La democracia, la participación y los procesos electorales

leyendoencuestas
En un país cuya democracia tiene un alto nivel de desarrollo y estabilidad, los procesos electorales son momento de oxigenación de la sociedad y se perciben como una oportunidad para lograr mayor desarrollo y bienestar. Los eventos electorales se convierten en la posibilidad de corregir los errores, de darle continuidad a lo positivo o bueno y de equilibrar nuevas formas de poder. Pero además, por su propia naturaleza, las elecciones son una oportunidad para la más amplia participación de todos los ciudadanos. Las democracias modernas y consolidadas se caracterizan por promover y facilitar la más amplia y diversa participación de todos los ciudadanos.

Los científicos sociales consideran que ni una guerra moviliza tantas voluntades, como lo hace la democracia el día de las votaciones. Por ello, democracia y elecciones son sinónimo de participación y entre más amplia y diversa sea esta, mayor es el beneficio que se le proporciona al conglomerado social.

En El Salvador hemos venido lentamente avanzando de una democracia muy elemental y con escasa participación hacia una más plena y completa. A principios de los años ochenta del siglo pasado, el sistema electoral se abrió hacia una participación más equitativa de las distintas fuerzas políticas. Con ello se rompió el viejo esquema, de los años sesenta y setenta, de un solo partido dominante que controlaba la totalidad del aparato electoral y por lo tanto era dueño de todo el proceso. Luego con los acuerdos de paz firmados en 1992, hubo una segunda reforma política y electoral cuya importancia histórica fue que se dio por terminada la última exclusión política. Con la incorporación de la antigua guerrilla a la vida política, se cerró la última brecha de autoritarismo que vetaba la participación de un importante y numeroso sector de la sociedad.

Con la incorporación de la guerrilla y su transformación en partido político la democracia salvadoreña se abrió a la más amplia participación. Ahora, a casi veinte años de ese momento, nos parecen ridículos los argumentos tanto legales como jurídicos que se esgrimían para justificar la exclusión. Todavía algunos recordamos el argumento constitucional, que se refería a las doctrinas exóticas, anárquicas y contrarias a la democracia. Se esgrimía el texto constitucional para impedir la participación electoral, pero lo grave es que luego venía, como complemento necesario, la represión y el exterminio.

Por ello ahora preocupa que la lógica de los viejos argumentos autoritarios comience a florecer en esta contienda electoral. La democracia y de manera especial, la democracia electoral significa seguridad en las reglas e incertidumbre en los resultados. Pero pareciera que en nuestro país con el objeto de lograr alguna certidumbre en los resultados se busca torcer y volver inseguras e ineficientes las reglas. Pareciera que los temores que afloran cuando nuevos actores plantean la posibilidad de participar, lleva a tradicionales sectores a correr a buscar la forma de retorcer la norma primaria de nuestra sociedad.

En el pasado, el miedo a perder las elecciones llevó al grupo de poder tradicional a la violación permanente de la normativa y al pisoteo del Estado de Derecho. Eso fue lo que sucedió en 1972 cuando “legalmente” le robaron las elecciones a José Napoleón Duarte, eso mismo volvió a suceder en 1977. En estas acciones, al mancillar el Estado de Derecho para generar certidumbre en los resultados electorales a favor del viejo grupo de poder económico, fueron creando las condiciones para los doce años de conflicto armado interno que padecimos.

Un pueblo inteligente no comete dos veces el mismo error. Especialmente cuando sus consecuencias han sido terribles. Además necesitamos avanzar hacia un mundo más global, interconectado y competitivo. Por ello debemos de comportarnos como pueblo con la mínima seriedad y responsabilidad.

 

Ayutuxtepeque, martes 05 de febrero de 2013.

 

Be Sociable, Share!

3 comments for “La democracia, la participación y los procesos electorales

  1. pacohuezo
    05/02/2013 at 9:00 pm

    Churchill decía que la Democracia es la peor de todas las formas de Gobierno pero que estaba dispuesto a morir por ella; cuenta la historia que los romanos liberaban un preso en cierta época del año y ese año presentaron a un preso muy particular llamado Jesucristo y pusieron a la par a un conocido delincuente llamado Barrabas y le pidieron al pueblo que escogieran a quien liberar si a Jesucristo o a Barrabas y el pueblo eligió a Barrabas. Vivimos en un país donde la realidad nos limita a la hora de decidir nuestro futuro que al final podrá ser cualquier cosa menos un Democracia; las dos opciones que tenemos no son nada mas que los extremos de un continuo, el centro los Franceses dicen que es un pantano, pero en nuestro País el centro es un Muladar; entonces que nos queda.En este País siempre hemos escogido a Barrabas y la lanza en el costado siempre la carga el pueblo. Para no cometer el mismo error dos veces un Pueblo necesita memoria histórica,pero sobre todo Educación para que su voto sea a través de un análisis de su realidad y con mucha conciencia y solidaridad para con los demás, pero también tenemos Derecho a disentir cuando las propuestas no llenen nuestras expectativas.

  2. Raúl Fuentes
    06/02/2013 at 4:53 am

    La democracia no es la peor es la menos mala de todas las formas de gobierno.

  3. Rentel
    06/02/2013 at 8:53 am

    La «democracia» es manipulada a conveniencia de intereses fácticos.
    Los que dicen «defender la democracia» son los que más están contra ella.
    Organizan la tal «Aliados por la Democracia» pero son los mismos que se opondrán con todas sus fuerzas a que surja una tercera opción. ¡Le tienen pavor!. Estuvieron acostumbrados a competir contra «rivales de poca monta» hasta que surgió el FMLN.
    Hay mucha similitud con los que «se llenan la boca» hablando de libre mercado; libre competencia; etc. pero han empezado a despotricar contra ALBA porque «perjudica sus intereses». Hay que acusar a ALBA de todo; pagar a «analistas políticos y económicos» para que hagan el «trabajito del desprestigio y la difamación».
    Han empezado desde ya a traer «gusanos» como Eduardo Henríquez, jefe de información de La Prensa de Nicaragua para que venga a hablar de «los peligros» que representa ALBA en nuestro país.
    Los cupuleros de la ANEP están denunciando la «competencia desleal» de ALBA ¡pobrecitos! Esa empresa de capital mixto que está cumpliendo una función social, es una «terrible amenaza» contra los «honestos» empresarios de este país.

Responder a Raúl Fuentes Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Maximum 2 links per comment. Do not use BBCode.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.