El turno del ofensor

Les dejo para su lectura y consideración y un  artículo que nos envía un amigo lector, que presenta su particular opinión sobre el primer año de gobierno de Mauricio Funes.

El Turno del Ofensor
Por: F. Quintanilla

Ulises como personaje principal de una de las obras literarias clásicas de Homero, en uno de sus viajes se enfrenta a una especie de musa, de sirena, de hechicera, llamada CIRCE, que con sus cantos y encantos, encantó a sus marinos, los cuales no resistían acostarse con esta musa, pero el pago que tenían que dar, es que inmediatamente después del placer sexual, se convertían en cerdos.

Ulises en uno de sus viajes en su galeón, pidió a sus marinos que lo amarraran al mástil de su barco, para resistir a los encantos de la Circe. Esta historia mitológica, metafóricamente, nos muestra, por una parte que todo ser humano tiene sus debilidades, unos más que otros, pero también nos muestra, que ante las debilidades humanas y sobre todo en su satisfacción, se pone en cuestión los valores humanos, y sobre todo las convicciones revolucionarias.

El caso de los marinos y su debilidad ante la musa, muestra en forma actualizada la capacidad del sistema capitalista en su estado neoliberal, de debilitar y de comprar los valores y las convicciones de los más débiles o de los aparentemente fuertes ideológicamente, hasta el grado de convertirlos en cerdos, en gusanos rastreros, en aves de rapiña; el caso de Ulises nos refleja que los excepcionales,  los imprescindibles, a que hace referencia el poeta  Bertolh Brecht en uno de sus poemas, son lo que han sido capaces de resistir los encantos del sistema capitalista y a las trampas de los poderosos.

Los excepcionales son aquellos como lo dijo el Dr. Hillman, que poseen el poder de la integridad, que es una fuerza más potente que cualquier otro poder, porque es incondicional y opera totalmente movido desde nuestro interior. Por eso héroes como Gandhi, Martín Luther King, el Che Guevara, Farabundo Martí, Monseñor Romero, entre otros, suelen ser asesinados por los poderes oscuros del sistema cuando no puede comprarlos; los millones de dólares que les pueden poner en sus cuentas bancarias, no los encanta, no venden su dignidad, por su puesto con esto no se está diciendo, que todo imprescindible, todo excepcional tenga que ser asesinado, lo único que se está afirmando, es que la vida sin dignidad, no es vida, es esclavitud. Toda persona que no logra resistir los encantos del sistema capitalista y la de los grades capitalistas, y sobre todo si ocupa un lugar, un puesto importante en la sociedad nacional o mundial, puede llegar a tener una vida biológica, orgánicamente cómoda, pero sin dignidad, arrastrándose como gusanos ante los placeres de la vida del consumismo.

El pueblo salvadoreño, ha sido nido de excepcionales, pero también de vende patrias, ha sido nido de Ulises, pero también de simples marineros convertidos en cerdos o en gusanos.

El pueblo salvadoreño, creyó hace doce meses haber encontrado y conocido a un excepcional, a un periodista, que mostro ante las cámaras el rostro de un Ulises, pero que fuera de cámara realmente era tan sólo un simple marinero, débil, encantado por los mejores perfumes de la Circe Neoliberal; creyó en él y le entregó con su voto, no sólo su confianza, sino que también su destino.

En el primer discurso dado por Mauricio Funes, después de conocer de que había sido elegido Presidente de la República de El Salvador, del Pulgarcito de América, en este discurso hizo referencia a uno de los poemas clásicos del Poeta Roque Dalton, es decir, al poema titulado “El Turno del Ofendido”, para destacar teóricamente, que con la llegada de él a la presidencia de este país, había llegado el turno de que el por tantos años ofendido, pudiese sanar heridas del pasado, señalando, cuestionando, enjuiciando y probablemente perdonando al que lo persiguió, golpeó, torturó, al que asesinó por lo menos a alguno de sus familiares.

Pero un año después de que Mauricio Funes llegó a la presidencia, el turno del ofendido tantas veces lapidado, todavía no ha llegado, porque fue evidente que el actual presidente habló con una especie de trabalenguas, que los ofendidos, no entendimos, el único que lo entendió fue el Co Latino que lamentablemente está cumpliendo el mismo papel que cumplían y cumplen periódicos como la Prensa Gráfica y el Diarios de Hoy, que tergiversan la realidad, la cruda realidad a favor del gobierno de turno. En este discurso, lleno de trabalenguas, Funes estaba, por una parte, celebrando la continuidad del ofensor para que siguiera matando, asesinando colectivamente la esperanza de los ofendidos, y por otra parte, destapándose como la máscara actualizada de los ofensores.

Funes, como todo un sepulturero se ha encargado de ir enterrando las ilusiones, las esperanzas de los eternamente ofendidos; pero hay algo que este sepulturero con su ceguera y su sordera no ha entendido, que por más sutileza que le ponga a su trabajo de sepulturero, siempre el pueblo al que pertenece el ofendido colectivo, no claudicará en buscar, en construir su turno de ofendido frente al ofensor, surgiendo como el ave Fénix de las cenizas o como la flor de loto que gemina en las tierras menos fértiles o en momentos inesperados.

El Presidente de El Salvador, como se dice con palabras de Roque Dalton, ha despreciado el amor de los ofendidos, se ha reído de su pequeño regalo ruboroso, sin si quiera haber intentado entender el laberinto de su ternura, de la ternura del por tantos años golpeado, torturado, perseguido y asesinado.

Pero como todo el movimiento de la realidad es dialectico, el sepulturero no siempre entierra, y aunque cree el movimiento amigos por el cambio, que más bien es cambiar algo para que no cambie nada, llegará el momento que de sepulturero se convertirá en enterrado, y no en el sentido lato de la palabra, sino en el sentido político de la palabra, porque nadie puede ocultar el sol con un dedo, y en cualquier lugar que se encuentre el Presidente, la sombra viva del ofendido se convertirá en su sombra, señalándolo con el dedo enjuiciador de la historia, porque la historia encarnada en los avatares del oprimido lo encontrará hasta en las profundidades o turbulencias del rio Amazonas o del rio Mississippi.

Pero el Presidente, no es el único sepulturero de las esperanzas revolucionarias del ofendido, también están los Cáceres, los Salume y lamentablemente algunos miembros del FMLN, que al pasar de las montañas a los hoteles de lujo y de estos a los curules de la Asamblea Legislativa o del alguna cancillería o dependencia del Estado, al pasar de caminar a “pata”  por las montañas a moverse en camionetas de lujo, han ido desdibujando, destiñendo sus convicciones revolucionarias, dejándose encantar por los aromas de las comodidades de la Circe neoliberal.

Algunos diputados del FMLN, ministros y viceministros, el canciller de la república, entre otros se montaron en un barco en el cual mareados no por las fragancias revolucionarias, sino por las comodidades que el sistema capitalista y los grandes capitalistas han puesto a su servicio, se han ido a la deriva, no saben ni se dan cuenta para donde van, se olvidaron de donde vienen, por lo tanto perdieron la brújula política para donde deberían de ir, convirtiéndose en los hijastros de Narciso, el personaje de la mitología griega que creyó ser el más bello entre los bellos. Atontados por su narcisismo político, al igual que el presidente de la república, ya no son capaces de escuchar los clamores  del pueblo que los eligió y atentan contra él, van paso a paso pretendiendo enterrar las aspiraciones más sentidas de las mayorías cada vez más excluidas.

Varios miembros del FMLN que ocupan cargos en alguna dependencia del estado y otros integrantes importantes de este partido han creído equivocadamente que el concepto de izquierda es algo que en propio sólo les pertenece a ellos, no se dan cuente o no quieren aceptar, que el concepto de izquierda como fuerza revolucionaria es algo que le pertenece al pueblo y a toda aquella fuerza o  movimiento que deriva de él y que pretende su liberación.

El Presidente de la República y diputados del FMLN se olvidaron de presionar para que se derogara la ley de amnistía y de hacer todos los esfuerzos por perseguir a los corruptos, y sobre todo a los corruptos y corruptores de cuello blanco. El Presidente por su lado creyendo que tiene el poder y sabiduría absoluta, negando que la sabiduría comienza por llevar al máximo escalón a la humildad y que el único poder que no corrompe es el que deriva del mismo pueblo,  le ha dado la espalda a este último; los diputados  por su parte, continúan embobados por la sidra  de las comodidades, sin un plan claro de cómo construir una sociedad mucho más justa y solidaria.

Estos dos actores se han olvidado que es el pueblo quien les dio a ellos la oportunidad de cargar sobre sus hombros la enorme responsabilidad de empujar e impulsar los cambios revolucionarios que necesita la sociedad salvadoreña, y es el mismo pueblo quien tiene la potestad de quitarles esa responsabilidad y oportunidad, si continúan olvidándose de donde vienen y desconociendo para donde deberían de ir, si continúan convirtiéndose en burócratas acomodados a los manjares de la vida neoliberal. Es importante que los miembros del FMLN con conciencia revolucionaria despierten del sueño hipnótico a los compañeros que se han convertido en burócratas administradores de las sorderas del Presidente Funes, que a su vez es una herramienta  de las maldades del gran capital.

Se va viendo entonces que no sólo el presidente Funes sino que también varios empleados del gobierno integrantes del FMLN, probablemente por diferentes razones le van dando la espalda a los clamores del pueblo que los eligió y les dio un mandato: iniciar el cambio hoy de las estructuras generadoras de injusticia social.

Todo esto ha hecho que no llegue todavía el turno del ofendido, pero no se pierde la fe en que llegará ese momento, el momento de que el dedo colectivo del ofendido los señale, los juzgue en la plaza pública de la historia, hasta entonces será el verdadero turno del ofendido, quien dirá con las palabras de Dalton:

Ahora si es la hora de mi turno
el turno del ofendido por  años ofendido,
a pesar de los gritos
Callad Funes, Ministros y diputados de la falsa alcurnia
oíd sordos, observad ciegos
las heridas que me causaste
a mi cuerpo, a mi espíritu colectivo
oíd los gritos de mis ancestros
reclamando su turno.

Hoy es tu turno, pero no de seguirnos persiguiendo, torturando, masacrando, mintiendo; es tu turno pero de ser llevado ante la justicia popular, a que respondas por tantas masacres cometidas, por las mentiras públicas que le dijeron al pueblo  en cada plaza que llegaron o en cada caravana que participaron, de esto por su puesto no deberán escaparse todos los gobernantes corruptos y corruptores de los 20 años de gobierno de ARENA.

El Salvador 01 de junio de 2010.

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