¿Cuando se jodió internet?

Corría la mitad de los años noventa (95-96) no estoy seguro y ANTEL todavía existía, aunque ya estaba condenada a pasar a manos “privadas”.

Internet era prácticamente una novedad y los que iniciábamos en este mundo nos conectábamos desde las universidades a los dominios de Costa Rica, era muy caro hacerlo, pero entonces el viernes 15 de diciembre de 1995 el ingeniero Rafael “Lito” Ibarra de la UCA logró la primera conexión desde El Salvador y más tarde gestionó el dominio sv, con lo que inició la era de internet en nuestro país.

Yo tuve correo con dominio es.com.sv que era el que daba ANTEL para los usuarios particulares y me pasé horas intentando conectar el modem según las instrucciones brindadas como parte del plan, que venía acompañado con una Caja de Software que contenía el famoso Netscape.

Luego de muchos intentos fallidos, por fin logre escuchar el chirrido electrónico que indicaba que la conexión se estaba estableciendo y aparecía el pequeño indicador de tiempo flotando en la pantalla.

Inició entonces un largo periplo por el ciber espacio viendo sitios de todo tipo, desde académicos hasta la más vil pornografía, (como todos lo hicimos alguna vez) y de pronto me encontré con un sitio llamado Mundo Latino que entre muchas cosas tenía una sección llamada El Barcafé de Mundo Latino, ahí me encontré con un tablón amarillo que tenía textos aparentemente escritos por otros usuarios que hablaban de todo, cine, literatura, juergas, sesudos análisis, pura jodarria en una sucesión caótica de textos que fui entendiendo que eran como conversaciones múltiples, era un foro y quedé enganchado desde la primera vez.

Habían españoles, uruguayos, argentinos, mexicanos un salvadoreño radicado en Canadá y de otros lados, cada quien una personalidad propia tras un Nick o apodo virtual con un personaje representando un papel, yo me nombré como Hunnapuh y comencé a interactuar en dicho foro.

Se daban largas discusiones sobre política, literatura, tendencias, física, moral, machismo, super héroes, pero enmarcadas en cierto respeto al contertulio, siempre se daba “ciberacoso”, pero todos eran conscientes de que ese era un mundo virtual y no le daban importancia al acosador y terminaba por retirarse o integrarse.

Esta fue la época romántica de Internet, todo era una novedad y el asombro de interactuar con alguien de otros países y culturas sin que importase el tiempo y la distancia pesaba todavía mas que cualquier desacuerdo ideológico.

Uno preguntaba por la mañana y el interlocutor, que vivía en otra franja horaria en la que ya era de noche y contestaba hasta que se despertaba, por eso una respuesta podía tardar un día, ahí comenzamos a usar la arroba @NombreoNick como indicador del usuario, pero era solo virtual, todo era texto, hasta los emoticones.

Hicieron varias reuniones o fiestas y se invitaba a gente de otro continente o país, cubriendo entre todos los gastos de transporte y brindando alojamiento y comida para el invitado.

Al final el foro murió, creo que por la “mala leche” de algunos de los nuevos contertulios que comenzaron el troleo sistemático, conocí ahí a los primeros “Troles”, yo hice el Blog y me dediqué a él, dejando atrás el foro.

Esto fue otra etapa, los blogueros salvadoreños éramos muy pocos y también se hicieron pequeñas reuniones en las que algunos nos conocimos y otros que estaban más cercanos en edad e intereses formaron grupos de amigos que todavía perduran.

Los blogs y los foros requieren más tiempo, se piensa y se escribe, se lee, analiza y se prepara una respuesta, cumplen el papel que tenían la correspondencia o los debates periodísticos de antaño.

El micro blog como Twitter o Facebook entraron de forma digamos más disruptiva en cuanto a la comunicación dentro de la red, ya que al ser más inmediatista en su estructura, no es adecuada para el debate.

En este sentido las plataformas de microblog son llanuras de pasto fértil para alimentar legiones enteras de “Troles”, que deambulan y atacan en masa, convirtiendo una disensión en lapidaciones virtuales.

El anonimato protege al pecador y aunque no esté libre de pecado, impunemente lanza piedras a granel contra la víctima propiciatoria No 3234, para luego buscar otra presa y atacar en masa.

Se habla de de Troll Centers donde cientos de ellos trabajan a sueldo, manejando miles de cuentas anónimas para crear o destruir tendencias y es probable de que si existan, pero en estos tiempos buena parte de los Troles son gente común y corriente que lo hacen por diversión.

Lo preocupante es que para mucha gente este mundo virtual es en realidad muy real, ya que se presentan con su verdadera identidad, porque son parte de alguna entidad que requiere que estén identificados o porque les parece más apropiado hacerlo de este modo.

Muchas veces el troleo llega a verdadero acoso y se amenaza incluso a muerte, lo que obviamente asusta a cualquiera.

Otros que usan su identidad real, se encuentran amparados por legiones de seguidores incondicionales y ejercen el troleo sintiéndose seguros y acuerpados.

Sin embargo existe un lado positivo del Troleo y es que se convierte en una plataforma para ejercer presión social ya que su caracter masivo hace que una percepción se convierta en tendencia en pocos segundos y cuando estalla la indignación la presión se vuelve enorme ante la injusticia y a veces sirve para rectificar errores o malas intenciones.

Así se han quitado gobiernos o se han ganado elecciones, para bien o para mal, los errores salen rápidamente a la luz y pocas cosas quedan ocultas ante la vigilancia masiva, pero ya no es un buen lugar para debatir con tranquilidad ni es una forma de ejercer democracia directa como quieren hacer creer los que se aprovechan de las herramientas de big data para poder crear tendencias y percepciones acordes con sus necesidades.

Todos sabemos el caso de Cambridge Analytica con Facebook y como esta empresa hay muchas que no solo manipulan la información, sino que manipulan la percepción pública y lo pueden hacer solo hasta que sus contrincantes apliquen la misma estrategia, entonces todo se reducirá a quienes tengan la mente más debil, ahí es donde entran los bienintencionados troles voluntarios, adeptos al trending que los domina.

El ciberespacio es caótico, ya dije antes que se puede aprovechar su movimiento pero no se puede controlar, creo que los últimos sobrevivientes de la era dorada de los blogs, deambulamos en Twitter, sin formar parte íntegra de la plataforma, más por el deseo de estar enterados de las tendencias que por ser parte de las huestes.

Porque ciertamente en algún momento de la historia se jodió el internet.

 

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