«Última llamada» Manifiesto

 

Fuente: https://ultimallamadamanifiesto.wordpress.com/el-manifiesto/?lang=es
Esto es más que una crisis económica y de régimen: es una crisis de civilización

ultima-llamada-v0-2-640x927Los ciudadanos y ciudadanas europeos, en su gran mayoría, asumen la idea de que la sociedad de consumo actual puede “mejorar” hacia el futuro (y que debería hacerlo). Mientras tanto, buena parte de los habitantes del planeta esperan ir acercándose a nuestros niveles de bienestar material. Sin embargo, el nivel de producción y consumo se ha conseguido a costa de agotar los recursos naturales y energéticos, y romper los equilibrios ecológicos de la Tierra.

Nada de esto es nuevo. Las investigadoras y los científicos más lúcidos llevan dándonos fundadas señales de alarma desde principios de los años setenta del siglo XX: de proseguir con las tendencias de crecimiento vigentes (económico, demográfico, en el uso de recursos, generación de contaminantes e incremento de desigualdades) el resultado más probable para el siglo XXI es un colapso civilizatorio.

Hoy se acumulan las noticias que indican que la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta. El declive en la disponibilidad de energía barata, los escenarios catastróficos del cambio climático y las tensiones geopolíticas por los recursos muestran que las tendencias de progreso del pasado se están quebrando.

Frente a este desafío no bastan los mantras cosméticos del desarrollo sostenible, ni la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes, ni una supuesta “economía verde” que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales y servicios ecosistémicos. Las soluciones tecnológicas, tanto a la crisis ambiental como al declive energético, son insuficientes. Además, la crisis ecológica no es un tema parcial sino que determina todos los aspectos de la sociedad: alimentación, transporte, industria, urbanización, conflictos bélicos… Se trata, en definitiva, de la base de nuestra economía y de nuestras vidas.

Estamos atrapados en la dinámica perversa de una civilización que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible. Nuestra cultura, tecnólatra y mercadólatra, olvida que somos, de raíz, dependientes de los ecosistemas e interdependientes.

La sociedad productivista y consumista no puede ser sustentada por el planeta. Necesitamos construir una nueva civilización capaz de asegurar una vida digna a una enorme población humana (hoy más de 7.200 millones), aún creciente, que habita un mundo de recursos menguantes. Para ello van a ser necesarios cambios radicales en los modos de vida, las formas de producción, el diseño de las ciudades y la organización territorial: y sobre todo en los valores que guían todo lo anterior. Necesitamos una sociedad que tenga como objetivo recuperar el equilibrio con la biosfera, y utilice la investigación, la tecnología, la cultura, la economía y la política para avanzar hacia ese fin. Necesitaremos para ello toda la imaginación política, generosidad moral y creatividad técnica que logremos desplegar.

Pero esta Gran Transformación se topa con dos obstáculos titánicos: la inercia del modo de vida capitalista y los intereses de los grupos privilegiados. Para evitar el caos y la barbarie hacia donde hoy estamos dirigiéndonos, necesitamos una ruptura política profunda con la hegemonía vigente, y una economía que tenga como fin la satisfacción de necesidades sociales dentro de los límites que impone la biosfera, y no el incremento del beneficio privado.

Por suerte, cada vez más gente está reaccionando ante los intentos de las elites de hacerles pagar los platos rotos. Hoy, en el Estado español, el despertar de dignidad y democracia que supuso el 15M (desde la primavera de 2011) está gestando un proceso constituyente que abre posibilidades para otras formas de organización social.

Sin embargo, es fundamental que los proyectos alternativos tomen conciencia de las implicaciones que suponen los límites del crecimiento y diseñen propuestas de cambio mucho más audaces. La crisis de régimen y la crisis económica sólo se podrán superar si al mismo tiempo se supera la crisis ecológica. En este sentido, no bastan políticas que vuelvan a las recetas del capitalismo keynesiano. Estas políticas nos llevaron, en los decenios que siguieron a la segunda guerra mundial, a un ciclo de expansión que nos colocó en el umbral de los límites del planeta. Un nuevo ciclo de expansión es inviable: no hay base material, ni espacio ecológico y recursos naturales que pudieran sustentarlo.

El siglo XXI será el siglo más decisivo de la historia de la humanidad. Supondrá una gran prueba para todas las culturas y sociedades, y para la especie en su conjunto. Una prueba donde se dirimirá nuestra continuidad en la Tierra y la posibilidad de llamar “humana” a la vida que seamos capaces de organizar después. Tenemos ante nosotros el reto de una transformación de calibre análogo al de grandes acontecimientos históricos como la revolución neolítica o la revolución industrial.

Atención: la ventana de oportunidad se está cerrando. Es cierto que hay muchos movimientos de resistencia alrededor del mundo en pro de la justicia ambiental (la organización Global Witness ha registrado casi mil ambientalistas muertos sólo en los últimos diez años, en sus luchas contra proyectos mineros o petroleros, defendiendo sus tierras y sus aguas). Pero a lo sumo tenemos un lustro para asentar un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas que sean a la vez rigurosas y viables. Deberíamos ser capaces de ganar grandes mayorías para un cambio de modelo económico, energético, social y cultural. Además de combatir las injusticias originadas por el ejercicio de la dominación y la acumulación de riqueza, hablamos de un modelo que asuma la realidad, haga las paces con la naturaleza y posibilite la vida buena dentro de los límites ecológicos de la Tierra.

Una civilización se acaba y hemos de construir otra nueva. Las consecuencias de no hacer nada —o hacer demasiado poco— nos llevan directamente al colapso social, económico y ecológico. Pero si empezamos hoy, todavía podemos ser las y los protagonistas de una sociedad solidaria, democrática y en paz con el planeta.

— En diversos lugares de la Península Ibérica, Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla, y en el verano de 2014.

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3 comments for “«Última llamada» Manifiesto

  1. carlos
    15/07/2014 at 8:41 am

    El asunto es que en los países capitalistas más industrializados la gente no cederá a su consumo desenfrenado. Hay toda una psicología ya imbuida en la psique de los pobladores que gustosamente tiran a la basura sus celulares que funcionan perfectamente por cambiarlo por el nuevo”apple” que sale pronto al mercado. En nueva york y en las principales ciudades del capitalismo avanzado muchos jóvenes hacen colas por horas y hasta duermen en las aceras esperando los nuevos fetiches para ser los primeros en obtenerlos para en pocas semanas estar listos a tirarlos a la basura. Así el capitalismo avanzado ha creado a estas gentes que no estarán dispuestos a vivir una vida con mas austeridad. El planeta les vale un rábano.Lo más trágico es que en los países periféricos, pobres, esa plaga ya se propagó, hasta aquí nos han metido la costumbre de los gringos de apoltronarse a la puerta de los almacenes en navidad.Creo que le llaman dark friday a ese día.

  2. Ruperto
    15/07/2014 at 10:43 am

    Realmente el capitalismo es el sistema que mejor gestiona y hace producir a un mundo con recursos infinitos, lo malo es que nosotros vivimos en un mundo con recursos que no son infinitos, este manifiesto ha causado un revuelo en europa, de 250 firmantes iniciales, en cosa de dos o tres días pasaba de 5,000 adhesiones:

    El manifiesto se construye sobre la base de cinco conceptos:
    1 La necesidad de una respuesta audaz que no se base en políticas de expansión y crecimiento de raíz keynesiana
    2 La contradicción entre crecer para salir de la crisis y destruir las bases naturales con de dicho crecimiento
    3 La reacción de los ciudadanos ante las élites
    4 El enorme desafío que supone seguir en una tierra habitable que podemos seguir en ella llamándonos humanos
    5 El escenario catastrófico del cambio climático.

    Deberían ser más frecuente este tipo de “llamadas” de atención a una clase política que prefiere protagonizar escenas de cortos vuelos, sin aliento para afrontar los grandes retos y desafíos de la época.

  3. raul fuentes
    15/07/2014 at 11:44 pm

    Los políticos, tecnocrátas, intelectuales y dirigentes empresariales de todos los países tienen la oportunidad de crear modelos factibles en lo economico y ecológico. Ademas de leyes que protejan el medio ambiente, que la economia crezca (como es el caso necesario para El Salvador) pero que esto no impique daño a la naturaleza, esto se puede hacer con mucha responsabilidad, pero se puede ver que complicado es defender al planeta de la contaminacion, la sobrepoblación, el agotamiento de las fuentes energeticas y de los recursos naturales incluido el agua y los alimentos, la prueba es que si han perecido esos mil ambientalistas , ya sea que se opongan a instalar fabricas que contaminan o la explotacion minera, petrolera, maderera etc., esto se parece un poco en nuestro ambiente como hablar de pagar mayores impuestos. Pero esto no es algo imposible (si los empresarios estan en sus cabales tendran que ceder, por el futuro mismo de su empresas y ganancias) asistimos a una crisis civilizatoria, en la cual si no nos ponemos a dar el primer paso, algo muy grave va a ocurrir en el transcurso de nuestras vidas en este siglo XXI que ya coge forma. No debemos ver tan solo los problemas psicolo?icos del consumismo; así como los economicos del input-output (insumo-producto) todo los cual degenera en basura y contaminación. Hay que ver a fondo el sistema capitalista ya no funciona desde sus inicios ha sido depredador. Y Ahora es el tiempo de pasar a otro tipo de civilización. Que independientemente como se le llame tiene que contra el capitalismo mismo.

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