Los derechos individuales y el tabaquismo

En estos días entre tantas noticias desagradables sobre muertos, corrupciones, etc, los  «Honorable» diputados nos dieron una buena noticia, superaron el veto presidencial sobre la ley anti tabaco, resulta interesante  que fueron pocos los que dentro del espectro de analistas Salvadoreños que estuvieron contra esta ley, básicamente fue Paolo Luers (de señales conocidas) y sorpresa Joaquin Samayoa, quien publicara en La  Prensa Gráfica:

…» Sin embargo, encuentro dos aspectos bastante problemáticos en el texto de la ley. El primero de ellos es que es una ley discriminatoria. Formula el explícito propósito de defender los derechos de los que no fuman (activa o voluntariamente), pero deja desprotegidos, y en alguna medida negados los derechos de los que fuman»…   

Joaquin en el Diario de Hoy descarga su frustración con la superación del veto presidencial afirmando:

…»En lo que concierne particularmente al tabaco, lo que necesitamos es una normativa que no resuelva un problema creando otros; una normativa que respete las libertades y derechos de todos; una legislación que no nos siga adentrando más allá de lo estrictamente necesario en la lógica de la intervención abusiva del Estado. (…) Lo nuevo es que ahora también será prohibido fumar en lugares privados de trabajo. Esta prohibición es tajante y exigible aunque no haya gente suficientemente cerca del fumador como para verse afectada. En este punto, la ley violenta derechos individuales»…

Volvemos al temas de las Derechos individuales una de las pocas justificaciones que se esgrime para rechazar la ley,  Adolfo Sánchez Vásquez en su libro ética afirma: …”La libertad no solo es el sometimiento consciente a la naturaleza, sino dominio o afirmación del hombre a ella”… más adelante continúa: …”La voluntad es más libre cuanto más conoce y, por tanto, cuando su decisión se basa en un mayor conocimiento de la causa...»  El acto de libertad implicaría varias condiciones, por un lado refiere al hecho de que la persona actúa libremente de toda coacción tanto externa como interna, para el caso muchos jóvenes se inician en el tabaquismo como resultado de la presión del grupo, la publicidad excesiva, juega también el hecho de la misma ignorancia sobre las consecuencias que provoca el tabaco en la salud, además tomando en cuenta el carácter aditivo de la nicotina; una vez inmerso dentro del vicio, la persona es prisionera de sus pulsiones internas. Otra condición del acto de libertad son las consecuencias buenas o malas resultado de las acciones que tomamos en un dado caso, pero el verdadero acto de libertad está en la responsabilidad sobre las consecuencias, un fumador pocas veces se preocupa del fumador pasivo, aunque los daños que causa a terceros son responsabilidad directa, a menos que haya un grado de ignorancia de dichas consecuencias, pero entonces pierde una de las condiciones de la libertad.

 

El tabaquismo durante mucho tiempo fue visto simplemente como un mal hábito, los estudios clínicos y epidemiológicos, incluso experimentales, han demostrado lo contrario (La adicción al consumo de tabaco: una enfermedad crónica a tratar).

Una adicción es una dependencia hacia una sustancia, actividad o relación que arrastra a la persona adicta lejos de todo lo demás que le rodea. Está representada por los deseos que consumen los pensamientos y comportamientos de las personas, y actúan en aquellas actividades diseñadas para conseguir la cosa deseada o para comprometerse en la actividad deseada (comportamientos adictivos). Y, a diferencia de los simples hábitos o influencias consumistas, las adicciones son «dependencias» con graves consecuencias en la vida real que deterioran, afectan negativamente, y destruyen relaciones, salud (física y mental), y la capacidad de funcionar de manera efectiva. Adicción es debilitamiento.
En consecuencia, un adicto es una persona «dependiente» de aquella cosa que domina sus pensamientos y deseos y dirige su comportamiento, y la pretensión de esa cosa se convierte en la actividad más importante de su vida. En estados avanzados de adicción, nada es tan importante como la adicción en si misma.

 

La pregunta sería ¿que tan libre es un adicto al tabaco?, ¿que derecho reclama para sí? Los derechos  individuales, cuando la persona ha perdido su libertad víctima de un vicio,este no es un argumento válido para oponerse a esta ley. Siempre en la Prensa Gráfica Samayoa da un paso más audaz en su rechazo a la ley, ( lo que me hace suponer aunque no lo puedo asegurar que Joaquin es un fumador):

 

...»Se están usando “verdades” seudo-científicas que exageran los daños de la inhalación de humo de segunda mano para justificar disposiciones legales de corte autoritario. ¿A qué distancia de un fumador debo estar y con qué frecuencia debo exponerme a ese humo disperso para que me cause algún daño? Nadie lo sabe a ciencia cierta, como para fundamentar en esos supuestos daños una restricción tan tajante…»

Lo interesante es tratar de entender como personas con un gran calibre intelectual pueden caer en este tipo de razonamiento, sobre todo alguien del kilataje de Joaquin Samayoa, con el agravante de ser Psicólogo, aunque la profesión no lo blinda a uno contra los defectos, incluso hay médicos que fuman compulsivamente, personas increíblemente sensatas los padres jesuitas sin ir muy lejos, (por cierto es un mal de los jesuitas sobre todo españoles el alto nivel de tabaquismo en sus miembros), Para entenderlo hay que recordar el concepto de Disonancia Cognitiva (la cual trate hace tiempo en otro post aunque en otro contexto), La disonancia cognitiva es un estado de tensión que surge cuando una persona mantiene dos cogniciones (sentimientos, ideas) incompatibles, por ejemplo se que fumar causa serios daños a mi salud pero mi adicción en demasiada fuerte para dejar de fumar, esta contradicción genera un estado de tensión muy desagradable, la persona busca reducir la disonancia, esto se puede lograr a) alterando las cogniciones para que resulten más compatibles entre sí, b) añadiendo nuevas cogniciones que puedan explicar las contradicción.

Toda persona sabe que el tabaco es perjudicial para la salud, sin embargo los fumadores no pueden dejar de fumar, la disonancia que se genera es no quiero enfermar pero no puedo dejar de fumar, esta contradicción puede generar las siguientes respuestas: a) dejar el tabaco, b) considerarse fumador moderado o sea atenuar su vicio, c) dudar de las investigaciones científicas sobre los prejuicios del tabaquismo, d) relativizar la importancia de estar sano “de algo vamos a morir”.  La disonancia cognitiva muchas veces opera distorsionando la información que recibimos, y aunque la función de ella es proteger nuestro yo, nos lleva en muchas ocasiones a ser pocos racionales.

En este documento de la Organización Panamericana de la Salud pueden verse diferentes mitos y verdades sobre el tabaco

 

 

 

 

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3 comments for “Los derechos individuales y el tabaquismo

  1. Juan Carlos
    25/07/2011 at 9:45 am

    Excelentes argumentos, ya quisiera leer estos comentarios en nuestra prensa escrita nacional en lugar de la basura que publican.

    Saludos

  2. Rafa
    25/07/2011 at 11:11 am

    La ley no está clara. Normalmente en la Asamblea se aprueban leyes con una redacción tan complicada que «ni el diablo las entiende».
    Es posible que se haya entendido mal el artículo de Samayoa, en el cual a mi entender no está defendiendo ni al tabaco ni a los fumadores, sin embargo tiene razón en cuanto a que hay ·derechos individuales» que pueden estar siendo violentados. Por el mismo camino va el presidente de la república quien dijo que ni siquiera se atrevió a devolver con observaciones la ley ante la poca claridad o la mala redacción.
    Hay enormes dudas por ejemplo: ¿En dónde se debe fumar y en dónde nó?; ¿Qué poder tiene la ley para sancionar al fumador dentro de su casa que afecta a toda la familia?; ¿Qué autoridad impondrá las penas a quien viole la ley, la PNC, el CAM, un juez?; ¿Lo enviarán a la cárcel, le impondrán una multa y de cuánto, tratarán de rehabilitarlo?; ¿será legal obligar a un fumador que compre un paquete de 10 o 20 cigarrillos y no en forma unitaria?.
    Es excelente que los diputados «se preocupen por la salud del pueblo» pero en forma sincera y honesta y no con demagogia.
    Que sean coherentes y aprueben de una vez por todas la Ley de Medicamentos; que prohiban la circulación de buses en mal estado que con sus emanaciones de humo equivalentes a miles de cigarros matan a tanta gente.
    No se diga que un comentario como el mío es en defensa del tabaquismo. Por supuesto que todos, o casi todos, quisiéramos que estos vicios se erradicaran para siempre. El asunto es cómo hacerlo.

  3. 27/07/2011 at 2:32 pm

    Bueno, a nadie lo obligan a fumarse un cigarro, a nadie le ponen un arma o le pagan por hacerlo. La educación tiene mucho que ver en eso. Se me hace que al final todo terminará en un nuevo impuesto al tabaco, donde un cigarrillo pueda valer cincuenta centavos y una cajetilla $5. No vendría mal.

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