De Sapos y Cultura Nacional

Foto_sapitos Dícese que la cultura nacional va estrechamente ligada al concepto de identidad nacional y es una cuestión que engloba a todos los aspectos del devenir de una nación, cuyos miembros se encuentran unidos por muchas cosas en común además del lenguaje.

La cultura nacional por definición formal es la suma de todas las formas, modelos, patrones ya sean explícitos o implícitos por los cuales una sociedad se manifiesta o expresa y que incluye costumbres, tradiciones, normas, reglas, vestuario, celebraciones, rituales, religión, comportamientos, expresión cultural y artística, etc..

Cada país tiene su propia forma de expresar su cultura y por lo tanto todos los ciudadanos de un país participan en mayor o menor grado de la cultura nacional, la defienden, mantienen y preservan, pero incluso la cambian con el tiempo, pero para cambiarla se necesita un agente de cambio que puede ser externo o interno y depende de muchísimos factores.

Traigo a cuenta este “socado” y pretencioso preámbulo porque la Cultura Nacional Salvadoreña se ha formado en el devenir de nuestra sociedad, muchas veces alimentada de falsos valores y de una retorcida interpretación de la libertad, que nos ha llevado a  una situación similar a la de los viejos judíos, que Moises encontró en Egipto y que tuvo que educar a fuerza de espada y garrote durante 40 años en el desierto, antes de considerarlos dignos de entrar a la tierra prometida, que por cierto ya tenía dueño, pero no vamos a divagar en conflictos limítrofes que aunque son de identidad nacional no vienen a cuento.

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Todas estas divagaciones me vinieron a la mente cuando ví que en la carretera que conduce camino al puerto de La Libertad, en un tramo han puesto unos enormes bloques de cemento, conocidos localmente como “sapos”, dividiendo la calle en sus dos vías para impedir que los automovilistas hagan cruces no autoricados a la vía contraria y estas ideas se me reforzaron cuando ví que en la Avenida Masferrer Norte que es la que une al Redondel Masferrer (el de la famosa bandera de Norman Quijano), con el Redondel Artiga (por lo que conocemos como Luceiros), están instalando unos “sapos” similares, enormes y peligrosos bloques de concreto para evitar que los automovilistas crucen la linea divisioria de las dos calles.

Tengo amigos extranjeros que se horrorizaron cuando vieron por primera vez semejantes bloques y no comprenden el por qué de su necesidad en nuestras calles, y es porque los salvadoreños no respetamos las normas básicas de tránsito debido a que jamás se han tomado verdaderas medidas punitivas contra los trangresores, una multita de 50 dólares que casi siempre se la quitan por unos 10 de “mordida” o al final de un año la asamblea lanzaba un decreto de absolución total a los multados, favoreciendo principalmente a los “buseros”, hicieron que el colectivo social tuviera a las reglas de tránsito como algo que está ahí pero no sirve para nada.

En Panamá ví como hacían una operación “anti-doping”, en un embudo en el que TODOS, sin excepción,  los conductores pasaban la prueba básica de soplar por el aparato y el que marcaba mas allá de la razonable duda, era detenido aparte para que le practicaran un exámen más riguroso que en caso de salir positivo se enfrentaba a una multa de 500 dólares mas 200 de grua, mas el decomiso de licencia, los pagos de almacenaje por cada día que el vehículo estuviera en el depósito y la obligatoriedad de asistir a un  curso de un mes de conducción, igual o mayor pena se aplica a quienes se pasan un semáforo en rojo o cometen cualquier sancion “grave”.

En cambio a nosotros nos tienen que poner unos horribles adefesios de cemento en medio de la calle para obligarnos a no cruzar  una linea amarilla, pero como no se pueden poner en todas las calles, en cuando los sapos desaparecen la línea divisoria también desaparece de nuestras mentes.

El gasto de cada sapo es enorme, es como construir un muro de varios kilómetros todo porque a los salvadoreños no nos gusta respetar la ley.

El MOP en lugar de estar gastando millones de dólares en “SAPOTES”, debería coordinar con el Viceministerio de Transporte para emitir un proyecto de ley que eleve al cielo las multas y mejorar económicamente a los policías para poderles exigir el acatamiento de la obligatoriedad de sancionar a los que violemos las mas elementales reglas de tránsito.

Propuesta:

1.Sanciones leves: 200 dólares de multa, decomiso de tarjeta de circulación y asistencia a una charla para su recuperación.

2.Sanciones graves: 500 dólares de multa, decomiso de tarjeta y vehículo, pago de grua: 200 dólares, asistencia a un curso de conducción y pago de gastos de almacenaje de vehículo.

3.Sanciones muy graves 750 dólares de multa, decomiso de tarjeta de circulación y licencia, suspención de licencia por 6 meses que serán pagados con servicio social comunitario y asistencia a un curso de conducción.

Creo que sería mas efectivo que andar poniendo esos enormes y horribles “mamotretos” en la calle.

¿Y ud. que opina?

3 comments for “De Sapos y Cultura Nacional

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