Bullas, prisas y extremismos peligrosos

Hace un tiempo, un artículo publicado en dos entregas que leí en la edición impresa del Diario Colatino llamó bastante mi atención. El artículo lo firmaba Luis Armando González y lo tituló como “Una sociedad a la que le cuesta la moderación” (1). Rescato hoy estas ideas luego de ver el circo armado alrededor de otra muerte más, la del jovencito estudiante del INFRAMEN, que murió apuñalado por otro joven la semana pasada.

¿Qué podemos decir que no haya sido dicho ya de mejor manera en otros espacios (2)?

El referido artículo indica que nuestra sociedad es:

… ruidosa, va de prisa y es extremista. No gusta de la moderación ni de los términos medios. En el fondo, se trata de una sociedad frustrada e insatisfecha.

EL RUIDO
Retomando las ideas del artículo del Sr. González, habrá que señalar el ruido armado en torno al triste asesinato del estudiante del INFRAMEN. Comentaba con alguien que tal como ocurrió con el caso del señor que defendió a una mujer en bus, los medios harían ruido durante algunos días con este nuevo caso de violencia – que como señalé antes, tiene la particularidad de aparecer retratada en un medio masivo -. En efecto así ha sido, y la diligencia de la policía y la fiscalía ha sido proverbial toda vez y cuando los medios han hecho de este lamentable suceso, el caballito de batalla en torno al tema de la violencia y la inseguridad que vivimos.

Dice el Sr. González:

En el debate público: el ruido y la monotonía de opiniones que al público le dan lo mismo, porque así se las ofrecen los grandes medios. Como opiniones que valen todas igual, porque son tan efímeras como el espacio mediático que obtienen. Si hay una opinión de calidad, eso es irrelevante porque la misma se diluye en el mar de otras muchas opiniones cuya calidad cuenta poco. También cuenta poco el contenido de lo que se debate, así sea el más trascendental asunto de justicia, que no merece más atención que algo tan trivial como la gordura de una estrella de cine o las variaciones diarias del horóscopo.

No cabe duda que el efecto de las fotos fue más que notable en cuanto a generar debate público, sin embargo cabe señalar en qué contexto se ocupa la foto (el intento fallido de la Asamblea de superar el veto del Presidente Funes a la ampliación de las penas a menores de 18 años) y cómo este debate se ve ahora influenciado en gran manera por todo el ruido que ha provocado una serie de imágenes que -puestas como fueron – buscaron demostrar  un punto en ese debate antes que mostrar un notable hecho de violencia.

¿Qué provocará esto?, pues que este ruido saturará el debate del tema de las penas a los menores, llevando a tomar decisiones basadas en la indignación por un hecho que ahora es más visible a los ojos de la opinión pública, antes que en el análisis serio de la conveniencia de una serie de medidas basadas en una retórica punitiva que obvia de manera grave las características y dinámicas del fenómeno que intenta afrontar (3).

LA PRISA

Por otra parte, señala el Sr. González que nuestra sociedad, apresurada en  todo sentido, quizá se explica su prisa porque sus miembros no tienen ni la más remota idea de hacia dónde va su país. Indica:

Quizás ese sea el drama de la sociedad salvadoreña en esta primera década del siglo XXI: no tener un rumbo. Y esa falta de rumbo se resuelve en ese ir de prisa a todos lados y a ninguna parte.

La sensación de seguridad de las personas deriva no sólamente de tener a su disposición los medios que aseguren su supervivencia, si no además de que sus recursos personales les permitan entender su realidad para poder actuar dentro de ella. Históricamente la mayor parte de la sociedad no ha tenido absoluta disposición de medios que le aseguren su supervivencia, si no además ha visto como su realidad es falseada y manipulada por diversos medios, de manera tal que se ve a sí misma aún más indefensa de lo que es ante su realidad.

El fenómeno de violencia que vivimos es un fruto de un conjunto de factores que históricamente se han conjugado para terminar en cómo nos encontramos ahora. La violencia que vivimos es una construcción social en la que en mayor o menor grado participamos todos y todas y que, pese a lo grave que es, no es un fenómeno irreversible. Sin embargo da la sensación  que estamos condenados a ir de mal en peor, ya que entre lo apabullante que resulta ver cuentas de muertos con fotografías dantescas y lo turbio que resulta el manejo del Órgano Ejecutivo acerca del tema, sumándose al abordaje basado en intereses partidistas que se hace en la Asamblea Legislativa, no se encuentra una salida coherente al tema y cada quien hace lo que mejor le parece y lo más pronto posible: huir del país, cercar sus casas y colonias, armarse, y hasta tomar la justicia por su propia mano son las respuestas apresuradas de una población sin un objetivo común de cara a un problema común.

EL EXTREMISMO

El Sr. González, en la parte final de su artículo subraya:

De las tras características señaladas, quizás la más importante sea la tercera: el extremismo. Es ciertamente peligroso, porque así como tiene un rostro de pasividad exagerada –-alimentada por conservadurismos de diverso signo— tiene también un rostro explosivo, inconformista, de búsqueda de algo distinto.

Para terminar advirtiendo que:

Por el momento, este rostro se ha relegado básicamente al ámbito privado, pero puede hacer eclosión en el ámbito público en mayor medida que hasta ahora. Eso podría trastornar a la sociedad, lo cual a lo mejor sea la sacudida que todos y todas necesitamos para salir de la modorra en la que hemos caído desde el fin de la guerra civil

La violencia es un tema cotidiano en nuestro país. Pero como bien señala Virginia: Podemos oír y leer mucho sobre un tema, pero media vez no tenga rostro no se nos vuelve real. El tema de la violencia está ahí, desangrando nuestra sociedad a cuentagotas a veces y otras a borbotones. Se lleva lo mejor de nuestra gente en muchos casos, y provoca que de nosotros termine saliendo el peor extremo: no son pocos quienes de forma pública o privada manifiestan su simpatía con ideas como la mal llamada «limpieza social», los grupos de exterminio y la instauración de la pena capital.

Lo peligroso es que este extremo sale a prisa y bajo un ruido tremendo que nos hace desechar mucho de lo mejor de nosotros y que nos lleva al riesgo que buscando arreglar el mal, terminemos por dañarnos aún más de lo que nos dañaron doce años de guerra y décadas de represión militar. Vale la pena pues recordar las sabias palabras de Monseñor Romero, quien nos advirtió que nada violento puede ser duradero yque ningún extremismo es bueno.  Él siempre nos pidió que ayudásemos a esclarecer la realidad y en la hora más dura nos llamó a buscar el discernimiento de lo mejor que podemos hacer juntos para  arreglar los problemas de nuestra patria. Tomémosle pues la palabra.

NOTAS:

(1) El artículo lo encuentran en la edición electrónica de dicho periódico: Parte 1 y Parte 2).

(2) Valgan recomendar los siguientes artículos sobre el tema:
Ligia: Yo tomo la foto y ustedes dicen…
Virginia: El Morbo, Chico y más morbo
Aniuxa: Juventud divino tesoro
Carlos Alberto: Somos hipócritas
Carlos Ábrego: Síntomas de la sociedad salvadoreña

(3) Al respecto del aumento de penas a los menores puede encontrar un buen análisis en este post

Be Sociable, Share!

10 comments for “Bullas, prisas y extremismos peligrosos

  1. Juan Carlos
    15/03/2010 at 2:16 pm

    El tema de la violencia se convierte en una espada electoral, porque los antagonistas lo usan para señalar y herir al adversario político, como le sucedió a los gobiernos de ARENA y como le sucede ahora al gobierno de Funes, todos reclaman pero nadie pone voluntad en las propuestas de solución, porque de una u otra manera les conviene el estado actual de cosas.

    • Victor
      16/03/2010 at 12:11 pm

      Gracias por pasar, Juan Carlos. Coincido en que el tema es una de los caballitos de batalla electoreros desde hace un tiempo. Pero creo que es un poco exagerado afirmar que nadie pone voluntad en las propuestas. Hay una serie de intentos desconectados entre si que poco o nada logran aportar. Retomando la idea del ruido y la prisa, creo que justamente por ese mismo ruido mediático y la prisa característica con que se abordan estos esfuerzos es que no se llega a ningún lado. Vamos como pollos sin cabeza sin atinarle a nada.

  2. Juan Carlos
    15/03/2010 at 2:16 pm

    Excelente Post.!

  3. Corado
    15/03/2010 at 8:02 pm

    Es una verguenza como pretenden manipular la opinión pública a favor de leyes oportunistas e inmediatistas, tanto FMLN como ARENA se equivocan y se unen en un horrible contubernio simplemente para pasar encima del veto presidencial.
    De nada servirá pero de esto no se acordarán pasado el tiempo, así como nadie se acuerda del rotundo fracaso que fueron los planes Mano dura y mano Super Dura, cuyos resultados nos han llevado a nuestro estado actual de violencia.

    • Victor
      16/03/2010 at 12:12 pm

      Sin duda es vergonzoso y vergonzante para nosotros que nos dejemos manipular con tanta facilidad tambien en cuanto opinión pública. Y justamente lo peor es no aprender de los errores recientes que usted bien señala. Gracias por pasar y comentar.

  4. JUAN PUEBLO
    16/03/2010 at 7:58 am

    No se razguen las vestiduras señores, aca NO hemos llegado al extremismo de Guatemala…
    La razón de la turba
    Desde 1996, tras casi cuarenta años de una guerra civil que dejó doscientos mil muertos, quinientos mil desaparecidos y un millón de desplazados, se incrementó exponencialmente la violencia en Guatemala, un país que no puede escapar a los designios de Mictlantecuhtli, el Señor de la Muerte, el dios más oscuro de la mitología Maya.

    Secuestros, robos de niños, violaciones, asaltos y otras atrocidades, protagonizadas en su mayoría por esas multitudinarias pandillas juveniles conocidas como Maras, junto con el feminicidio asuelan al país como una pandemia. En Guatemala circulan casi dos millones de armas de puño que ocasionan el ochenta por ciento de las muertes violentas. Como represalia se recurre al linchamiento, una justicia popular directa, ejecutiva y ejecutora.

    Esta alarmante expresión social se conoce desde el principio de los tiempos. Pero será en los Estados Unidos donde se la bautiza, cuando Desde 1996 se registraron más de 700 linchamientos.un coronel de Virginia, Charles Lynch, ordena en 1780 que los colonos sospechados de fidelidad a la corona británica fueran ahorcados sin juicio previo. Luego, la ley de Lynch o linchamiento comenzó a ejecutarse contra los negros y fue habitual en las nuevas poblaciones que se fundaban en el oeste norteamericano, huérfanas de justicia institucionalizada.

    Desde 1996 a la fecha se registraron oficialmente más de setecientos linchamientos que provocaron cerca de trescientos muertos y un número incierto de heridos graves. El primer caso registrado tuvo lugar en la ciudad capital, cuando un niño lustrabotas que trabajaba en el Parque Central fue acusado del robo de una cartera. Rodeado por un grupo de estudiantes, literalmente se lo ultimó a patadas.

    La indefensión de la población frente a los altos niveles de violencia tanto urbana y rural, acompañada del descrédito del sistema judicial son, para los expertos, las causas principales de los linchamientos. A pesar de que estas ejecuciones son cotidianas, los casos resueltos son escasos; esto coloca a la población en un permanente estado de inquietud e inseguridad.

    En las zonas rurales, la policía ha sido sobrepasada. Los agentes temen practicar detenciones por temor a las venganzas y la población se niega a atestiguar y entregar evidencia por miedo a represalias o, simplemente, por estar de acuerdo con las ejecuciones.
    Violencia que viene de lejos

    La causa de esta catarsis que se resignifica en los linchamientos, se conjuga con un estado de violencia en que el país esta sumergido desde fines de los años cincuenta. Con el inicio de la guerra civil (1960-1996), la acción del ejército contra poblaciones civiles fue La manipulación política, la pobreza extrema, y los mensajes apocalípticos de ciertas sectas neo-evangélicas, fogonean el nuevo espiral de violencia.cotidiana; posteriormente, con el surgimiento de grupos paramilitares, la violencia ejercida sobre todo contra las poblaciones campesinas, fundamentalmente indígenas, produjo un etnocidio y la violación a los derechos humanos, la impunidad, y la ruptura del tejido social, conseguida a partir de los desplazamientos de población civil como estrategia contrainsurgente. En la actualidad la manipulación política, la pobreza extrema, y los mensajes apocalípticos de ciertas sectas neo-evangélicas, fogonean el nuevo espiral de violencia que no se detiene.

    No es extraño que la población, en sus ejecuciones, copie las metodologías de los paramilitares. Los informes coinciden en que muchos son instigados por ex miembros de las paramilitares Patrullas de Autodefensa Civil (PAC). Las estrategias contrainsurgentes eran similares a los actuales linchamientos: las víctimas son torturadas, después incineradas y todo ante la vista de la comunidad. Un episodio de linchamiento en el departamento noroccidental de El Quiché, en julio del 2000, rememora con precisión los operativos paramilitares. Ochos familiares de víctimas de la represión, que habían iniciado juicios contra miembros de las PAC, fueron linchados en sus aldeas. Este grupo cuenta con el respaldo de autoridades locales vinculadas al Frente Republicano Guatemalteco (FRG) el partido del genocida José Efraín Ríos Montt.
    Espontaneidad organizada

    Los linchamientos, según las definiciones, son actos impulsivos llevados a cabo por ciudadanos indignados, pero existen serios indicios de que algunos, en apariencia espontáneos, fueron planeados e instigados por simple venganza personal o por intereses económicos y políticos. Ese Cinco hombres acusados del robo de caballos fueron rociados con nafta y luego quemados. Los victimarios adujeron no tener confianza en la justicia.fue el caso del juez Álvaro Martínez Pérez, que tuvo lugar en la localidad de San Antonio Senahú, unos 370 kilómetros al norte de la capital, en marzo del 2001, cuya ejecución se intentó encubrir con la excusa del descontento que había producido en la población el que el magistrado hubiera dejado en libertad a un presunto violador. Pero la delegación de Amnistía Internacional que visitó Guatemala en junio del 2001, dictaminó que el ataque fue para impedir que el juez continuara con una investigación sobre el robo de vehículos que implicaba a figuras políticas del orden nacional. Tres campesinos indígenas se encuentran ahora acusados de su muerte.

    En enero del 2001, cientos de vecinos de San Juan Chamelco, Alta Verapaz, detuvieron durante seis horas al entonces Ministro de Medio Ambiente, exigiéndole la renuncia del alcalde del municipio. Al mismo tiempo, los pobladores protestaban contra la propuesta de aumento al Impuesto Único Sobre Inmuebles y las multas que se les imponía por el corte de leña. La turba pedía que el ministro fuera linchado y más de doscientos policías intervinieron para evitarlo.
    Ejemplos de una práctica mortal

    Ladinos o mestizos, grupos de descendencia maya y otras etnias representan el noventa y ocho por ciento de la población. Por este motivo se ha querido inculpar de los linchamientos a la justicia maya, El derecho Maya permite que los miembros de las comunidades castiguen los delitos pero no contempla la pena de muerte.pero esta pretensión es injustificada. Eduardo Zacayón, director del Instituto de Estudios Interétnicos de la Universidad de San Carlos (Usac) explica que el derecho consuetudinario Maya, basado en la tradición oral, permite que los miembros de las comunidades castiguen los delitos cometidos en ellas, pero no contempla la pena de muerte. Los castigos deben exponer al individuo frente a la comunidad para que todos conozcan su crimen, y el penado, después de humillado, es obligado a dejar la comunidad.

    Para linchar a un presunto delincuente, acusado de participar en el asalto a un autobús y de la violación de cuatro mujeres, dos de ellas menores de edad, los vecinos de San Pedro Yepocapa incendiaron la sede de la subestación de la Policía Nacional Civil, dos vehículos particulares y dos motocicletas.

    Los pobladores colocaron un lazo en el cuello a Cristóbal Xicay y lo hicieron caminar cuatro kilómetros hasta el parque de la localidad, donde después de subirlo a una tarima, lo obligaron a confesar su crimen y luego lo golpearon hasta morir. Finalmente su cadáver fue paseado por el pueblo e incinerado.

    En Comitancillo, San Marcos, cinco hombres acusados del robo de caballos permanecían detenidos en la prisión municipal cuando un grupo de unas doscientas personas coparon la repartición policial y rociaron con nafta a los sospechosos, para luego quemarlos. Los victimarios adujeron no tener confianza en la justicia.

    El 29 de abril del 2000, un turista japonés y el conductor del bus en el que viajaba, fueron asesinados en Todos los Santos, Huehuetenango. A la vez otros turistas fueron atacados por un grupo de quinientas personas cuando fotografiaban a un niño en un mercado indígena. Los pobladores habían sido advertidos de la llegada de un grupo satánico que pretendía secuestrar niños del pueblo para sus rituales.

    Los linchamientos han dado lugar a venganzas personales: sólo basta La población copia en sus ejecuciones las metodologías de los paramilitares.con invocar una acusación en la aldea para que se inicie el castigo y se asesine al sospechoso, aunque sea por banalidades. En Mutucuy, Baja Verapaz, se intentó linchar a tres personas acusadas de robar alimento para aves y dos cajas de gaseosas. En Pueblo Nuevo, Ixcán, dos mujeres fueron acusadas de la muerte de un joven con actos de brujería, a pesar que un profesional de Médicos del Mundo, que trabajaba en la zona, testificó que el joven había muerto de SIDA.

    En Almolonga, Quetzaltenango, fue suficiente que el ómnibus que debía transportar a alumnas a una fiesta en otra localidad no arrancase, para que los padres de las muchachas agredieran a dos maestras con golpes, para después rociarle nafta con el fin de prenderles fuego.

    Los linchamientos incluso suceden por disputas domésticas: accidentes de tránsito, infidelidades, herencias, usurpación de cursos de agua, falta de suministro eléctrico, hechicería, tala de árboles, irregularidades administrativas, desalojos, venta clandestina de licor.

    El Estado ha comenzado a realizar desde las radios y la televisión una fuerte campaña de concientización, en k’iche’, q’eqchi’ y en español, intentado alcanzar todo el espectro de la población para terminar con estos procedimientos, pero todos los días en la prensa se informa de nuevos linchamientos.

    Mientras tanto, Mictlantecuhtli, el Señor de la Muerte, sigue sonriendo.

    • Victor
      16/03/2010 at 12:13 pm

      Sin duda no hemos llegado -publicamente- a lo de Guate pero no estamos lejos de ello. Y eso es lo preocupante, porque si ya de por si es fea la situación, de llegar a tomar la justicia por su mano, esto va a ser una anarquía armada. Gracias por el articulo, está interesante.

  5. Carlos
    16/03/2010 at 9:59 am

    Pero mientras llegan las medidas que no sean «populistas» quien defiende al pueblo? Tampoco es de ver esto como una muerte mas de las que pasan todos los dias. Es cierto que aumentar las penas no ayuda en mucho, pero al que sufre y ve al culpable condenado a mas tiempo al menos siente un balsamo. Hay que preguntarle a los politicos que hacer entonces con ese muchacho, es rescatable? y sería bueno el reto, asi como ahora es ejemplo de la violencia, la contraparte usarlo de ejemplo de reinsercion, les parece?

    • Victor
      16/03/2010 at 12:14 pm

      Creo que no podemos ir de bálsamo en bálsamo, y peor con bálsamos que- desde un punto de vista eminentemente técnico – no sirven de nada en las condiciones actuales.

      Ahorita es preocupante tanto tener en la calle al delincuente juvenil como meterlo a la cárcel porque eso supone una especie de graduación y especialización para el mismo. Mientras esto último siga asi, más que bálsamo será sal en la herida mandar a un asesino a agarrar más experiencia a la cárcel.

      Por otra parte, creo que es interesante esa idea última. Un comienzo es siempre un comienzo.

  6. Victor
    16/03/2010 at 12:10 pm

    Gracias a todos por pasar y comentar.

    Victor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Maximum 2 links per comment. Do not use BBCode.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.