Me uno a la campaña #BadBunnyNobeldeLiteratura o la devaluación de los premios nobel

La mayoría de nosotros recuerda que en el año 2016 el premio Nobel de Literatura fue otorgado al escritor del libro «Tarántula», publicado en el año 1966, en el cual el autor narra diferentes etapas de su vida: sus conquistas femeninas, temas que siempre estuvieron en su mente y el proceso creativo para elaborar sus obras.
Publicó también más adelante, «Crónicas, Volumen I». que constituye el primer tomo de su autobiografía, además de que muchas de sus creaciones se recopilaron en libros considerados de poesía.
Por eso la Academia en el año 2016 decidió dar el premio a este artista «por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense», ni mas ni menos que al cantautor del Folk estadounidense Bob Dylan.
En el año 2017 el premio fue otorgado al escritor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro por ser un novelista «con gran fuerza emocional capaz de descubrir el abismo que surge por debajo del ilusorio sentido de conexión con el mundo».
El jueves 10 de octubre de 2019, la Academia Sueca anunció el Nobel de Literatura para dos escritores debido a la ausencia de la entrega del año 2018 debido al escándalo sexual protagonizado por el dramaturgo y fotógrafo Jean-Claude Amault que conmovió a la Academia Sueca hasta sus cimientos, así que fue hasta este año que se entregaron dos premios uno a  la “imaginación narrativa” de la polaca Olga Tokarczuk y el otro por el “ingenio lingüístico” del escritor Peter Handke.
Salvo el de Dylan, los premios de literatura desde siempre han sido otorgados a escritores, yo personalmente soy un gran fan de Bob Dylan, pero siempre me dio roña que se lo hubiesen entregado a un cantautor por muy buenas que fueran sus creaciones musicales, sobre todo si se lo negaron a verdaderos obreros del oficio como Kafka, Proust, Joyce, Borges,  Paul Válery, Virginia Woolf, Cortázar, Eco y otros.
Todos ellos grandes ejemplos del arte literario, quienes nunca fueron reconocidos por ese siniestro grupo, que los estamos considerando ser, una mezquina argolla de pseudo intelectuales que tienen en Amault a su representante más notorio.
Por eso me causó gran regodeo que este año a pocos días del anuncio del doble premio nobel de literatura, surgiera el hashtag #BadBunnyNobeldeLiteratura como una justa y reinvindicativa burla al emperifollamiento de dichos premios, que a mi juicio se devaluaron aun más otorgándoselo al insigne compositor de canciones Bob Dylan, porque zapatero a tus zapatos, a Dylan todos los reconocimientos musicales, pero no un nobel de literatura por más que quieran edulcorar la píldora, con justificaciones sacadas de la chistera.
Los tuiteros han sido verdaderamente creativos al vincular las zafias letras de las canciones del joven trappero y regeatonero con «profundas y filosóficas» interpretaciones de su burdo mensaje.

 

Para muestra un botón:

Por eso me uno a la causa #BadBunnyNobeldeLiteratura, si ya se lo dieron a un músico, qué más da un Trappero.

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