De inviernos, vulnerabilidades y urbanismo descontrolado. Wallmart

meteoro

Hace varios días publiqué un mini post fotográfico con unos nidos de chiltotas a una altura que según las viejas y ancentrales creencias campesinas de nuestra tierra, anunciaba un crudo y fuerte invierno.

Tal parece que la sabiduría popular es en cierto modo infalible, pues comenzó a llover desde muy temprano en el año, teniendo ya varias fuertes tormentas y períodos atemporalados en abril, con una leve canícula en mayo y nuevamente fuertes lluvias que azotan el país toda la semana.

Anoche tuve que salir en lo mejor de la fuerte tormenta que azotó San Salvador a “repartir” algunos amigos con quienes teníamos una alegre reunión musical y que viven cerca de Ayutuxtepeque pero en lugares algo distanciados como la colonia “La Gloria” o la calle a Mariona, por esta razón tuve que pasar por sitios totalmente inundados y gracias a Dios el Hunnamovil es como un tractor, (así de feo pero así de fuerte) y logramos sortear una parte que realmente nos asustó pues el agua casi nos llegó a los pies del vehículo, pudiendo observar como algunos otros habían quedado practicamente ahogados en el profundo charco.

Mas adelante pudimos ver varios vehículos “quedados” es decir que por el agua se habían apagado, mientras por las calles corrían correntadas enormes de agua lluvia que habían colapsado los tragantes del alcantarillado.

Este día por la mañana pudimos ver las noticias diversas sobre la tempestad de anoche y destacaban la zona de la Málaga que  apesar de que ha sido objeto de fuertes trabajos de parte del MOP en este período, la quebrada estuvo a punto de colapsar y desbordarse por las calles vecinas, lo que obligó al despliegue incluso del ejército que cabe señalar estuvo presto a movilizar a su gente para ayudar a la población, otro tanto hicieron los cuerpos de socorro, de la Alcaldía Capitalina y otras entidades de auxilio y servicio.

Estos solo son avisos de lo que posiblemente será este invierno, las autoridades están tratando de responder ante las alertas pero esto deja siempre abierto el tema de la vulnerabilidad que sufrimos ante las fuerzas naturales, durante muchos años se advirtió que la forma inconsulta y desordenada en que la ciudad creció en su urbanización estaban dañando los cauces naturales del agua y tanto cemente concentraría las correntasdas en pocos puntos aislados que una vez desatados arrasarían con todo lo que se encuentre a su paso.

Soy testigo de los fuertes trabajos que se han realizado en la quebrada de la colonia Málaga, pero es evidente que no son suficientes para que dicha vía soporte los afluentes que le vienen de Santa Tecla y San Salvador, el urbanismo descontrolado es peligroso y no lo quieren detener.

Leí por ahí que la alcaldesa entrante de Mejicanos, a diferencia de su efemelenista antecesor le “ha abierto las puertas a la inversion extranjera” otorgando permisos de construcción de un gran Supermercado de la cadena internacional Wallmart, proyecto que ha sido criticado por ambientalistas como Ángel Ibarra, de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES) y cuyo permiso había sido constante y sistemáticamente atrasado por el alcalde saliente.

Ante el aval otorgado por la nueva alcaldesa, el ambientalista Angel Ibarra dice: “Desconoce los procesos y raya con una situación de torpeza política, es decir, abrirle los brazos a la inversión extrajera a costa de generar desastres como los que tuvimos en Montebello.  Torpeza, no podemos ser menos críticos”

El problema del cemento es que impide la absorsción de las aguas lluvias por la tierra y éstas buscan un cauce natural para desplazarse, sobre cargando las vías naturales con exceso de líquido que siempre termina inunando y arrasando sectores mas bajos al acumular más agua de la que el cauce puede soportar.

El “progreso” a costa de la destrucción del entorno nunca ha sido bueno, estas lecciones las estamos pagando duro pero tal parece que no aprendemos ya que prevalece el interés economico sobre las necesidades humanas, Capitalismo Puro y Duro.

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6 comments for “De inviernos, vulnerabilidades y urbanismo descontrolado. Wallmart

  1. Juan D.
    18/05/2012 at 2:25 pm

    Opino como ingeniero, el caso de las inundaciones en San Salvador tiene tanto orígenes humanos como naturales, locales y mundiales (como con el calentamiento global), que requiere soluciones drásticas y radicales, como es una nueva normativa urbana, ampliación de drenajes de manera correcta (solo hacerlos más grandes sin cambiar pendientes o materiales a veces no funciona), entubamientos y canalizaciones de quebradas, NUEVOS drenajes y plantas de tratamiento de aguas negras; también una nueva estructuración de tarifas municipales y de alcantarillado basadas en la calificación y zonificación urbana. Sobretodo el uso de nuevas tecnologías tuneladoras y no basadas en políticas de empleo (por eficiencia y precio), ya que es poco el tiempo para que la cosa empeore.
    Lo más importante es la voluntad y una verdadera política y planificación operativa nacional, las políticas sociales ayudan mucho, pero a los futuros muertos nada los revivirá.
    Viendo las cosas así, el que haya o no un nuevo Wallmart es una cuestión política, no ambiental.

  2. Juan D.
    18/05/2012 at 2:40 pm

    Además, un nuevo Wallmart es menos agresivo al ambiente que la política de “todos deben tener casa”, al gusto del salvadoreño que prefiere terrenito indigno que quizás un apartamento más cómodo, que en el caso de un desastre como el de Montebello o Las Colinas, es lo que causa grandes mortandades.
    Ahora bien, todo San Salvador está situado en una zona de alto riesgo sísmico e hidrológico, el costo de la protección es inviable, les pregunto a los ambientalistas ¿quien convencerá a la gente de que se mueva?. Allí está el caso del bajo Lempa, nadie debería vivir allí, y por 5000 personas se ha destruido un bosque único, Nancuchiname, y se han gastado millones de dólares en bordas que nunca van a funcionar y ¿quien ha hecho campaña por reubicarlos?, nadie, ¿porqué?, política.

  3. Sebaslott
    19/05/2012 at 6:04 pm

    Pues creo que está bueno que construyan ese Walmart (se escribe Walmart, no Wallmart como ud. lo ha hecho) y diez más. Si van a ser fuentes de empleo, sean bienvenidas, no podémos darnos el lujo de negarles un trabajo a mucha gente, incluyendonos nosotros. Digo, dejando de un lado la inocencia de “cuidemos los arbolitos”, que pregonan los mismos cerdos que ensucian el país con envoltorios de comida y colillas de cigarro. O nos adaptamos o nos conformamos.

  4. Raúl Fuentes
    21/05/2012 at 11:45 am

    Estoy muy de acuerdo con el ingeniero Juan D. Un supermercado en una zona donde no hay comercios de ese tipo no es el problema; lo del permiso es un asunto puramente político (el atraer mas inversión, que en el fondo genera empleos formales dejando de lado o quitando los informales). Pero como bien nos ha explicado el ingeniero es cuestión de prevención de desastres mediante una planificación ajustada y seria

  5. Invitado
    21/05/2012 at 2:17 pm

    Al leer las noticias de los inviernos que azotán a las diferentes naciones al rededor del mundo, todas son muy identicas a la forma de lluvia que estamos experimentando en nuestro país: llueve copiosamente por un corto tiempo y ese caudal no lo pueden manejar el drenaje existente. El año pasado ese fenómeno se dio New York, Alemania por mencionar algunos. Definivamente el análisis debe ser más profundo y global.

  6. Juan D.
    22/05/2012 at 10:18 am

    Sería bueno que alguien, no se quien porque yo ya lo intenté sin resultados, le dijera a nuestras autoridades, Obras Públicas y Medio Ambiente, que por más que lo intenten hay cosas que no se pueden hacer, ya sea por el costo o por problemas técnicos y legales, la estabilización de la ladera del Picacho es uno de estos casos, la solución más obvia es la movilización de la población, pero nuevamente ¿quien se echará encima el problema político y le dará a las personas alternativas que se puedan cumplir?, si se quiere mitigar el riesgo se tendrían que comprar propiedades de toda la ladera y construir un sistema de barreras y drenaje que fácilmente podría superar el presupuesto de obras públicas de este año, más el mantenimiento a futuro que esto implica. Entonces, habría que trabajar, primero en la planificación de un proyecto con metas a corto, mediano y largo plazo, estudiar el problema UNA vez bien, evaluar costo contra beneficios, luego ejecutar, sin andarle dando tanta vueltas en estudios limitados que no resultan en nada. Hay que llevar gente capaz a los ministerios, que tengan visión clara y experiencia, y si no hay aquí o no se confía en lo que hay, habrá que traerlo y que enseñe a otros, pero YA.
    Otra cosa más, que dejaran de estar botando el pisto en lugares como la Campanera, y no es por la población que fue casi estafada por los constructores que hicieron “viviendas”, si eso se puede llamar a esas ratoneras, a precios inflados y en terrenos inhabitables, y mejor buscar trasladar a toda la población, que seguir creyendo que pueden domar al Acelhuate con soluciones temporales.

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