Las maras y la represión – Caso Nicaragua

Las maras y la represión – Caso Nicaragua

Ante lo candente que se tornó la discusión del artículo anterior de las extorsiones de las maras y sobre la supuesta necesidad de una «limpeza social», que es lo que siempre ha pregonado ARENA y sectores aún mas oscuros de la extrema derecha, debemos tomar en cuenta muy seriamente el caso de Nicaragua que aunque reune las condiciones de pobreza generalizada, desintegración familiar y otros factores económicos en una situación aún mas grave que la situación salvadoreña, no adolece el problema de violencia por maras tan similar al nuestro.
Si leemos el documento: «Nos preocupa la evolución de las maras» sobre una entrevista al secretario General Iberoamericano, Enrique Iglesias, vemos que le hicieron una pregunta especial para el caso nicaragüense:

¿Por qué cree usted que no hay maras en Nicaragua?
 
La respuesta que siento yo es que no hay una masa de migración nica en los Estados Unidos. No en la proporción que tiene los otros países. También se dice que Nicaragua ha tenido un sistema educativo que los ha defendido mejor. Hay más acceso a la educación secundaria. Otros dicen que las propias maras prefieren dejar a Nicaragua  para otros objetivos… Yo no sé.
 
Pero Nicaragua tiene el antecedente de violencia y la pobreza que muchos exponen para explicar el surgimiento de las maras.
 
Eso también es cierto. Pero la violencia a la salvadoreña, a la guatemalteca, no se da en Nicaragua. Alguna explicación tiene que haber para que este tema haya quedado aisladito en este mar.

De igual manera la pregunta circula en otros foros y las respuestas son diversas:

¿Porqué no hay maras en nicaragua?
http://foro.univision.com/univision/board/message?board.id=nicaragua&message.id=185510

MANAGUA, Nicaragua – Nicaragua apuesta por programas sociales dirigidos a crear oportunidades para los jóvenes como la mejor prevención para frenar el desarrollo de las maras, que siembran el terror en varios países de Centroamérica.

Vigilancia extrema

Aunque en esta nación el fenómeno de las pandillas no es tan grave como en El Salvador, Guatemala y Honduras, las autoridades policiales mantienen una vigilancia permanente a los grupos juveniles denominados de «alto riesgo», para evitar el incremento de sus actividades.

La subdirectora de Asuntos Juveniles de la Policía Nacional, comisionada Elizabeth Ramos, afirmó que la fórmula de frenar este fenómeno de proliferación de las maras es conversar con los jóvenes de su país.

«A través de la palabra nos entendemos, porque si les reprimimos con balas y violencia, nos responden con balas y violencia; y entonces el asunto se complica, el diálogo es lo mejor», dijo Ramos.

Agregó que el problema lo comienzan a tratar desde la familia, es decir, se acercan a las comunidades en las que existen pandillas juveniles y abordan con los padres de esos jóvenes la situación para conocer el origen de la decisión de sus hijos de entrar a las maras.

A este esfuerzo, la policía ha sumado a las redes de organismos no gubernamentales que trabajan con la juventud y también a las iglesias.

En medio de su trabajo, los policías optan por acercarse al jefe de la mara a quien tratan de convencer para que desista de meterse en problemas, ya que él y sus seguidores pueden ser muy útiles para la sociedad.

«Vamos a la jefatura para que después el mensaje lo acojan los demás», explicó Ramos.
«A través de la palabra nos entendemos, porque si les reprimimos con balas y violencia, nos responden con balas y violencia; y entonces el asunto se complica, el diálogo es lo mejor», dijo Ramos.

Pandillas ponen en riesgo seguridad de centroamérica
http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2008/09/05/nacionales/84482

«…El jefe policial elogió la labor que la Policía Nacional en Nicaragua desarrolla para prevenir la violencia juvenil, y aseguró que como problema socioeconómico, en Honduras se está claro que “no es sólo la Policía” la que debe encontrar una respuesta a este problema.

Una labor preventiva que desarrolla la Policía comunitaria, es la atención directa en las escuelas y universidades a los niños y adolescentes que comienzan a manifestar simpatía por las maras. “Tratamos de identificar cuando un hijo es simpatizante de maras para prevenirle, eso ha tenido buenos resultados”, señaló.»
Básicamente nos están diciendo que en Nicaragua hay dos factores que pueden hacer la diferencia:
1. La educación, ellos le apostaron desde el período sandinista a educar a toda la población, lo que incluye una formación en valores y conocimientos que cubra hasta la secundaria y mas a la juventud en general, no solo en los sectores urbanos.
2. Labor de acercamiento de las autoridades con las comunidades, en las que la policía forma parte activa de la comunidad, vigilando y monitoreando cualquier actividad que se considere ilícita haciendo labor preventiva, de la mano de los mismos miembros de la comunidad, acercándose a los padres de los jóvenes potencialmente en riesgo de convertirse en pandilleros para buscar las formas mas efectivas de mantenerlos alejados de estas organizaciones.

Es claro que los Nicas tienen problemas de delincuencia y de pandillas, pero no alcanzan los niveles que tenemos en El Salvador, Honduras y Guatemala en donde las apuestas fueron las típicas de ARENA, MANO DURA, MANO SUPER DURA, MANO DE HIERRO, MANO DE CEMENTO, «MANO DE SUPER CEMENTO Y ACERO GALVANIZADO O SEA….MAS DURA QUE LA DURA».

Programas que resultaron un total fracaso y cuyos efectos los estamos viviendo día a día.

En nuestro caso debe ser tratado de una manera muy especial, porque tampoco se trata de mandar a Carmelitas descalzas a concientizar a los mareros que ya son auténticos delincuentes, sino que se debe, en primer lugar prevenir su crecimiento, es decir que tengan nuevos miembros, y eso se logra al estilo nicaragüense, o incluso cubano que incluye a los jóvenes en programas premanentes de educación y formación hasta que están en edad para laborar y dedicarse a formas honradas de ganarse el sustento.

Con respecto a los que ya están formando parte de estructuras criminales, es otro rollo y como primer medida debe depurarse a la PNC y el CAM Metropolitano (de San Salvador) que están muy infiltrados en sus estratos inferiores y en algunos mandos medios.

Según me comentan, conocedores del tema, el ejérciso viene a ser actualmente la única «reserva moral»  en cuanto a infiltración, ya que los mecanismos que tuvieron durante la guerra para evitar la infiltración guerrillera se aplican actualmente para evitar la influencia de pandillas y funcionan, conste que no lo digo yo, sino que me lo aseguran, personas a las que le doy mucho crédito.

El tema da para mucho más y debe ser discutido plena y llanamente por especialistas, designandolo como de alta prioridad para que se puedan ver iniciativas exitosas a corto plazo en la lucha contra la delincuencia y el crimen de pantillas en El Salvador.

 

Pandillas Causa o efecto
http://www.iadb.org/idbamerica/index.cfm?thisid=3326

«Contra la creencia popular de que las pandillas son un fenómeno reciente, ponentes del encuentro calificaron a las maras como un viejo problema “que no ha sido resultado de guerras civiles o de deportaciones desde Estados Unidos o de condiciones de pobreza”, de acuerdo con José Miguel Cruz, de la Universidad de Centroamérica en El Salvador. “No son los más pobres entre los pobres”, dijo, “y Nicaragua, que [también] sufrió conflicto armado, tiene una incidencia considerablemente inferior a El Salvador, Guatemala y Honduras”.

Respuestas equivocadas.
Las mayores críticas de los participantes en la conferencia fueron dirigidas hacia los gobiernos de algunos países y hacia los medios de comunicación en general a los que se reprochó el haber “criminalizado” el problema. “Lo peor no es que se politice el problema sino las orientaciones que se tomen para resolverlo”, dijo Bardales. “Hoy algunos gobiernos están adoptando reformas represivas de las garantías constitucionales. Se está institucionalizando la práctica de avergonzar y torturar a estos jóvenes legalmente”. Se citaron iniciativas recientes denominadas “Mano Dura” y “Plan Escoba” que manejan el concepto de “seguridad nacional” para “hacer la guerra a los jóvenes”.

Los medios de comunicación fueron también censurados por sobredimensionar el crimen. “Hay que llamar la atención sobre el enfoque que los medios están dando al tema de la violencia juvenil y evitar que se criminalice”, declaró Hamyn Gurdián, Comisionado mayor de la Policía de Nicaragua. “Se vende mejor la represión, es mucho más difícil vender la prevención”, añadió.

 

http://www.congreso.gob.gt/gt/forolevel1a.asp?Id=159
Titulo: PANDILLAS–CASO NICARAGUA
Categoria/Tema: Tema General
Enviado por: INGENIERO EYOLQUY RIOS LOPEZ
Mensaje: El caso Nicaragua

En Nicaragua la cifra promedio de detención de 40 mil menores al año por cometer delitos revela lo serio de la delincuencia juvenil, asociada en pandillas, cuya mayor concentración está en la capital Managua.
Al analizar el comportamiento por agrupaciones delictivas y sexos se observa que los mayores índices de violencia son los varones, que tienen como sus principales delitos el robo con violencia y el robo con intimidación.

Seguido de estos delitos cometidos por pandilleros están los cometidos contra las personas, especialmente lesiones y violaciones. El delito de violación es el que muestra un mayor crecimiento, lo que genera alta preocupación entre la población.

Las mujeres metidas a pandillas se han dedicado más a cometer delitos contra las personas, especialmente lesiones, y se han vuelto comunes los hurtos. En lo que se observa que ambos sexos están compartiendo es el delito del tráfico y consumo de drogas, especialmente crack.

Al dividir Managua en ocho distritos, la policía encuentra en total 86 pandillas, de las cuales veintisiete están en el distrito cuatro. El promedio por cada pandilla es de cincuenta miembros. A nivel nacional el registro es de 133 pandillas.

Como parte de un plan para tratar de frenar el crecimiento y accionar de las pandillas, la policía ha sido instruida para patrullar en los colegios, realizar visitas personales con los pandilleros y reuniones con los comités de prevención social del delito.

Las estadísticas policiales muestran que el número de pandilleros ha bajado, aunque eso no lo comparte quienes viven en los barrios donde permanecen estos grupos. Lo que sí es real es que el problema de las pandillas en Nicaragua es menor que en Guatemala, El Salvador y Honduras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.