo escribir sobre la total incapacidad de los «técnicos» asesores del MAG, que toman decisiones que ponen en riesgo no sólo la economía de los campesinos y pequeños productores, sino que también el abastecimiento alimentario de la población en general. De acuerdo al  Decreto No 198, aprobado por la Asamblea Legislativa el 20 de diciembre 2012, y aprobado este mes por el presidente Mauricio Funes, el cual establece que «únicamente se podrá adquirir semilla certificada de maíz y frijol cuando provenga de productores salvadoreños». Es decir, que sólo se podrá adquirir semilla criolla y no semillas híbridas de última generación, resistentes a enfermedades, plagas, sequías, que necesitan menos espacio por acre, menos cantidad de agua, que producen más por metro cuadrado… sino que lo que se va a dar es semilla criolla que no posee la mayoría de éstas ventajas y que al final se traduce en poca producción, pérdidas para los productores y finalmente desabastecimiento y encarecimiento de los productos agrícolas básicos.

Ahora me viene a la pregunta ¿Por qué?. ¿Será que se quiere beneficiar a la industria nacional que produce semillas?. De ser así, están sacrificando el abastecimiento alimentario y la economía para TODO el país por proteger (¿beneficiar?) a un pequeño sector de la industria.

¿Será que quieren prohibir alimentos que erróneamente se les califica de «transgénicos»? De ser así, no sólo estaremos en riesgo de morirnos de hambre, sino que estamos en riesgo que nos maten con su propia estupidez. La semilla híbrida es el resultado de combinar distintas variantes de la planta que poseen características y que al final se obtiene una «super planta» que tiene todas esas ventajas que la hacen resistente a enfermedades, resistente a sequías, resistente a plagas, que  producen MAS en una MENOR cantidad de terreno… en fin  una cantidad grande de características que benefician a los productores y por ende, a nosotros los consumidores. Los alimentos llamados «transgénicos» son aquellos que son producto de plantas que tienen genes de otras especies, ya sean animales o plantas.

Entonces, ¿nuestro increíblemente inteligente y capaz gobierno debería darle al campesino acceso a lo último en tecnología agropecuaria?… SI, SI Y SI. Nos beneficia a todos ya que no tenemos una extensa cantidad de tierra cultivable en el país, los campesinos no son dueños de grandes haciendas donde cultivar manzanas y manzanas de terreno, no tenemos una cantidad de ríos que permitan irrigar todos los terrenos como se debería. El campesino necesita la tecnología y el conocimiento para poder producir más en terrenos pequeños, difíciles, inestables y con mala irrigación. Debemos darle al campesino la tecnología que le permita enfrentar plagas y enfermedades de la planta. Debemos darle la tecnología que le salve de los desastres naturales a los que siempre estamos suceptibles y también, debemos darle la capacitación técnica en agronegocios que le permita optimizar sus ganancias y su producción. Debemos oponernos a ésta medida con toda razón, pues la semilla criolla no cuenta con casi ninguna de éstas ventajas y ocasionará grandes pérdidas para la población salvadoreña.

 

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