Lo que la industria farmacéutica y tu doctor no te dicen sobre la depresión

Fuente: http://www.collective-evolution.com/2015/12/29/what-the-pharmaceutical-industry-your-doctor-dont-tell-you-about-depression/
Arjun Walia
Collective Evolution

Recopilado y copiado por J.Guerrero
5 enero 2016.

Antes de comenzar, es importante mencionar que sí, algunos individuos sufren más que otros cuando se habla de depresión y las personas necesitan ayuda para salir de estos lugares obscuros. No hay ninguna duda de que en este artículo lo que está siendo desafiado es el modelo actual de la depresión como una enfermedad y cómo este modelo puede no ser de utilidad para deshacerse de este problema que continúa creciendo de manera exponencial. ¿Las drogas realmente son la respuesta? ¿Acaso hacen algo siquiera? ¿Cuál es la ciencia detrás de la depresión? Es importante mencionar que muchos doctores no se encuentran al tanto de esta información y no es probable que “no te lo estén contando” a propósito.
Los antidepresivos son las drogas más recetada en Estados Unidos. Las compañías farmacéuticas recaudan billones de dólares cada año solo vendiendo antidepresivos y también, gastan billones de dólares en publicidad y comerciales para sus productos. No es nada más que eso, se ha encontrado que las compañías farmacéuticas falsifican información e influencian a la literatura científica. Esto es un grave problema que se expande como plaga en la industria médica actual. Por ejemplo, el mes pasado una investigación independiente encontró que la droga más recetada, el Paxil (paroxetina), no es segura para los adolescentes, a pesar de que un gran número de literatura previa había sugerido lo contrario. El ensayo de la droga en el 2001, financiado por GlaxoSmithKline, había encontrado que esta medicina era completamente segura y utilizaron ese conocimiento “científico” para distribuir el Paxil como una droga segura para adolescentes.

“La profesión médica esta siendo comprada por la industria farmacéutica, no solamente en términos de práctica sino también en términos de investigación y enseñanza. Las instituciones académicas de este país se están permitiendo el recibir pagos de agentes de esta industria farmacéutica. Creo que esto es vergonzoso.”   Arnold Seymour Relman (1923-2014), Profesor de la escuela de Medicina de Harvard y Editor en Jefe del New England Medical Journal.

Este es un problema que se ha vuelto visible en la comunidad médica, por esto, John Ioannidis, un epidemiólogo de la escuela de Medicina de la Universidad de Stanford publicó un artículo que fue el más leído en la historia de la Biblioteca Pública Científica (PLoS en inglés) titulado Por qué la mayoría de las investigaciones publicadas son falsas. En el reporte, encontró que las investigaciones actuales que han sido publicadas son falsas.
Esto fue hace más de diez años, en la actualidad, el Dr. Richard Horton, editor en jefe de The Lancet, hizo un llamado a las masas. Declaró que la mitad de la literatura publicada podría ser falsa.
Los ejemplos son interminables, así que demos un vistazo a la depresión.
La teoría del desequilibrio químico podría ser incorrecta
El neurocientífico de la escuela de Medicina de Harvard, Joseph Coyle lo resume mejor, ” el desequilibrio químico es una creencia del siglo pasado. Es mucho más complicado que eso.” Es cierto, la depresión puede ser mucho más complicada que eso, al menos mucho más que la creencia comúnmente aceptada de que la depresión es el resultado de un desequilibrio químico en el cerebro. Esta idea fue propuesta a finales de 1950 y sigue vigente, es la idea general de la deficiencia de los neurotransmisores (mensajeros químicos) en puntos críticos, como la sinapsis. Uno de estos neurotransmisores es la serotonina, otros incluyen la noreprinefina y la dopamina.
Como reporta Scientific American, “parece que la mayoría de las personas ha aceptado la idea de este desequilibrio químico sin ninguna crítica,” y que, “es muy probable que la depresión nazca de estímulos y no de anormalidades en los neurotransmisores.” 
La escuela de medicina de Harvard publicó un comunicado de prensa hace algunos años declarando que “es común que se diga que la depresión es el resultado de un desequilibrio químico, pero ese discurso no capta lo compleja que es la enfermedad.” 

“Por supuesto, ocurren eventos en el cerebro y reacciones bioquímicas cuando alguien se siente deprimido, como suceden todo el tiempo, pero ninguna investigación ha establecido que un estado particular del cerebro cause la depresión o esté correlacionada con ésta… En todos los casos los estudios arrojan resultados inconsistentes, y ninguno ha demostrado ser específico de la depresión, mucho menos causal… El hecho de que más de 50 años de intensos esfuerzos de investigación no han logrado identificar la depresión en el cerebro puede indicar que simplemente carecemos de la tecnología adecuada, o puede sugerir que hemos estado ladrando al árbol equivocado.” – Dra. Joanna Moncrieff, psiquiatra británica.

La evidencia más común que apoya la teoría del desequilibrio químico viene del hecho de que algunos medicamentos han demostrado aumentar y disminuir el estado de ánimo en los humanos y los animales, y sí, muchos antidepresivos incrementan la cantidad de serotonina y otros neurotransmisores durante la sinapsis, pero de lo que no nos damos cuenta hoy en día es de que el simple hecho de que se pueda manipular artificialmente el estado de ánimo con medicamentos, no significa que la teoría del desequilibrio químico sea cierta. El hecho de que los antidepresivos incrementen o disminuyen ciertos químicos en el cerebro no quiere decir que esta teoría sobre la depresión sea cierta.
Decir que una persona tiene un desequilibrio químico (de cualquier grado) y qué neurotransmisores están involucrados, es algo que no es posible, por ello la teoría del desequilibrio químico persiste como una teoría. En realidad no es que podamos medir con precisión o ni siquiera “ver” los niveles de los químicos en el cerebro. 
Esto se produce a pesar del hecho de que gran parte del público en general todavía acepta la teoría del desequilibrio químico. Por ejemplo, una encuesta realizada en el año 2007 a 262 estudiantes de la Universidad Estatal de Cleveland, encontró que más del 80 por ciento de los participantes consideraba “probable” que los desequilibrios químicos causan la depresión. 

“En el mejor de los casos, los trastornos afectivos inducidos por las drogas sólo pueden ser considerados como modelos para los trastornos naturales, si bien queda por demostrar que los cambios de comportamiento producidos por estos fármacos tienen alguna relación con las anormalidades bioquímicas que ocurren de manera natura y que podrían estar asociados con la enfermedad.” 

Hay que tener en cuenta que como señala la Escuela de Medicina de Harvard, probablemente hay muchos químicos involucrados, trabajando tanto dentro como fuera de nuestras células nerviosas.” Hay millones, incluso miles de millones de reacciones químicas que componen el sistema dinámico que es responsable de su estado de ánimo, percepciones y cómo experimentan la vida.”

“La causa de los trastornos mentales como la depresión sigue siendo desconocida. Sin embargo, la idea de que los desequilibrios de neurotransmisores provocan la depresión es promovida enérgicamente por las compañías farmacéuticas y la profesión psiquiátrica en general.” 

Una vez más, las teorías como la de la serotonina baja llegaron a existir porque los científicos han podido observar el efecto de las drogas en el cerebro. Ésta fue una hipótesis que intentó explicar cómo las drogas podrían arreglar algo, sin embargo, el hecho de que las personas deprimidas tengan o no tengan niveles bajos de serotonina aún sigue sin haber sido comprobado. Puede leer más sobre la ciencia de esto aquí.

“La teoría de la serotonina simplemente no es una declaración científica. Es una teoría fallida – una hipótesis que se ha demostrado que es incorrecta.” – Dr. Joseph Mercola.

No solo no existe una prueba científica sólida para respaldar la teoría desequilibrio químico, otro factor es el hecho de que a muchas personas deprimidas ni siquiera les ayuda tomar antidepresivos, como los ISRS. Por ejemplo, un análisis realizado por la Universidad de California en el 2009 encontró que un tercio de las personas tratadas con antidepresivos no mejoran, y una parte significativa de estas personas permanecen deprimidas. Scientific American señala que “si los antidepresivos corrigen un desequilibrio químico que subyace a la depresión, todos o la mayoría de las personas deprimidas deberían de mejorar después de tomarlos”. 
Dicho esto, hay muchas personas que reportan haber tenido beneficios positivos, pero no se puede saber con certeza si las drogas están funcionando realmente o si sólo funcionan como placebos.
Piense en esto por un momento. A tantos entre nosotros se nos hace creer que la depresión es el resultado de un desequilibrio químico en el cerebro, cuando en realidad hay poca evidencia científica que apoye esa afirmación. La asociación entre diversos cambios en el cerebro y la depresión es grande, y no hay estudios que hayan establecido una correlación sólida de causa y efecto entre el cerebro y el desorden.
La depresión tiene un solo enfoque, la química del cerebro, a pesar del hecho de que existen múltiples preocupaciones, factores y un millón de químicos. Enfocarse en esa teoría del desequilibrio químico y luego ingerir medicamentos que realmente alteran la química del cerebro, como lo menciona Scientific American, es una forma cerrada de ver las cosas.

“A pesar de la enorme cantidad de dinero y tiempo que se ha gastado en el intento de confirmar esta teoría del desequilibrio químico, las pruebas directas jamás se han materializado”. 

Personalmente, creo que esto es bastante irónico, porque los únicos desequilibrios que conocemos, en los cerebros de las personas a quienes llamamos enfermos mentales, son los que han sido causados por los medicamentos psiquiátricos. Qué irónico, decimos que tienen desequilibrios bioquímicos y después les damos desequilibrios bioquímicos…
El fraude farmacéutico
No es ningún secreto que hay una asociación entre las compañías farmacéuticas y la psiquiatría que proporciona muchos ingresos, es una industria de miles de millones de dólares que se basa en el dinero, no la ciencia. Muchos expertos sugieren que la teoría del desequilibrio químico de la depresión se ha utilizado para comercializar medicamentos antidepresivos. De hecho, cuando hablamos de fraude científico, el ejemplo más reciente tiene que ver con el fármaco antidepresivo Paxil, como se mencionó anteriormente.
Una investigación independiente encontró que el fármaco antidepresivo comúnmente prescrito Paxil (paroxetina), no es seguro para los adolescentes, a pesar de que existe una gran cantidad de literatura que anteriormente sugirió que sí lo era. El ensayo de la droga del 2001 que se llevó a cabo, financiado por GlaxoSmithKline, encontró que estos medicamentos eran completamente seguros, y utilizó esa “ciencia” para comercializar Paxil como una droga segura para los adolescentes.

“Simplemente ya no es posible creer en gran parte de la investigación clínica que se publica o confiar en el juicio de los médicos de confianza o las directrices médicas de gran autoridad. No encuentro ningún placer en esta conclusión a la cual llegué lentamente y de mala gana a lo largo de mis dos décadas como editora de la New England Journal of Medicine.” – Dra. Marcia Angell, médica y editora jefe de la revista New England Medical Journal durante bastante tiempo. 

La teoría del equilibrio químico sólo transformó a las compañías farmacéuticas. Antes de la teoría del desequilibrio químico, no se escuchaba de este tipo de medicamentos, y no ingresaba este tipo de dinero; tampoco eran tan fuertes los vínculos financieros entre las empresas de medicina y las farmacéuticas.
La psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove y otros investigaron los vínculos financieros entre los miembros del panel del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) y la industria farmacéutica. Ellos encontraron que, de los 170 miembros del panel del DSM, 95 (56 %) tenían una o más asociaciones financieras con empresas de la industria farmacéutica. El cien por ciento de los miembros de los paneles sobre “trastornos del estado de ánimo” y “la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos” tenía vínculos financieros con las compañías farmacéuticas. Las conexiones son especialmente fuertes en las áreas de diagnóstico, donde las drogas son la primera línea de tratamiento para los trastornos mentales. En la siguiente edición de manual sucedió lo mismo.

” El DSM parece ser más un documento político que científico. Cada criterio de diagnóstico en el DSM no está basado en la ciencia médica. No existen pruebas de sangre para los trastornos en el DSM. Se basa en los juicios de los profesionales que confían en el manual.” – Lisa Cosgrove, PhD, Profesora de Terapias y Escuela de Psicología en la Universidad de Massachusetts, Boston.

“El mismo vocabulario de la psiquiatría ahora es definido en todos los niveles por la industria farmacéutica”. – Dr. Irwin Savodnik, profesor clínico asistente de psiquiatría en la Universidad de California en Los Ángeles 

Los vínculos financieros y los ejemplos de fraude científico entre las publicaciones y las corporaciones es uno de los mayores problemas que afectan a la industria médica de hoy, y es uno serio.
Después de todos los ejemplos de fraude científico y la falta de ciencia detrás de lo que lleva a que las personas estén deprimidas, no es ilógico suponer que la teoría del desequilibrio químico ha sido utilizada para comercializar una buena venta de estos fármacos.
Cómo sus pensamientos/sentimientos y emociones pueden cambiar su biología
De nuevo, como señala la literatura (mencionada en los párrafos anteriores), la depresión no está del todo definida. ¿Debemos realmente estar tomando medicamentos que cambian los flujos químicos en nuestro cerebro a pesar de que sabemos muy poco acerca de los flujos de químicos y neurotransmisores que se establecen causando la depresión en primer lugar? Piense en los niños, los fármacos antidepresivos están siendo repartidos en puntos críticos para el desarrollo del cerebro. A pesar del hecho de que muchos de estos medicamentos tienen algunos efectos secundarios nocivos y se les da a los pacientes sobre la base de una teoría que no tiene fundamentos en la ciencia, me parece un poco extraño.
También es extraño el hecho de que nuestros pensamientos, sentimientos, emociones y cómo percibimos nuestro entorno pueden literalmente cambiar nuestros cerebros y la química que fluye dentro de ellos.
Un gran ejemplo es la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar. Es la idea de que el cerebro es maleable, que su función y estructura se pueden cambiar con simples cambios en nuestra forma de pensar o en nuestra percepción del entorno que nos rodea. Es una respuesta a sentir y percibir el mundo, incluso al pensamiento y a la imaginación. Los pensamientos y el aprendizaje humanos realmente se convierten en las células nerviosas específicas que permiten que las células establezcan nuevas conexiones entre sí.
Nuestro cerebro se estructura y se reestructura a sí mismo dependiendo tan sólo de cómo percibimos nuestro medio ambiente. La neuroplasticidad sugiere que la forma en la que pensamos puede alterar los flujos químicos, lo que hace que uno se pregunte, ¿es la depresión causada por un desequilibrio químico o existe un desequilibrio químico debido a la forma en que estamos pensando y percibiendo las cosas?
A medida que cambia la mente, cambia el cerebro.
Aparte de la neuroplasticidad, hay muchos estudios sobre el placebo que muestran la efectividad de nuestra forma de pensar. 
Los científicos maravillosos y brillantes del Instituto de HeartMath han hecho un trabajo increíble en el esclarecimiento de la ciencia del corazón. Esto también es importante y relevante mencionar aquí a la hora de pensar en la depresión. 
A menudo me pregunto por qué tantas personas sufren de depresión, y noto cómo las drogas son la respuesta más común en lugar de mirar hacia adentro y abordar el problema real. Tal vez, también, es tiempo de que echemos un vistazo al ambiente por el cual eligen estar rodeados los seres humanos todos los días, ya que no parece estar en resonancia con la mayoría. Nuestro planeta necesita cambios a múltiples niveles, y tal vez esto es un factor que contribuye al ¿por qué tantas personas no se sienten bien?

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