Lo que oculta la campaña electoral

Todo este año de 2013 ha sido de campaña electoral. Primero de campaña ilegal, fuera de los plazos que estipula el Código Electoral; luego de campaña sucia, donde lo negativo, el insulto y la prepotencia hacen su aparición. Una campaña, que venía desde el año pasado y que al final de este año nos deja con, al menos, dos candidatos que tienen más de año y medio de recorrido y que todavía no aterrizan.

Estos últimos doce meses de campaña han sido interesantes. Los dos partidos con mayores recursos económicos, que saturan los medios de propaganda, suben en la preferencia del electorado cuando ocultan a sus candidatos, y caen cuando los exponen ante la opinión pública. El Caso de Antonio Saca, no ha logrado obtener los apoyos financieros deseados, pero a diferencia de los otros dos, sí aparece en la campaña y genera simpatías entre sus seguidores, a pesar del lastre de los partidos que lo acompañan, que muy poco le suman.

Los temas centrales de país han estado ausentes en el debate político electoral. Nadie habla de si desarrollará una política económica y fiscal que le asegure viabilidad a la dolarización, o si tomará medias bi-monetaristas, o de regreso al Colón. La dolarización es un tema tabú. No se habla de ella, pero la enorme cantidad de promesas que ofrecen los candidatos no es posible cumplirlas con el ajuste fiscal que exige una economía dolarizada, salvo que crezcamos a altas tazas o que nos empeñemos hasta el alma con créditos.

El tema de las pensiones, escasamente ha sido abordado en esta campaña electoral. Hay algunos buenos deseos expresados por los candidatos, pero nadie entra al fondo del problema. Es evidente que el actual sistema que se privatizó en los años noventa está haciendo aguas por todos lados, que es insostenible en su actual estado, que genera una deuda casi impagable de millones de dólares cada día, que el riesgo que la gran mayoría de los ciudadanos terminemos nuestros días con pensiones de hambre y pidiendo limosna en las calles para complementarla es alta. Pero a pesar de la grave situación, nadie ha presentado una propuesta seria, que sea técnicamente viable y consistente, así como socialmente responsable para resolver el asunto.

El otro punto que está totalmente ausente en la contienda electoral es el tema fiscal. Aunque en este caso, la situación no presenta novedad, pues para nadie es agradable que le hablen de aumentar impuestos. Por ello, esta temática ha estado siempre oculta durante todas las campañas electorales. La dolarización exige un equilibrio fiscal riguroso, no tenemos moneda propia y por lo tanto no podemos articular política monetaria alguna que nos permita administrar el déficit. Una solución es que la economía crezca lo suficiente como para generar una abundancia de recursos públicos con lo cual se solventen las necesidades del Estado, la otra es adquirir endeudamiento público. La peor situación es que el Estado se vuelva incapaz de cumplir con sus funciones básicas.

Esto nos lleva al otro punto clave para el futuro del país. Todos los candidatos hablan de crecimiento económico, pero nadie en concreto explica a fondo cómo lo logrará. Tenemos una economía de consumo, sin motores productivos, con bajos niveles de inversión nacional y extranjera, que exporta en forma masiva su mejor mano de obra. Tenemos un déficit comercial, que solo es posible sostenerlo con las remesas familiares. En esta campaña ningún candidato acepta que en su gobierno se crecerá a menos del 4% anual. Esta cifra es altísima en las condiciones económicas actuales. Además es contraria a la tendencia histórica de bajo crecimiento que ha tenido el país.

En síntesis, sin altas tasas de crecimiento económico, no es posible cumplir las promesas que se hacen en la campaña. Además, los bajos niveles de crecimiento ponen en riesgo la dolarización, que nos exige desarrollo económico para mantener el equilibrio fiscal. Nos obliga a mayores niveles de endeudamiento público o a aumentar la carga impositiva. En concreto, generamos un círculo vicioso y negativo que nos mantiene hundidos en la pobreza y el subdesarrollo.

El énfasis en este comentario se coloca en los temas económicos y fiscales, dada su importancia crucial. Hay otros temas que igualmente siguen esperando un tratamiento serio, como es el caso de la delincuencia, que se está manejando como tema propagandístico  central en la campaña pues es una falencia evidente del presente gobierno y es de enorme sensibilidad para la población. Casi todos se pronuncian en contra de la “tregua”, pero nadie hace propuestas integrales.

Faltaría hablar del medio ambiente, de la relación con nuestros hermanos centroamericanos, de la política migratoria, de las relaciones comerciales y políticas con los países del sur de nuestro continente, etc., etc.

Enero tendrá 29 días más de campaña electoral. Hay dos debates pendientes: el que organiza ASDER y el otro que organizan algunas universidades con el TSE. Todavía hay tiempo de hablar con seriedad y realismo. Los votantes debemos darle seguimiento a estos debates, pues allí, al menos, podremos observar la capacidad real de nuestros candidatos ante tan compleja y difícil situación nacional.

Alguien me decía que cada pueblo tiene la campaña que se merece. Que los salvadoreños no estamos preparados para entender estos temas cruciales de fondo, por ello en la publicidad nos deben tratar como niños, con saturación, canciones y propuestas superficiales. Sería lamentable que esto fuese cierto, pues nos llevaría a ser ovejas que se mueven en rebaño por quien hace más publicidad mediática y mejores anuncios comerciales. Si fuese así no tendríamos mucho futuro como pueblo.

Ayutuxtepeque, 27 de diciembre de 2013.

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