Dos años de Funes, mas intentos que aciertos, pero mejores que los 20 de ARENA.

 

La derecha representada en ARENA y sus alicaidos satélites, PCN y PDC, se encuentran en el proceso de calentamiento para arrancar con las campaña electoreras y aprovechan la coyuntura mediática que les ofrece el 2o. aniversario del Gobierno de Mauricio Funes.

El día Lunes 30 de mayo pude ver a un Alfredo Cristiani arremeter contra el gobierno actual obviando que los problemas que ahora tenemos en materia económica, salud, educación y seguridad ciudanana se gestaron durante las 4 pasadas administraciones de Arena, a lo sumo, él achaca lo malo a partir del Gobierno de Tony Saca, que a sus ojos «nunca fué de ARENA».

El tema del análisis de estos dos años de gobierno de izquierda resulta candente y proclive a desatar pasionismos porque en torno a la figura de Mauricio Funes se levantaron expectativas mas alla de la realidad, muchos creyeron que el triunfo electoral equivalía al triunfo de la revolución cubana, pensaba que el pueblo se había liberado del yugo opresor de la oligarquía y quien sabe que cosas mas.

A pesar de que Funes desde el inicio de campaña dejó en claro el rumbo que seguiría, parece ser que este pequeño detalle se le escapó a muchos, que lo apoyaron ciegamente, convencidos de que a partir de su gane se refundaría el país desde cero y que su gobierno acabaría la injusticia, la opresión, el analfabetismo y que curaría quizá hasta el SIDA. Fueron muy pocos los que desde el lado de la izquierda tenían sus reservas respecto a lo que significaría la alianza Funes-FMLN, entre estos destacaba Carlos Abrego, a la vuelta de 2 años, es uno de los pocos que mantiene una postura coherente con sus principios.

Yo he insistido desde hace tiempo que los cambio drásticos en una estructura economica se pueden dar solo en caso del triunfo de una revolución o de un proceso insurrecional que acabe con los fundamentos estructurales de una sociedad, pero invariablemente toda revolución crea nuevas aristocracias y no toda revolución deja resultados positivos en una nación.

En el salvador se vivió un momento historico con el triunfo del FMLN y de Mauricio Funes pues se rompió con la hegemonía política que la derecha mantenía sobre el aparato político y de gobierno, pero las expectativas que se forjaron en torno a este triunfo en muchos casos no fueron realistas, se abrió la oportunidad de gestar cambios en el modelo estructural de la sociedad misma, pero estos no pueden realizarse de golpe, pues se ganó en base a  las reglas de un juego que está hecho para mantener el estado actual de cosas tal como la clase dominante lo requiere.

Al llegar el nuevo gobierno al poder se encontraron con un estado en bancarrota, debilitado y sin las herramientas legales que hubieran permitido un cambio de rumbo rápido y contundente en materia económica, a esto se debe sumar la oposición absoluta del partido perdedor que iba a boycotear todo intento de gobernar, lo que vaticinaba un estado de cosas, aún mas negro que el que actualmente tenemos a la vuelta de dos años.

Sin embargo durante el desarrollo de la administración de la derrota por parte de las cabezas del partido perdedor, se propició un afloramiento de las fuertes contradicciónes internas y en la búsqueda del reacomodo de los actores que mantienen la hegemonía de clase se tuvo  como resultado la división del partido ARENA en dos bandos antagónicos que terminaron distanciados en los matices, pero no en los objetivos o finalidades. De este modo surgió GANA, un partido que responde a los intereses del grupo afín al último gobierno de ARENA, que terminó expulsando al Ex-Presidente Saca acusándolo de ser la mano que mueve los hilos de GANA.

El nuevo partido GANA hizo gala de un dudoso pragmatismo político y quebró la correlación de fuerzas legislativa, permitiendo al FMLN poder aprobar algunas de las medidas necesarias para trabajar, aunque en los temas fundamentales, ha negado sus votos, como en los cambios necesarios para acelerar la reforma de Salud que está reñida con sus interesese económicos.

Salvado el escollo legislativo, el FMLN y el gobierno de Funes iniciaron algunos cambios en el gobierno, pero fueron únicamente en las cabezas, no en los mandos medios, que amparados en una especie de «ley de protección a las plazas de los empleados públicos», evitaron que se hiciera tabla rasa del gobierno, lo que ha obligado a dejar verdaderos enemigos al frente directo de muchas estructuras medias, los cuales han entorpecido el desarrollo de los cambios propuestos por el gobierno.

A esto sumemos la notoria inexperiencia en la administración de un estado, que bajo ningún concepto es como lo quisieron pintar: «una alcaldía grande», se les hizo un verdadero embrollo poder lograr avances, sobre todo porque en algunos lugares clave no se colocó a personas idoneas al cargo sino a funcionarios que fueron designados por cuotas políticas y que además de tener que aprender, carecen de la capacidad necesaria para desenvolverse plenamente en esta situación coyuntural. Es lógico que con el tiempo irán aprendiendo pero no habrán generado el resultado que se esperaba.

A nivel macro se han generado buenos y grandes proyectos, un amigo nos los hizo llegar y lo publicamos en el post anterior pero para su ejecución se han quedado cortos y los resultados resultan ser mas bien magros e imperceptibles pues todo el aparato mediático se ha dedicado a cubrir la situación de violencia e inseguridad ciudadana que misteriosamente en las administraciones anteriores no estaban bajo la mirada inquisidora de los grandes medios de comunicación.

Un grupo de inconformes y decepcionados seguidores del FMLN y de Mauricio Funes no vieron realizadas sus espectativas de cambiar el sistema económico de golpe hacia modelos mas socializados, algunos de ellos según se rumora no lograron los «huesos» deseados en el aparato estatal y se dedicaron al ataque sistemático de todo lo que este nuevo gobierno representaba, lo cual ha sido ampliamente publicitado por  los medios generando la percepción de una gran disidencia y separatismo en las filas del FMLN.

Lo cierto es que si se perciben cambios positivos, pero no contundentes, el aparato hegemónico está intacto y no se ha tocado la base del modelo económico que se mantiene vigente con todos sus vicios y problemas. a dos años de gobierno de Mauricio Funes vemos que hay mas buena voluntad que logros, buenos principios pero malos finales, sin embargo, estamos mucho mejor que con ARENA.

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