De amigos y despedidas

Don Miguel siempre nos recibió con las puertas abiertas en su hogar y en su vida, nosotros éramos amigos de su hija y de su hijo. lo que le bastaba para darnos toda la confianza del mundo.

En su juventud había sido físico Culturista y ganador de algunos premios que demostraba con las respectivas fotografías en las que recibía sus trofeos y por eso uno de sus sueños era tener un gimnasio.

Con esfuerzo, ahorro, disciplina y enfoque, logró fundar un gimnasio de regular calidad, con variedad de aparatos y horarios muy flexibles, por lo que a corto plazo recibió una buena cantidad de clientes que le dio la capacidad para irlo ampliando poco a poco hasta que ocupó la mayor parte del terreno libre de su casa.

Un par de años antes de que naciera mi primer hijo, en el mes de diciembre, hicimos con mi esposa el propósito de iniciar el año asistiendo regularmente al gimnasio y de esta manera fuimos, hablamos cerca de 3 a 4 horas con don Miguel, poniéndonos al día con las noticias de amigos y conocidos y nos inscribimos para comenzar nuestra rutina de gimnasio al día siguiente.

Así fue que un 30 de diciembre por la mañana salimos temprano de la casa y nos fuimos trotando hasta el gimnasio que se encuentra ubicado como a kilómetro y medio de nuestro hogar y llegamos ya calientitos a realizar nuestro primer día saludable.

Don Miguel nos recibió muy contento y nos puso una rutina para principiantes en la que nos complementó el calentamiento previo que ya habíamos logrado con el trote, con una rutina de ejercicios de estiramiento para que no nos afectara el trabajo con pesas.

Además nos pidió unas cuantas abdominales para ir acostumbrándonos poco a poco, pero yo me emocioné e hice poco menos del doble de lo que él nos había indicado.

Luego pasamos a realizar unas cuantas rutinas con las pesas de mano y con los aparatos par piernas y pecho, básicamente rutinas de calentamiento, nada de forzar los atrofiados músculos que arrastrábamos por la vida.

Salimos muy contentos y estimulados por el vigoroso ejercicio y regresamos trotando a la casa, a descansar un rato, bañarnos, preparar y consumir nuestro almuerzo y dormir un rato para poder ir a donde nuestros padres y suegros ya que es tradición celebrar estas fechas con las familias.

El problema fue cuando me desperté luego de la pequeña siesta de casi dos horas que hice, me estiré en la cama y me retorcí del dolor en el área donde tengo la grasa abdominal, digo esto porque creo que músculos abdominales ya no tenía de la sedentaria vida que llevé después de estar casado, con trabajo excesivo y poca actividad física.

Levantarme fue un martirio y caminar estuvo peor, logré una “posición antálgica” y arrastrando los pies me pude desplazar, mi esposa estaba también algo adolorida pero no como yo, ya que ella no se había sobre esforzado con las flexiones abdominales, ni con el resto del ejercicio, además de que aunque me cueste admitirlo estaba en mejor condición física que yo.

Fue un  fin de año horrible, me la pasé gimiendo y caminando agachado, arrastrando los pies y con dolores en espalda, pecho piernas y abdomen.

Al día siguiente no fui, pero el 2 de enero regresé con miedo y logré ser constante como un mes y medio ya que por el trabajo que nos cambió el horario y más por pereza porque no quise levantarme mas temprano, dejé de asistir y siempre que nos encontrábamos con don Miguel nos decía que no nos cobraría pero que llegáramos. Nunca regresé a un gimnasio.

Cada vez que me lo encontraba era el momento para una buena plática que surgía espontáneamente y que nos dejaba siempre una percepción bastante agradable de su persona, característica que era compartida por muchas de las personas que lo trataron alguna vez.

De esta manera, Don Miguel se ganó el aprecio y respeto de todos los que lo conocieron, jóvenes y viejos.

Cuando fueron las elecciones presidenciales del 2003, él era partidario de Schafick Handal y fue de los pocas personas que permitieron y pidieron un mural en su pared, cuando el FMLN perdió la elección, su casa quedó marcada, pero a él no le importó, ni le afectó en su negocio, el cariño que se le tenía era mas fuerte que cualquier convicción política de sus clientes.

Murió hace un par de días, víctima de una infección generalizada a raíz de un cuadro de neumonía mal cuidada y la vela fue en su casa que a la vez era el local del Gimnasio que a estas alturas está mucho mas amplio que cuando nosotros llegamos a realizar un intento por cambiar nuestros hábitos de actividad física.

El local fue acondicionado y el salón principal parecía una capilla de regular tamaño, además existen otras áreas bastante grandes, pero todo ese espacio fue insuficiente por la cantidad de gente que llegó a la vela, la cual duró dos días.

Nos encontramos a muchos amigos, algunos que teníamos años de no saludarnos y otros que sorpresivamente estaban conectados con Don Miguel, sin que nosotros tuviésemos idea , sus hijos estaban agotados, devastados pero sin tiempo de llorar, pues estaban atendiendo a todas las amistades que llegaban a expresar sus condolencias.

Don Miguel es el tipo de gente que a uno le duele perder, yo soy muy frío para estas cosas, pero por ratos en medio de las pláticas con los amigos, imaginaba verlo aparecer, como solía hacerlo,  sonriendo, repartiendo saludos y buen humor, entonces reaccionaba recordando que estábamos en su vela, lo que me ponía bastante triste.

Adiós Don Miguel, espero que logre poner un buen gimnasio en el cielo porque algunos santos están muy panzones.

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1 comment for “De amigos y despedidas

  1. pacohuezo
    30/03/2014 at 9:02 am

    Muy humano, necesitamos historias como estas que nos devuelvan lo poco que nos queda de humanismo y como sociedad creo que lo que mas necesitamos es solidaridad.

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